Por ese entonces tenía 14 o 15 años y el cine era algo que devoraba cada fin de semana. Esta producción la fui a ver al cine Plaza, que se ubicaba en el centro mismo de Montevideo. Era de las salas grandes con más de 2000 butacas y recuerdo la larga fila que había para esta exhibición.
La catalogo como esas películas que ves una sola vez y no se te borran de la mente.
Recuerdo perfectamente el sentimiento de angustia que me dejó el final y el silencio con el que la gente abandonaba el cine.
Es una de las imprescindibles.
Cuando el Viento Sopla es patética.
La bomba atómica para la política de guerra (que llaman “de defensa“) solo se considera como un “ya sabes a quien no tocar los cojones“. El coste político de lanzar una podría ser desastroso para cualquier nación y es más útil para subyugar al resto. A los Estados Unidos les ha ido muy bien para acompañarles a sus barbaries en el mundo y este tipo de cine les sirve de altavoz a esa sumisión, pero habría que ir perdiéndole el miedo a esa cosa si te gusta la serie de Fallout y quieres vivirla . Yo ya hubiera apretado.el botón rojo miles de veces!
Esa película trae muchos recuerdo a mi país. El apogeo de Reagan y el mandando cualquier cantidad de arma para Agredir a mi país. No se necesita una película de esas para saber lo que pasa. Las potencias llamense a como se llamen hacen lo mismo con los debiles. destruir y dejarlos de rodillas. El miedo más grande de los Estados Unidos es sentir una guerra en carne propia, es decir en su territorio.
Reportar CitarRecuerdo ser un crío cuando se estrenó, y aquí también tuvo su repercusión el filme y el estreno ( aún muy presente el rollo “ OTAN no, bases fuera“ ) .
Pero así como pude ver de estreno maravillas como “ Dragonslayer“ o el “ Cristal Oscuro“, mis padres no tuvieron la feliz idea de llevarnos a mi hermana y a mí a ver ésta película.
No la ví hasta que en 1993 o así, la emitieron una madrugada de verano en la 2. Y ahí aluciné por su verismo y sus pocas puñetas, no reñido en absoluto con a la vez ser en cierto modo una cinta intentando apelar a la bondad humanista en un entorno mandado a tomar irremisiblemente muy por culo.
La escena final con Robards llegando a lo que era su casa y viendo lo inútil de reclamarla ya como tal mientras el nuevo inquilino tras sopesar quizá arrearle con un palo en la cabeza le comparte ésa única pertenencia que tiene ( una cebolla), es desgarradora. Y unas cuantas más. Unas cuantísimas....
Con ésta peli y sin ser “ estrictamente del género“ descubrí que a pesar de ser desde casi niño un fan del terror, hay obras que no tirando de los tópicos de cajón de la fórmula pueden llegar a comerse un trocito de tu alma como jamás lo conseguirán monstruos, zombies, psicópatas, o entes sobrenaturales ( por mucho que te guste eso). Y no veáis como valoro cuando muy pero que muy pero que muy cada mucho, encuentro una película que realmente consigue sin artificios extra ( no más que los de las propias situaciones) ésa sensación que a menudo ya tenemos dormida los Juanes sin Miedo fílmicos.
“ El Día Después“, es de ésas. Tenéis en Filmin el documental televisivo que se le hizo al filme, con mucha profusión en las repercusiones del filme en el público cuando se estrenó, anécdotas de rodaje, y el debate social que creó.
Y si algún día la replayeáis ( yo cada tantos años, y no pierde pegada), acompañadla de la británica “ Threads“, y ya os acaba de joder el día.
Juasjuasjuas, saludos!
No conocía esta película, lo que no es raro ya que prefiero otros subgeneros
Pero pienso que si los estudios se dedicaran un poco a hacer más películas de este tipo, que concienticen en las consecuencias de los actos más horribles de la humanidad, podrían lograr que se cambie un poco la mentalidad de “destruir todo lo que te estorbe, no importa cuantos mueran mientras obtenga poder“
En defensa de El Día Después (1983): cuando la televisión estadounidense nos enseñó lo que era el verdadero terror
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Hoy reivindicamos una de las películas más impactantes jamás emitidas en televisión: "El Día Después" (The Day After, 1983). No tiene monstruos, ni asesinos en serie, ni casas encantadas. Pero probablemente sea una de las películas más aterradoras que puedas ver. Dirigida por Nicholas Meyer, responsable de la mejor entrega de "Star Trek" y con una sensibilidad narrativa fuera de lo común, esta producción de la ABC puso patas arriba la América de Reagan y dejó a millones de espectadores en estado de shock.
Y no es para menos: pocas veces se ha retratado con tanta crudeza —y al mismo tiempo humanidad— el horror absoluto de una guerra nuclear. En una época en la que vivimos rodeados de ficciones apocalípticas edulcoradas o estilizadas, es hora de recordar que una simple película hecha para televisión puede provocar pesadillas mucho más reales que cualquier zombi.
¿De qué va El Día Después?
Ambientada en la ciudad de Lawrence, Kansas, la historia nos presenta a un grupo de personajes cotidianos: médicos, profesores, estudiantes, familias… Gente normal, con preocupaciones mundanas. Hasta que la amenaza de una escalada nuclear entre Estados Unidos y la URSS se convierte en una realidad inminente.Y entonces, ocurre. La película no solo muestra la detonación de las bombas y el apocalipsis nuclear en pantalla, sino que nos obliga a vivir lo que viene después: la destrucción, el caos, la desesperación, la radiación, la descomposición de la sociedad y la muerte lenta.
No hay héroes. No hay salvación. No hay épica. Solo lo que pasaría si un conflicto atómico borrara del mapa todo lo que conocemos.
La película que traumatizó a una nación
Cuando se estrenó por televisión en noviembre de 1983, más de 100 millones de personas vieron "El Día Después" en directo. Fue un evento mediático sin precedentes. El debate fue inmediato: tertulias, protestas, editoriales. Ronald Reagan escribió en su diario que la película le afectó profundamente, y hay quien dice que influyó en su acercamiento posterior a la desescalada con Gorbachov.Eso es lo que logró esta película: remover conciencias. Mostrar, sin trucos ni concesiones, lo que una guerra nuclear significaría de verdad. Ni soldados heroicos, ni banderas ondeando entre ruinas. Solo cenizas, cuerpos calcinados y supervivientes que preferirían no haberlo sido.
Una dirección sobria que lo dice todo
Nicholas Meyer, lejos de caer en el sensacionalismo, construye el horror desde la cotidianidad. No hay fuegos artificiales: hay siluetas desintegrándose, luces cegadoras y un silencio que se vuelve aterrador. Lo que más asusta no es la explosión, sino lo que queda. Y lo que queda es desolador.La forma en que muestra la degradación progresiva de los personajes —física, mental y emocional— hace que el espectador no pueda mirar hacia otro lado. Porque esto no es ficción lejana. Es una advertencia con forma de relato.
Reparto coral con humanidad
A diferencia de otras películas apocalípticas con héroes carismáticos, "El Día Después" se centra en personas reales. Jason Robards, JoBeth Williams, Steve Guttenberg y muchos más forman parte de una comunidad que no sabe qué está a punto de suceder… y que luego intenta, como puede, adaptarse a la nueva realidad.La conexión emocional que se establece con ellos es lo que hace que el desastre duela más. No hay villanos. Solo víctimas.
¿Por qué deberías verla (o revisitarla)?
Porque es una de las pocas películas que se atrevieron a mostrar el verdadero rostro del fin del mundo. Porque no hay maquillaje que disimule la angustia que provoca. Porque incluso hoy, con las amenazas geopolíticas de fondo, sigue siendo más actual de lo que nos gustaría admitir.Y porque el cine —incluso el hecho para televisión— también sirve para advertir, concienciar y sacudir a quien está del otro lado de la pantalla.
El terror más real que verás en una pantalla
El Día Después no necesita monstruos para ser una película de terror. Es cine de advertencia, de los que se te quedan pegados al pecho durante días. Es uno de los ejemplos más valientes de cómo la televisión puede servir como espejo de los miedos colectivos.Y hoy, 40 años después, sigue recordándonos que el mayor susto no es el que te hace saltar… sino el que te deja helado por dentro.
¿Dónde verla online?
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