Es muy cutre. En los 80 habían clónicas de Conan, hechas con cuatro duros con mucho más encanto y gracia que le dan mil patadas a esta.
El señor de las Bestias del gran Coscacarelli era y sigue siendo brutal. Hasta la de Los Bárbaros, los gemelos culturistas, era un desmadre, puro placer culpable xD incluso las de Ator tenían su punto con su encanto trash.
es entretenida, fue hecha para entretener y lo logra....tiene tintes de comedia, no el tono serios de otras peliculas de espada y brujeria....
intenta copiar el cine de los 80 y le sale bien.... entre las chorrocientas peliculas de este genero que he visto no sale mal librada....
ahora, si esperabas el señor de los anillos es porque eres pendejo jjjj
La vi el año pasado en el BARS (el festival Buenos Aires Rojo Sangre, claro) y fue un disfrute, a sala llena y con un público que sabía lo que iba a ver.
Tal vez, para terminar de homenajear a la saga, o al sword and sorcery en general, le faltó algo de sensualidad/erotismo.
Recomendada para quienes no se la tomen en serio, es entretenimiento sin pretensiones.
En defensa de “Deathstalker” (2025): el remake que parece un VHS perdido de 1987
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Hay películas que llegan con olor a viejo videoclub y a gloria perdida de los 80. Deathstalker (2025) es una de ellas: un remake / reimaginación de un clásico sword and sorcery que muchos bautizarían directamente como “desastre”. Y sí, lo es… pero con razón, con ganas y con estilo propio. Porque hay pocos filmes modernos que consigan canalizar el espíritu de las cintas de espada y brujería antiguas con tanta honestidad.
80s por todos lados, con orgullo
Esta nueva versión de Deathstalker fue escrita y dirigida por Steven Kostanski, responsable de otras rarezas como Psycho Goreman o El Vacío. Su intención no era disfrazar el filme de producto pulido moderno, sino recrear esa fantasía de pelis de serie B donde la magia es exagerada, los monstruos estrafalarios y las barbaridades con espada son parte de la diversión.El argumento tampoco intenta esconderlo: el guerrero Deathstalker (interpretado por Daniel Bernhardt) recupera un amuleto maldito en un campo de batalla y, como era de esperar, eso le trae problemas hasta las cejas. Magia negra, asesinos monstruosos, hechiceros resucitados… todo servido con un toque de humor involuntario y exceso desatado clásico de los ochenta.
Efectos prácticos, stop motion y nostalgia palpable
Lo que hace especial a Deathstalker no es su guion —que claramente nunca quiso ser serio— sino su compromiso con lo artesanal. Hablamos de efectos especiales prácticos, criaturas que parecen sacadas de un manual de stop motion y maquillaje que recuerda a esa fantasía pulp de antaño. Ese aroma “a antiguo” no es un defecto: es parte de su ADN. Muchos fans de este tipo de cine lo celebraron por esa razón.En un mundo donde todo tiende al CGI perfecto, ver bichos movidos de forma manual, sangre exagerada y escenarios que parecen sacados de una ilustración vieja es como recuperar un cartucho de megadrive olvidado en el fondo del cajón. Y funciona, aunque sea porque sabes exactamente lo que estás viendo.
Un buen paso por los festivales de cine
Aunque a primera vista parezca un caos, Deathstalker no pasó desapercibida en el circuito festivalero. Ganó premios en varios festivales, justamente por su mirada audaz al fantasy de siempre y por ofrecer algo distinto dentro de un género que hoy suele ser demasiado serio o demasiado CGI.No fue un fenómeno taquillero gigantesco, pero sí un recordatorio de que hay público para este tipo de propuestas. Y más aún cuando están hechas con cariño por gente que entiende el género y lo celebra, no lo parodia.
Protagonistas, equipo y curiosidades
Además de Bernhardt, el reparto incluye a Christina Orjalo, Paul Lazenby y Nina Bergman, con voces como la de Patton Oswalt para el sabio Doodad. La música corre a cargo de Blitz//Berlin, y la película fue producida por estudios como Hangar 18 Media y Berserkergang Films, distribuyéndose gracias a Shout! Studios.Es una producción claramente de nicho… pero se nota que el equipo estaba disfrutando cada minuto de la locura creativa.
¿Por qué mola aunque sea un desastre?
Porque Deathstalker no intenta engañar a nadie.Porque respira fantasía ochentera en cada plano.
Porque los efectos prácticos y stop motion son una declaración de amor al género.
Y porque, al final, da exactamente lo que promete: espadas, magia, monstruos y diversión sin pedir disculpas.
No es una película “seria”. Tampoco es una obra maestra técnica.
Pero cuando entra su tono, su estética y su absoluta falta de vergüenza, se vuelve tremendamente disfrutable.
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