«Cube» y «Exit 8» son mis favoritas de esta lista.
Pese a su interesante premisa, de ambas «Skinamarink» es muy aburrida, mientras que «Vivarium» se me hizo insoportable sólo por el bobo de Jesse Eisenberg.
«Grave Encounters» no se me hizo mala en su momento, pero ahora que la he vuelto a ver y lo pienso bien, ya no es tan impactante como la primera vez que la vi.
Sólo no he visto esa de «El Incidente», la buscaré para verla.
Muy buen reportaje.
Saludos.
Comparto con los colegas... “Cube“ es una obra de arte atemporal.... “Grave Encounters“ es una de esas joyitas que tuve la suerte de poder ver en cine... no sé si la premisa funciones igual viéndola en casa... “Vivarium“ sin ser de 5 estrellas, es original y tiene sus momentos inquietantes, como un capítulo largo de Black Mirror.
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Mucho antes de “Backrooms”: 6 películas que ya entendían el miedo a los espacios imposibles
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Si algo ha demostrado el enorme éxito de Backrooms es que no hacen falta monstruos gigantes ni litros de sangre para provocar auténtica angustia. A veces basta una oficina vacía, un pasillo demasiado largo o la sensación de que algo aparentemente normal se ha vuelto profundamente incorrecto.
El concepto de los Backrooms, nacido como una leyenda de internet y convertido ahora en fenómeno cinematográfico, juega precisamente con ese miedo tan difícil de explicar: el de perderse en un lugar que parece familiar, pero que no debería existir.
Sin embargo, el cine llevaba décadas explorando esa misma idea mucho antes de que aparecieran los creepypastas, los vídeos virales o los llamados liminal spaces. Estas películas ya demostraron que los espacios imposibles pueden resultar mucho más aterradores que cualquier criatura.
Cube (1997)
Pocas películas han capturado tan bien la sensación de estar atrapado en un lugar sin lógica como Cube.
La premisa es sencilla: varias personas despiertan dentro de una gigantesca estructura formada por habitaciones cúbicas idénticas conectadas entre sí. Ninguno sabe cómo ha llegado allí ni cuál es la salida.
A medida que avanzan descubren que algunas salas esconden trampas mortales y que comprender el funcionamiento del lugar resulta casi imposible.
Vista hoy, parece una especie de Backrooms letal construido mucho antes de que internet pusiera nombre a este tipo de pesadillas arquitectónicas.
Vivarium (2019)
La idea de Vivarium resulta tan simple como perturbadora.
Una pareja visita una urbanización para comprar una casa y termina atrapada en un barrio donde todas las viviendas son exactamente iguales. Las calles forman un laberinto perfecto del que parece imposible escapar.
Lo más inquietante es que no hay monstruos ni amenazas visibles durante buena parte del metraje, el propio entorno es el enemigo. La sensación de artificialidad constante convierte cada plano en una experiencia extrañamente incómoda.
Exit 8 (2025)
Basada en el fenómeno viral japonés del mismo nombre, Exit 8 convierte algo tan cotidiano como un pasillo de metro en una auténtica pesadilla.
La premisa es tan sencilla como inquietante: un hombre queda atrapado en un corredor subterráneo aparentemente normal y descubre que la única forma de escapar consiste en detectar pequeñas anomalías en el entorno. Si algo parece fuera de lugar debe dar media vuelta. Si no encuentra nada extraño, debe continuar avanzando. El problema es que cada repetición resulta más perturbadora que la anterior.
Carteles que cambian, personas que se comportan de manera extraña y detalles casi imperceptibles convierten un espacio cotidiano en un lugar profundamente inquietante. Igual que ocurre con los Backrooms, el terror nace precisamente de esa sensación de familiaridad deformada, de la sospecha constante de que algo no encaja aunque resulte difícil explicar exactamente qué es.
Probablemente sea la película más cercana al fenómeno Backrooms de toda la lista y una demostración perfecta de que el miedo a los espacios imposibles sigue más vivo que nunca.
Skinamarink (2022)
Antes de convertirse en una de las películas de terror más divisivas de los últimos años, Skinamarink ya había sido comparada infinidad de veces con los Backrooms.
Y es fácil entender por qué. Pasillos oscuros, puertas que desaparecen, habitaciones vacías, sombras imposibles... La película transforma una casa corriente en un espacio donde las reglas de la realidad dejan de funcionar poco a poco.
No es una propuesta para todos los públicos, pero quienes conectan con ella suelen describirla como una de las experiencias más inquietantes del terror reciente.
Grave Encounters (2011)
Lo que empieza como una parodia de los programas de cazafantasmas termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla espacial.
En Grave Encounters, un grupo de investigadores entra en un hospital psiquiátrico abandonado para grabar un episodio de su programa. Cuando intentan salir descubren que el edificio ha cambiado.
Los pasillos ya no llevan donde deberían, las puertas desaparecen, las ventanas muestran lugares imposibles... La sensación de estar atrapado dentro de una construcción que desafía toda lógica recuerda enormemente a muchos de los escenarios que hoy asociamos con Backrooms.
El Incidente (2014)
Probablemente ninguna película de la lista representa tan bien el concepto de los espacios imposibles como El Incidente, la inquietante propuesta del director mexicano Isaac Ezban.
La película plantea dos situaciones aparentemente sencillas: dos hermanos quedan atrapados en una escalera infinita de la que no pueden escapar, mientras una familia descubre que lleva horas circulando por una carretera que parece repetirse eternamente. No importa cuánto avancen. Siempre regresan al mismo lugar.
Lo más perturbador es que la película nunca intenta explicar del todo qué está ocurriendo. El espacio deja de obedecer cualquier lógica conocida y los personajes terminan atrapados dentro de una especie de bucle imposible donde el tiempo, la realidad y las propias reglas del mundo parecen romperse poco a poco.
Mucho antes de que internet popularizara los Backrooms, El Incidente ya entendía perfectamente que uno de los mayores terrores imaginables consiste en descubrir que el lugar donde estás ya no tiene salida.
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