Evil Jim ha secuestrado a la princesa Como-se-llame y Earthworm Jim debe embarcarse en una nueva aventura para salvarla.
Si el lanzamiento de Earthworm Jim 3D únicamente sirvió para dar pasaporte a la franquicia durante muchos, muchos años, este Menace 2 the Galaxy fue sin duda la última puntilla del ataúd antes de comenzar a echar tierra por encima. Crave Entertainment adquirió la licencia de la + serie de animación del personaje y encargó a David A. Palmer Productions, estudio especializado en el lanzamiento de títulos destinados a las portátiles de Nintendo, la programación de un juego exclusivo para Game Boy Color, el cual también sería compatible con la Game Boy original. Obviamente, Menace 2 the Galaxy era un juego de desarrollo bidimensional, en el que a priori se trataba de regresar a las raíces que hicieron grandes a las dos primeras entregas de la saga. Pero nada más lejos de la realidad, y es que la conversión destinada a Game Boy del primer Earthworm Jim superaba al juego que nos ocupa en todos los aspectos, siendo otra prueba más de que Jim necesitaba que Shiny volviera a prestarle atención puesto que otros estudios no sabían qué hacer con él.
La mecánica y jugabilidad de Menace 2 the Galaxy era frustrante y desequilibrada a más no poder. Para superar cada nivel se nos exigía recolectar hasta el último ítem de puntuación disperso por el mapeado, una tarea más cercana a una tortura china de lo deseable dado que en ocasiones existían cientos de dichos ítems dispersos por doquier. Si tenemos en cuenta que al morir se nos devolvía al principio del nivel, imaginaos la gracia que acababa haciendo al jugador tener que comenzar de nuevo cuando ya llevaba recolectados más de cien de los plomizos ítems de puntuación. Si a esto añadimos que la rica variedad de acciones y movimientos que Jim tenía disponibles en sus dos primeras aventuras se reducían aquí a saltar y disparar, tenemos como resultado un juego insulso e indigno de pertenecer a la franquicia. Eso sí, al menos los gráficos no estaban tan mal, aunque carecían del carisma y genialidad que exhalaban los diseños de escenarios y personajes en los EWJ programados por Shiny Entertainment.
Sinopsis:
Evil Jim ha secuestrado a la princesa Como-se-llame y Earthworm Jim debe embarcarse en una nueva aventura para salvarla.
Si el lanzamiento de Earthworm Jim 3D únicamente sirvió para dar pasaporte a la franquicia durante muchos, muchos años, este Menace 2 the Galaxy fue sin duda la última puntilla del ataúd antes de comenzar a echar tierra por encima. Crave Entertainment adquirió la licencia de la + serie de animación del personaje y encargó a David A. Palmer Productions, estudio especializado en el lanzamiento de títulos destinados a las portátiles de Nintendo, la programación de un juego exclusivo para Game Boy Color, el cual también sería compatible con la Game Boy original. Obviamente, Menace 2 the Galaxy era un juego de desarrollo bidimensional, en el que a priori se trataba de regresar a las raíces que hicieron grandes a las dos primeras entregas de la saga. Pero nada más lejos de la realidad, y es que la conversión destinada a Game Boy del primer Earthworm Jim superaba al juego que nos ocupa en todos los aspectos, siendo otra prueba más de que Jim necesitaba que Shiny volviera a prestarle atención puesto que otros estudios no sabían qué hacer con él.
La mecánica y jugabilidad de Menace 2 the Galaxy era frustrante y desequilibrada a más no poder. Para superar cada nivel se nos exigía recolectar hasta el último ítem de puntuación disperso por el mapeado, una tarea más cercana a una tortura china de lo deseable dado que en ocasiones existían cientos de dichos ítems dispersos por doquier. Si tenemos en cuenta que al morir se nos devolvía al principio del nivel, imaginaos la gracia que acababa haciendo al jugador tener que comenzar de nuevo cuando ya llevaba recolectados más de cien de los plomizos ítems de puntuación. Si a esto añadimos que la rica variedad de acciones y movimientos que Jim tenía disponibles en sus dos primeras aventuras se reducían aquí a saltar y disparar, tenemos como resultado un juego insulso e indigno de pertenecer a la franquicia. Eso sí, al menos los gráficos no estaban tan mal, aunque carecían del carisma y genialidad que exhalaban los diseños de escenarios y personajes en los EWJ programados por Shiny Entertainment.