A lo largo de los años he ido comprando cosas que cada tanto reviso y no es que no pueda verlas en otra plataforma, es el placer de verlas de esa forma.
Por ejemplo la edición especial de la trilogía de El Padrino en su empaque de lujo que trae un extra con los comentarios de Coppola o Fire and Ice que también trae un extra con una entrevista a Frank Frazetta.
Rollerball, Expreso de Medianoche, Alien 1, Alien 2 (versión extendida) y unos cuántos títulos más.
Esperemos que el formato fisico no desaparezca de todo, vivo en Venezuela y yo compraba dvd y blu ray eso si piratas pero como se fue el Dictador Nicolas Maduro, tengo esperanza de volver a comprar dvd y bluray esta vez originales cuando abra las paginas de compras online como amazon que puede pasar dentro de cinco años ya que trabajo y gano dinero podre comprar dvd bluray discs y 4k originales como cualquier cinefilo manda aunque sea de segunda mano.
Reportar CitarEste reportaje tiene buenos puntos como la falsa sustitución del formato físico en plataformas de streaming, la fragilidad del mercado de cualquier formato o el hecho de que ciertos formatos físicos son prácticamente artículos de lujo en la actualidad, aún siendo obsoletos pero costosos.
Cuando se dio esta guerra de formatos, los primeros en pagar las consecuencias, así tal cual, fueron los consumidores. Pero las empresas jamás llegaron a prever que ellas mismas estarían pagando las últimas consecuencias, las que actualmente vivimos.
En un par de generaciones, como alguien mencionó arriba, el formato físico habrá llegado a su fin, en especial cuando dejen de fabricar por completo los reproductores (incluyendo sus refacciones, si es que las hay aún actualmente).
Y comenzaremos a ver, o ya lo estamos viendo, algo inédito en el coleccionismo: que versará sobre basura únicamente.
Simplemente el formato físico está desapareciendo por qué está obsoleto, estos formatos en disco son pasajeros, fomentando un consumismo desagradable al estar actualizando al formato nuevo de turno.
También siguen ciegos con el formato físico en ser en teoría “sensación de propiedad real.“ Cuando igual cuando ya no haya soporte físico, van a tener solo pisapapeles de adorno...
Yo soy coleccionista de físico y casi no veo nada en streaming. Es verdad, que se ha convertido en un artículo de lujo pero percibo que hay cierto resurgir. La gente empieza a estar harta de las plataformas (subidas constantes de precios, perdida de películas y series con el tiempo, tener que suscribirse a varias para poder acceder a todo el contenido interesante, etc...)
Reportar Citartengo muchos vhs
bastantes dvds ,aun sigo comprando
blurays menos , tengo la trlilogia evil dead las 3 de spiderman de raimi y mas sagas que me encantan y si veo una a buen precio las compro
en streming nada por la publicidad... y porque hoy no me hace falta para ver,si me gusta voy al cine o la pillo en bluray.
El formato físico, un “muerto viviente” del cine doméstico
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El formato físico no ha desaparecido, pero tampoco ocupa ya el lugar central que tuvo durante décadas. Su situación actual se parece más a una lenta transformación que a una muerte definitiva: ha dejado de ser el estándar de consumo para convertirse en un producto cada vez más minoritario, sostenido por un público muy concreto.
De la hegemonía del VHS al techo del DVD
Durante los años 80 y 90, el consumo doméstico de cine giraba casi exclusivamente en torno al formato físico. El VHS no solo se impuso frente a otros sistemas como Betamax, sino que dio forma a toda una cultura alrededor del videoclub, donde el acceso al cine dependía del alquiler y la disponibilidad en estanterías.La llegada del DVD a finales de los 90 y principios de los 2000 supuso un salto cualitativo enorme, tanto en imagen como en sonido, pero también en la forma de consumir cine. Por primera vez, el público empezó a construir colecciones personales con cierta facilidad, impulsado además por ediciones especiales, contenidos adicionales y precios cada vez más accesibles. Este periodo marcó el punto más alto del formato físico, con cifras de ventas que hoy resultan prácticamente inalcanzables.
Blu-ray, 4K y el cambio de paradigma
El Blu-ray llegó con la promesa de mejorar la experiencia audiovisual, pero lo hizo en un momento en el que el mercado comenzaba a cambiar. Aunque ofrecía mayor calidad, nunca alcanzó la penetración del DVD. El Ultra HD Blu-ray 4K, por su parte, apareció cuando ese cambio ya era evidente, encontrándose con un público mucho más reducido y con hábitos de consumo diferentes.En paralelo, muchos estudios empezaron a replantearse su estrategia. El formato físico dejó de ser prioritario y, en numerosos casos, pasó a manos de editoras especializadas que trabajan con tiradas limitadas dirigidas a coleccionistas. En países como España, donde el mercado siempre fue más frágil, esta transición ha sido especialmente visible.
El impacto del streaming y la falsa sustitución
La irrupción de plataformas como Netflix, Prime Video o Disney+ supuso un cambio profundo en la forma de acceder al cine y las series. Sin embargo, conviene matizar que el streaming no sustituye directamente al formato físico, sino que ocupa el espacio que antes pertenecía a la televisión.El verdadero sustituto del soporte físico sería la compra o el alquiler digital, un modelo que en otros mercados ha tenido cierta implantación, pero que en España nunca ha terminado de consolidarse con fuerza. Aun así, la comodidad del acceso inmediato y la amplitud de catálogo han reducido drásticamente la necesidad de adquirir películas en formato tangible.
Una caída sostenida en cifras
Los datos reflejan una tendencia clara en la última década. Las ventas de DVD y Blu-ray han descendido de forma continuada, con caídas que superan el 80% respecto a los niveles alcanzados en los años de mayor auge. Grandes cadenas han reducido o eliminado por completo sus secciones dedicadas a películas físicas, y los lanzamientos se han vuelto cada vez más selectivos.Aun así, el formato no ha desaparecido. El Blu-ray, especialmente en su variante 4K, mantiene cierta estabilidad dentro de un mercado reducido, apoyado en un consumidor que busca algo más que el simple acceso al contenido.
Del consumo masivo al coleccionismo
El cambio más significativo no está solo en las cifras, sino en el perfil del espectador. El público general ha dejado de comprar películas de forma habitual, pero ha surgido un nicho que mantiene vivo el formato: coleccionistas y aficionados que valoran la calidad, la edición y la propiedad del producto.En este contexto, el formato físico ha pasado a ser un artículo casi de lujo. Ediciones limitadas, steelbooks o restauraciones en alta definición se convierten en el principal atractivo, muy lejos de aquel consumo masivo en el que se adquirían películas de forma casi rutinaria.
¿Se ha dejado de ver cine… o de repetirlo?
El modelo impulsado por las plataformas ha modificado también la relación con el contenido. Servicios como Netflix fomentan un consumo constante de novedades, donde la prioridad es descubrir lo siguiente más que revisitar lo anterior.Esto ha reducido la costumbre de volver una y otra vez a las mismas películas, algo que estaba muy ligado al formato físico. Antes, una colección implicaba una relación más prolongada con cada título; ahora, el acceso ilimitado favorece una experiencia más inmediata y menos duradera.
Un formato que se resiste a desaparecer
Hablar de muerte quizá sea excesivo. El formato físico ha perdido su relevancia industrial, pero no ha desaparecido ni parece que vaya a hacerlo a corto plazo. Su supervivencia se apoya en factores que el entorno digital no ha logrado replicar completamente: la máxima calidad audiovisual, la estabilidad del producto y la sensación de propiedad real.En ese sentido, más que un formato muerto, el soporte físico se ha convertido en una presencia persistente, casi residual, pero con una identidad muy definida. Ya no es el protagonista del consumo doméstico, pero sigue ocupando un espacio propio, resistente al paso del tiempo y a los cambios del mercado.
La imagen del “muerto viviente” no es del todo desacertada: ha dejado atrás su época dorada, pero continúa avanzando, adaptándose y encontrando su lugar en un ecosistema que ya no gira a su alrededor.
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