La considero una muy buena idea pero mal ejecutada.
Se basa en la novela Needful Things, que es de la época en que Stephen King todavía escribía cosas interesantes.
El gran problema de esta producción es que no logra transmitir la complejidad de la trama y simplifica una enormidad los conflictos que se desarrollan en el pueblo.
No es una buena película pero al menos me dieron ganas de volver a leer el libro.
No la conocía. Y aunque no soy fan de Stephen King, reconozco que la trama suena bastante interesante, pero no dudo de que tiene los típicos clichés que hay en todas las obras (así como en las adaptaciones) de este señor autor.
La veré en cuanto la encuentre y me sea posible.
Muchas gracias por este reportaje y por la recomendación.
Saludos.
Un dato interesante es que existe una versión extendida para TV a modo de miniserie como Salem Lot.
en este corte que añade una hora a la versión de cine, tiene mejores críticas porque redondea adecuadamente la historia dándole un poco más de contexto a las subtramas que el libro desarrolla.
Según pude ver, esta versión se encuentra disponible en Google Play y Prime.
En defensa de “La Tienda” (1993): el Stephen King más perverso y subestimado de los 90
#0
Hubo una época en la que adaptar a Stephen King era casi una rutina anual. Algunas salían redondas. Otras se quedaban a medio camino. Y luego está La Tienda (Needful Things, 1993), una película que en su día pegó fuerte en videoclub, tuvo una recepción tibia en crítica… y con los años se ha ido quedando en ese limbo incómodo de “sí, la recuerdo, pero tampoco era para tanto”.
Y sin embargo, vista hoy, funciona mejor de lo que muchos quieren admitir.
El argumento: el mal no entra rompiendo la puerta
La historia es puro King clásico.En el tranquilo pueblo de Castle Rock abre una misteriosa tienda llamada “Needful Things” (Cosas necesarias). Su dueño, el inquietante Leland Gaunt (Max von Sydow), vende exactamente lo que cada vecino desea… a un precio ridículamente bajo. Solo hay una pequeña condición: hacer una “broma” aparentemente inofensiva a otro habitante del pueblo.
Lo que empieza como travesuras menores acaba convirtiéndose en paranoia colectiva, violencia y caos absoluto.
No hay monstruos gigantes ni efectos espectaculares. Aquí el terror nace de algo mucho más incómodo: la envidia, la codicia y la mezquindad cotidiana.
Max von Sydow: el diablo con sonrisa elegante
Si hay algo que sostiene La Tienda es su villano.Max von Sydow construye a Leland Gaunt como un demonio refinado, casi divertido, que nunca necesita alzar la voz. Su mirada lo dice todo. No es un monstruo físico, es un tentador. Y eso da más miedo.
Hay algo deliciosamente perverso en cómo disfruta observando cómo el pueblo se autodestruye. No necesita intervenir demasiado. Solo empujar un poco aquí, susurrar allá… y listo.
Es uno de esos antagonistas que merecen más reconocimiento dentro del universo King.
No es perfecta. Pero tampoco pretende serlo
Sí, la película tiene problemas.El metraje es irregular. Hay momentos que podrían haberse condensado. Algunos personajes secundarios rozan la caricatura.
Pero esa exageración también forma parte del ADN de la historia. Castle Rock siempre ha sido un microcosmos donde las miserias humanas se magnifican. Y aquí esa idea está llevada al extremo.
Además, estamos hablando de una adaptación de los 90, con ese ritmo pausado y esa estética previa al CGI omnipresente. Hay algo casi reconfortante en su manera clásica de narrar el desastre.
El King más cruel (y más humano)
Lo que hace interesante a La Tienda es que no trata sobre el demonio… sino sobre las personas. Gaunt solo pone la chispa. El incendio lo provocan los propios vecinos.Es una historia sobre cómo de fácil es romper una comunidad cuando cada uno prioriza su pequeño deseo egoísta. Y eso, casi treinta años después, sigue siendo incómodamente actual.
No es el King más terrorífico.
No es el más espectacular.
Pero sí es uno de los más venenosos.
¿Por qué defenderla ahora?
Porque no es una simple adaptación menor.Porque su villano es puro carisma oscuro.
Porque captura muy bien esa sensación de “pueblo aparentemente perfecto que esconde podredumbre”.
Y porque en una época en la que las adaptaciones de King tienden al espectáculo o al trauma solemne, La Tienda representa ese King noventero más juguetón, más cruel y más directo.
No será Misery, no será El Resplandor, pero tampoco merece estar en el cajón del olvido.
La Tienda (1993) es de esas películas que quizá no brillan a primera vista, pero que crecen cuando se revisitan sin prejuicios. Es muy Stephen King, nunca pasa de moda.
Leer noticia completa