Ayer no lo dije en la nota anterior para guardarme mi perspectiva sobre esta película, pero pienso que hoy ya lo diré con libertad.
Me gustó la película, y mucho.
Tiene mucha acción, de principio a fin. Tiene muy buenas actuaciones de los dos actores protagonistas, tiene muy buenos efectos, buenas escenas de batallas, hubo muchas escenas que me gustaron mucho, no solo dos o tres, sino casi toda la película.
Aquello por lo que muchos se han quejado, o muchos teníamos cierta desconfianza sobre la película, está justificado dentro de la misma película.
Como dije, y me alegro mucho, no fue peor que el asco de película de Shane “el maldito“ Black, sino mucho, muchísimo, mejor.
Me gusto ver una perspectiva diferente del depredador. Ya que siempre lo pasaban era perdiendo. Quería algún día verlo como el depredador que siempre decía ser, enfrentando a dignos oponentes, eso me llamó la atención de esta película y conocer un poco más de su raza. Es cierto que se aleja un poco del tono de lo que son las películas de depredador, me gustó como una película de aventura. Espero que en próximas películas se adentre más en la historia de esta raza para conocer sus orígenes, tecnología y cultura.
Reportar CitarEs una decepción de manual. Una película hecha con tanto CGI que parece un tráiler de videojuego largo, y con tan poco espíritu que uno se pregunta si los guionistas llegaron a ver la original del 87 o solo leyeron un resumen en TikTok.
El gran error: humanizar al Predator. Lo han convertido en un personaje con sentimientos, traumas y “arco de redención”. Sí, el mismo bicho que arrancaba columnas vertebrales ahora se pone filosófico. Ya no es el cazador implacable que te helaba la sangre; ahora es poco menos que un héroe trágico. Vamos, que le falta soltar una lagrimita mientras contempla un atardecer digital.
El resto del cóctel es lo esperado: mucha acción genérica, cero tensión, todo envuelto en CGI de catálogo. El terror, la sensación de peligro, el silencio antes del disparo… todo eso ha desaparecido. En su lugar, tenemos explosiones, robots, bichos de colores y una historia que parece escrita para que los chavales de 15 años digan “¡qué guapo!” entre palomita y palomita.
Y claro, el tono PG-13 remata la faena. Ni sangre, ni vísceras, ni nada que recuerde por qué el Predator daba miedo. Aquí el alienígena se comporta más como el protagonista de un spin-off de Disney que como una máquina de cazar humanos. Todo envuelto en una especie de mensaje pseudo-moralista sobre la redención, la empatía y el respeto por los demás. Vamos, justo lo que uno busca en una película sobre un asesino intergaláctico.
Visualmente luce, sí. Pero es como esas tartas perfectas de Instagram: bonitas por fuera, insípidas por dentro. De Predator solo queda el nombre, porque lo demás es una parodia involuntaria del mito.
“Predator: Badlands” es una caricatura hecha para las nuevas generaciones, un videojuego tonto con pretensiones de cine serio. Lo han domesticado, lo han vaciado de alma y lo han vuelto apto para todos los públicos. Y lo peor no es que la película sea mala: lo peor es que está hecha exactamente para la audiencia que la va a aplaudir.
Es una película mediocre para una audiencia infantilizada.
“Predator: Badlands” arrasa en taquilla y marca récord histórico para la saga con 40 millones de dólares en USA
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El estreno de "Predator: Badlands" ha devorado la taquilla estadounidense con 40 millones de dólares en su primer fin de semana, superando todas las previsiones y estableciendo el mejor debut en la historia de la franquicia, por delante de "Alien vs. Predator" (2004), que recaudó 38 millones.
El regreso del cazador intergaláctico, dirigido por Dan Trachtenberg, devuelve a la saga a los cines tras varios lanzamientos directos en streaming y confirma el interés del público por las grandes producciones de ciencia ficción.
La película, protagonizada por Dimitrius Schuster-Koloamatangi como un joven depredador marginado y Elle Fanning como su compañera androide, ha obtenido además otros 40 millones en el mercado internacional, elevando su total global a 80 millones de dólares. Con un presupuesto de 105 millones, la cinta apunta a convertirse en un nuevo éxito para 20th Century Studios y Disney, que ven así cómo la franquicia resurge tras los estrenos exclusivamente digitales de ‘La Presa’ (2022) y ‘Predator: Asesino de Asesinos’ (2025).
El público ha respondido con entusiasmo y la crítica la ha destacado como “la más interesante y sólida desde la original de 1987”. Este resultado supone también un alivio para un otoño flojo en recaudación, donde títulos como ‘Tron: Ares’ o ‘The Smashing Machine’ habían pinchado.
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