Es lo que hay... precios mas caros, publicidad a saco salvo que te pagues el plan premium, prohibicion de compartir cuentas, catalogo aburrido... son unas cuantas cosas, y entre eso y que hay varias compañias de TV si quieres verlo todo te puede salir por un ojo de la cara
Me sorprende que haya gente que se escandalice por el aumento de la pirateria... es algo completamente normal
Y si siguen subiendo precios, mas habra.
Pero vamos a lo básico, que tampoco es física cuántica, si te gusta el cine, lo pagas. O entrada, o suscripción, o te esperas a que la pongan en abierto mientras cenas. No hay más.
Detrás de cada peli no hay solo un logo gigante soltando billetes, hay un montón de gente currando para que llegue a una sala o a tu casa.
Lo mejor de todo es que los mismos que luego van dando la turra con que si todo es woke, la industria está podrida y demás discursos de cuñado de barra de bar… son los primeros en no pagar ni un euro. La historia de siempre, ideología muy firme...hasta que toca pasar por caja xD
Si te mola el cine pero no pagas por él, no estás defendiendo nada… solo estás gorroneando con excusas.
por cierto, hay basuras por las cuales nadie quiere pagar.... y yo no veria ni gratis.....y me imagino que nadie querra piratear esto:
¡VENDIERON 50 ENTRADAS! EDUARDO CASANOVA y JORDI ÉVOLE FRACASAN con SU NUEVA PELÍCULA!
https://www.youtube.com/watch?v=qzveG-CoX2k
calidad = taquilla
me imagino el bodrio jjjj
Francamente
Las leyes contra la piratería no tienen ningún sentido en un mundo en el que la tecnología permite ver lo que quieras,cuando quieras y donde quieras en cualquier dispositivo imaginable
Menos sentido tendrán cuando mas tarde o mas temprano cualquiera con una IA podrá crear su propia película
Abro paraguas
Solo recurro a la piratería para pelis que son imposibles de encontrar en plataformas o venta física. Particularmente prefiero apoyar pagando (voy mucho al cine y compro bastante, de primera y segunda mano) y filmin de manera general me solventa mi apetito cinéfilo, pero hay rarezas que no encuentro en ningún sitio y tengo que recurrir al amigo jack
Reportar CitarOs acordais la de música que se pirateaba antes? Os acordais de los juicios de por ejemplo Metallica contra Napster o de la creación de la puta SGAE? Por que no pasa esto ahora? Porque esa industria se lo ha puesto facil y económico a la gente. El acceso es o barato o muy accesible para el público mayoritario. Esto hace que mayor numero de público conozca al grupo o la canción. El fanático, se comprará el disco, el que apoya pagará spotify o irá a un concierto , el que solo quiere ver como suena lo tiene gratis en youtube(comiendo publicidad). En el mundo del cine pasa parecido. Habiá bajado la piratería porque el cine era accesible y asequible...en cuanto deja de serlo, la gente se volverá más selectiva con su dinero y lo demás lo verá pirata. No hay más. Las charlas morales o comparar esto con irte de un restaurante sin pagar pues....cosas de Korben...un thriler psicológico de los que se monta
Reportar CitarImagínate la hipocresía de un tipo que viene a este foro a hacer de faro moral y acusar a todo aquel que no pague por la mierda actual que nos lanza el cine; es el mismo tío que usa la versión gratuita de ChatGpt para que le redacte las estolideces que publica.... un caradura!
Reportar CitarEs muy complicado uno aveces se quiere ver una película y la busca legal para alquiler y no se consigue por las restricciones de países, yo creo que el problema es tanta plataforma es mejor una única plataforma que tenga todo que cobre más si, pero nada de ese contenido original es perdida de tiempo colo era al inicio cine, llega a plataforma, y pocas series pero de alta calidad, ahora hay demasiadas series pero muy pocas Buenas, no es como antes pocas eran malas y enganchaban desde el primer capítulo y todas están en diferentes plataformas, plataforma única es la solución
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¿Está subiendo de nuevo la piratería? Radiografía de un fenómeno que parecía superado
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El consumo ilegal de películas y series fue, durante años, una práctica extendida hasta el punto de normalizarse. A principios de los 2000 y buena parte de la década siguiente, descargar contenido o comprar copias piratas formaba parte del día a día de muchos usuarios. No era un fenómeno marginal: era masivo. En España, por ejemplo, el conocido “top manta” no se centraba en ropa falsificada, sino que llenaba sus mantas de películas grabadas, muchas veces incluso antes de su estreno oficial en formato doméstico.
Sin embargo, este modelo empezó a desinflarse de forma clara a partir de la segunda mitad de la década de 2010. Y lo hizo por un motivo muy concreto: la aparición de una alternativa más cómoda, rápida y accesible.
El factor que lo cambió todo: la comodidad
La llegada de plataformas como Netflix marcó un antes y un después. No porque ofrecieran algo radicalmente nuevo en contenido, sino porque replicaban —de forma legal— lo que el usuario ya buscaba en la piratería: acceso inmediato y sin complicaciones.Durante sus primeros años, Netflix ofrecía temporadas completas de series de golpe, un catálogo amplio sin coste adicional por título y un acceso multiplataforma sin barreras técnicas.
Para muchos usuarios, la experiencia era comparable a una web pirata… pero sin riesgos, sin publicidad invasiva y con mejor calidad. Además, la plataforma recuperó series canceladas y apostó por contenido propio, reforzando aún más su atractivo.
El resultado fue evidente: la piratería no desapareció, pero se redujo de forma significativa. Pasó de ser una práctica generalizada a un comportamiento más residual.
Una tendencia que parecía controlada
Durante varios años, los datos reflejaron ese cambio. Informes de organismos como la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos mostraban una caída progresiva en el consumo ilegal en España, especialmente entre usuarios más jóvenes, que ya crecían con el streaming como opción principal.El acceso legal, sencillo y relativamente económico había conseguido algo que durante años parecía imposible: competir con la piratería en igualdad de condiciones.
Pero ese equilibrio no era definitivo.
El giro: subida de precios y fragmentación
En los últimos años, el modelo ha cambiado de forma notable. Las principales plataformas han incrementado sus tarifas de manera progresiva, al tiempo que han endurecido sus condiciones de uso.En el caso de Netflix, la evolución de precios en España es significativa. El servicio ha pasado de situarse en torno a los 7,99 euros en sus inicios a alcanzar actualmente los 15,99 euros en su plan estándar y hasta 21,99 euros en el plan premium. Existe la opción de reducir el coste mediante un plan con publicidad desde 8,99 euros, aunque la experiencia de uso ya no es equivalente.
Sin embargo, el verdadero encarecimiento no está solo en la tarifa base, sino en el cambio de modelo. Durante años, estos precios se compartían entre dos, tres o incluso cuatro usuarios, ya que la propia plataforma permitía —e incluso incentivaba— el uso compartido de cuentas. Con las restricciones actuales, esa posibilidad ha desaparecido en gran medida, lo que implica que el coste real por usuario puede haberse multiplicado por dos o incluso por cuatro respecto a hace unos años.
A esto se suma la competencia. El catálogo que antes estaba concentrado ahora se reparte entre múltiples plataformas como Disney+, Prime Video, HBO Max o SkyShowtime.
El resultado es una fragmentación clara:
para acceder a todo el contenido, el usuario necesita varias suscripciones simultáneas.
Los datos: señales de un repunte
Diversos estudios recientes apuntan a un cambio de tendencia. Informes de empresas como MUSO, especializadas en análisis de tráfico digital, han detectado incrementos en el acceso a sitios de piratería en los últimos añosEn algunos mercados europeos, el consumo ilegal de contenido audiovisual ha crecido tras varios años de descenso, coincidiendo con la subida de precios y la fragmentación del catálogo
Aunque las cifras no alcanzan los niveles de la década de 2000, sí reflejan que la piratería ha dejado de ser residual para volver a ganar presencia.
Un equilibrio que vuelve a romperse
El éxito inicial del streaming se basó en una combinación muy concreta: precio asequible, catálogo amplio y acceso inmediato. Cuando alguno de esos elementos se debilita, el equilibrio cambia.La subida de precios, la dispersión del contenido y las restricciones de uso han reconfigurado el escenario. Y en ese nuevo contexto, la piratería vuelve a encontrar espacio.
No como fenómeno dominante —al menos por ahora—, pero sí como una opción que vuelve a crecer tras años de retroceso.
Porque, al final, el comportamiento del usuario suele responder a una lógica sencilla:
cuando el acceso deja de ser fácil o asequible, busca alternativas.
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