Excelente. Bien planteado, bien escrito y bien resuelto. Quizás el único problema sería una cierta falta de pasión en el texto que impide tener una mayor complicidad con el protagonista.
La vida de Ish a partir del Gran Desastre (una pandemia vírica acaba con casi la totalidad de la humanidad) nos permite reflexionar sobre la fragilidad de la naturaleza, la importancia de la intervención del hombre en el desarrollo de las especies animales y de la permanencia de los ecosistemas en función de su interés. En el momento en que el hombre ya no tiene ningún protagonismo en la escala de dominio una larga lista de animales (ratas, hormigas, vacas) se apodera momentáneamente del primer escalón.
En un momento en que las pandemias virales están de actualidad, hacer una mirada al pasado (el libro fué escrito en 1949) nos permite ver que los libros bien escritos y bien documentados suelen ser intemporales. La novela huye de tópicos y de catasrofismos poco racionales (meteoritos, invasiones alienígenas, hecatombe nuclear) y es la misma tierra con (no contra) quien deberá enfrentarse el ser humano.
La búsqueda otra vez de las bases de la vida que ayuden a mantener y perpetuar la especie son los principios que guían inicilamente al reducido grupo de supervivientes.
Un libro absolutamente recomendable para todo tipo de lectores y del que a medida que las páginas van quedando a la izquierda nos adentramos en una mezcla de imágenes entre el sueño y la pesadilla.
Este libro es magnifico,si os gusta la literatura postapocaliptica,este de seguro os encantara.Hace tiempo que lo lei,y recuerdo la buena impresion que me dejo,desde aqui lo recomiendo,como uno de los mejores libros de mundos acabados.
Xavier Juanola R
9
Excelente. Bien planteado, bien escrito y bien resuelto. Quizás el único problema sería una cierta falta de pasión en el texto que impide tener una mayor complicidad con el protagonista.
La vida de Ish a partir del Gran Desastre (una pandemia vírica acaba con casi la totalidad de la humanidad) nos permite reflexionar sobre la fragilidad de la naturaleza, la importancia de la intervención del hombre en el desarrollo de las especies animales y de la permanencia de los ecosistemas en función de su interés. En el momento en que el hombre ya no tiene ningún protagonismo en la escala de dominio una larga lista de animales (ratas, hormigas, vacas) se apodera momentáneamente del primer escalón.
En un momento en que las pandemias virales están de actualidad, hacer una mirada al pasado (el libro fué escrito en 1949) nos permite ver que los libros bien escritos y bien documentados suelen ser intemporales. La novela huye de tópicos y de catasrofismos poco racionales (meteoritos, invasiones alienígenas, hecatombe nuclear) y es la misma tierra con (no contra) quien deberá enfrentarse el ser humano.
La búsqueda otra vez de las bases de la vida que ayuden a mantener y perpetuar la especie son los principios que guían inicilamente al reducido grupo de supervivientes.
Un libro absolutamente recomendable para todo tipo de lectores y del que a medida que las páginas van quedando a la izquierda nos adentramos en una mezcla de imágenes entre el sueño y la pesadilla.
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