We Need to Talk About Kevin, dirigida por Lynne Ramsay y basada en la novela de Lionel Shriver, no es una película de terror convencional, pero es una de las experiencias más perturbadoras del cine contemporáneo. Es un viaje incómodo a las profundidades del rechazo a una de las relaciones más profundas del ser humano: la relación madre-hijo.
Al inicio vemos la vida anterior de Eva (la maravillosa Tilda Swinton): una mujer libre, viajera, que disfrutaba de su autonomía. El embarazo no deseado llega como una ruptura violenta de esa libertad. La maternidad para Eva está muy lejos de ser motivo de felicidad. Hay una escena demoledora cuando una Eva harta se detiene al lado de un obrero que usa un taladro en la calle, solo para que el ruido ensordecedor evite escuchar el llanto incesante de su bebé. Este desamor incubará un monstruo. Kevin (interpretado de forma escalofriante por distintos actores, según su edad) no es el típico villano de película de terror. Su maldad es fría, compleja y profunda; su objetivo es castigar a Eva, devolviéndole multiplicado por mil el odio que intuyó en ella desde el primer día.
Es un thriller psicológico devastador que me mantuvo en tensión cada minuto. Lynne Ramsay nos perturba con un retrato de la naturaleza del mal y dinamita todos los mitos sobre la maternidad. No es una película fácil de digerir, pero su valentía y su desolación la convierten en una obra imprescindible.|
Miguel Arkangel
8
¿Qué pasa cuando una madre no ama a su hijo?
We Need to Talk About Kevin, dirigida por Lynne Ramsay y basada en la novela de Lionel Shriver, no es una película de terror convencional, pero es una de las experiencias más perturbadoras del cine contemporáneo. Es un viaje incómodo a las profundidades del rechazo a una de las relaciones más profundas del ser humano: la relación madre-hijo.
Al inicio vemos la vida anterior de Eva (la maravillosa Tilda Swinton): una mujer libre, viajera, que disfrutaba de su autonomía. El embarazo no deseado llega como una ruptura violenta de esa libertad. La maternidad para Eva está muy lejos de ser motivo de felicidad. Hay una escena demoledora cuando una Eva harta se detiene al lado de un obrero que usa un taladro en la calle, solo para que el ruido ensordecedor evite escuchar el llanto incesante de su bebé. Este desamor incubará un monstruo. Kevin (interpretado de forma escalofriante por distintos actores, según su edad) no es el típico villano de película de terror. Su maldad es fría, compleja y profunda; su objetivo es castigar a Eva, devolviéndole multiplicado por mil el odio que intuyó en ella desde el primer día.
Es un thriller psicológico devastador que me mantuvo en tensión cada minuto. Lynne Ramsay nos perturba con un retrato de la naturaleza del mal y dinamita todos los mitos sobre la maternidad. No es una película fácil de digerir, pero su valentía y su desolación la convierten en una obra imprescindible.|
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