Un futuro invadido por microprocesadores, en el que la información es la materia prima. Vaqueros como Henry Dorrett Case se ganan la vida hurtando información, traspasando defensas electrónicas, bloques tangibles y luminosos, como rascacielos geométricos. En este espeluznante y sombrío futuro la mayor parte del este de Norteamérica es una única y gigantesca ciudad, casi toda Europa un basural + atómico y Japón una jungla de neón, corruptora y brillante, donde una persona es la suma de sus vicios. La mala fortuna lleva a Case a la ciudadela de un clan industrial que es dueño de un par de IA, los más costosos y peligrosos artefactos que puedan encontrarse. Durante miles de años los hombres soñaron con pactar con el diablo. Sólo ahora es ese pacto posible.
Sinopsis:
Un futuro invadido por microprocesadores, en el que la información es la materia prima. Vaqueros como Henry Dorrett Case se ganan la vida hurtando información, traspasando defensas electrónicas, bloques tangibles y luminosos, como rascacielos geométricos. En este espeluznante y sombrío futuro la mayor parte del este de Norteamérica es una única y gigantesca ciudad, casi toda Europa un basural + atómico y Japón una jungla de neón, corruptora y brillante, donde una persona es la suma de sus vicios. La mala fortuna lleva a Case a la ciudadela de un clan industrial que es dueño de un par de IA, los más costosos y peligrosos artefactos que puedan encontrarse. Durante miles de años los hombres soñaron con pactar con el diablo. Sólo ahora es ese pacto posible.
Neuromante es una de esas novelas que no solo aguantan el paso del tiempo, sino que prácticamente lo anticipan. Cuando la lees entiendes por qué a William Gibson se le considera el padre del cyberpunk: aquí ya estaba todo. La red, las megacorporaciones, la inteligencia artificial con agenda propia, el mundo sucio y decadente dominado por tecnología… y eso en 1984, cuando Internet como tal ni olía.
No es solo una buena historia, es una obra que... (seguir leyendo)
Korben
Neuromante es una de esas novelas que no solo aguantan el paso del tiempo, sino que prácticamente lo anticipan. Cuando la lees entiendes por qué a William Gibson se le considera el padre del cyberpunk: aquí ya estaba todo. La red, las megacorporaciones, la inteligencia artificial con agenda propia, el mundo sucio y decadente dominado por tecnología… y eso en 1984, cuando Internet como tal ni olía.
No es solo una buena historia, es una obra que... (seguir leyendo)