Eres un Dios, y además puedes ser el tipo de Dios que quieras ser. Puedes elegir ser malvado, vengativo y cruel, o bien puedes ser bondadoso y compasivo con tus criaturas, incluso una mezcla de las dos cosas. Para ayudarnos a decidirnos harán su aparición los consejeros, dos “entes” que simularán ser nuestra conciencia, la parte oscura encarnada por un gracioso diablillo, y la parte buena encarnada + por el típico ángel. Ambos nos darán consejos adecuados a su alineamiento ético.
En Black & White 2 tendrás que ganar influencia y poder sobre todos los habitantes del mundo. Decidirás si eres bueno o malo, y utilizarás tus poderes para influir en las masas y obtener el control sobre toda la tierra. Si eliges el camino del bien erigirás bellos edificios y otras estructuras, surtirás a tu población de bienes que producirán la envidia de sus vecinos, que posteriormente podrían pedir unirse a tu capital, haciendo que tus ciudades crezcan desmesuradamente en un ambiente de paz y bonanza, y que además propiciarán la expansión de tu influencia y tu veneración.
Por otra parte si escoges el camino de la maldad la forma de proceder sería diferente: enviarías a tus tropas a conquistar a tus vecinos mediante la fuerza del acero, y los utilizarías como puntos para expandir tu influencia.
Sinopsis:
Eres un Dios, y además puedes ser el tipo de Dios que quieras ser. Puedes elegir ser malvado, vengativo y cruel, o bien puedes ser bondadoso y compasivo con tus criaturas, incluso una mezcla de las dos cosas. Para ayudarnos a decidirnos harán su aparición los consejeros, dos “entes” que simularán ser nuestra conciencia, la parte oscura encarnada por un gracioso diablillo, y la parte buena encarnada + por el típico ángel. Ambos nos darán consejos adecuados a su alineamiento ético.
En Black & White 2 tendrás que ganar influencia y poder sobre todos los habitantes del mundo. Decidirás si eres bueno o malo, y utilizarás tus poderes para influir en las masas y obtener el control sobre toda la tierra. Si eliges el camino del bien erigirás bellos edificios y otras estructuras, surtirás a tu población de bienes que producirán la envidia de sus vecinos, que posteriormente podrían pedir unirse a tu capital, haciendo que tus ciudades crezcan desmesuradamente en un ambiente de paz y bonanza, y que además propiciarán la expansión de tu influencia y tu veneración.
Por otra parte si escoges el camino de la maldad la forma de proceder sería diferente: enviarías a tus tropas a conquistar a tus vecinos mediante la fuerza del acero, y los utilizarías como puntos para expandir tu influencia.