Ficha Dragon Ball 3: Gokuuden


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Críticas de Dragon Ball 3: Gokuuden (1)




Jack el Destripador

  • 16 Nov 2016

7


Si hubo una razón por la que no jugué a ¨Dragon Ball 3: Gokuuden¨ antes de ¨Dragon Ball Z: Assault of the Saiyans¨ fue porque la única traducción al inglés que tenía era una traducción incompleta, y cuando traté de jugarlo con dicha traducción no tenía ni idea de lo que estaba haciendo ni de a donde tenía que ir. Sí, es un juego basado en una serie de la que me acuerdo perfectamente, ya que las aventuras de su protagonista llegan a ser de lo más diversas, distinguibles y memorables, pero la cosa aquí no es tan simple. En un principio quise botarme esta entrega y continuar con la saga hasta que saliese un parche más completo (a horas de esta crítica, han pasado 16 años desde que se lanzó el parche), pero luego descubrí que la quinta parte, ambientada en la saga de Freezer, tenía una traducción también incompleta (y que también data del 2000). Al ver esto lo mandé todo a tomar por culo... de forma temporal...

Después de 3 años estudiando japonés por mi cuenta, y queriendo poner a prueba mis nuevos conocimientos adquiridos, me puse a jugar al juego que me hizo definitivamente querer aprender el idioma. Digo definitivamente, porque ya desde mucho antes se me pasó por la mente el aprenderlo y poder así jugar a más juegos. Se podría decir que, en verdad, el primer juego que me hizo querer aprender japonés fue el ¨Variable Geo¨. No sé, siempre sentí curiosidad por saber que decían las chicas en las escenas de humillación.

Sabiendo ya de sobras que jugar al juego sin saber el idioma es como dar palos de ciego, solo queda saber una cosa. ¿Es ideal como primer juego a jugar una vez se sepa japonés? No. Y eso ya lo sabía perfectamente cuando iba a jugarlo, pero soy masoquista (vamos, por algún motivo llego a jugar juegos malos sabiendo que lo son). El juego, como es de esperar de un juego de la NES, está completamente escrito tanto en hiragana como en katakana, sin ningún kanji (con excepción del título y de las imágenes de las cartas), lo que hace del leerse bastante complicado, hasta para una persona japonesa, ya que los kanjis son útiles para distinguir palabras. Esto último no va en coña, de hecho, el juego hace uso muchas veces del katakana para escribir palabras que si son japonesas (de normal se utiliza para extranjeras), en lugar del hiragana como hubiese sido normal (algo que puede rallar bastante al principio), algo así como escribir palabras completamente en mayúscula con tal de llamar la atención. Además, el carácter del hiragana ¨ru¨, está dibujado de una forma que no parece el mismo (supongo que por problemas de espacio).

Dejando de lado las chorradas relacionadas con el idioma con el que he tenido que jugar al juego tengo que destacar que ¨Dragon Ball 3: La Leyenda de Goku¨ (como se traduciría el título al español) es una auténtica sorpresa y que ha valido la pena aprender el idioma para jugarlo. Esto en parte ya me lo esperaba, puesto que por alguna razón recibiría más tarde un remake para la WonderSwan. La razón por la que el juego supera a la anterior entrega, con la que es inevitable comparar al recuperar varios elementos de ella, es que finalmente la parte de tablero y la parte de acción llegan a sobresalir bastante, aunque la parte de aventura conversacional sigue estando en la parte de ¨ni fu ni fa¨, siendo de nuevo un vehículo para conducir la trama. Se podría decir que ¨Dragon Ball 3¨ es la evolución perfecta de su predecesor, recibiendo más tarde un nuevo y desastroso lavado de cara en ¨Assault of the Saiyans¨.

Gráficamente el juego ha mejorado mucho en comparación a su predecesor. De hecho, tras terminarlo, me puse a ver un vídeo de como se veía la anterior entrega, de la cual solo recordaba partes de la historia, más no la interfaz, y las diferencias eran increíbles. Mientras la segunda entrega tenía un toque arcaico, con un escaso uso de colores y dibujo un poco más pésimo, (lo cual en parte le daba algo de encanto), aquí tanto el tablero como los escenarios y retratos están bastante más detallados. En música lo mismo, esta vez es aún más agradable de escuchar.

En el tablero, moveremos a Goku haciendo de nuevo uso de las cartas. La idea es moverse hasta llegar a los distintos eventos, representados como cuadros enormes con una imagen del lugar dentro, o hasta llegar a un icono especial en alguna de las baldosas, lo que activa otro evento (por ejemplo, la Tortuga Marina). Esta vez en el tablero hay baldosas especiales: tenemos las que tienen una calavera o el símbolo de una organización impresa en ellas, que llevarán a un combate, con los símbolos siendo más específicos a la hora de decidir contra que enemigo vas a luchar; luego tenemos la de la casa de Bulma, donde ella nos dará a elegir entre varias cartas puestas bocabajo, las cuales contienen un objeto o ninguno dentro, que llegan a ser comida (salud), ki (en forma de pergaminos) y otros (la gracia de esta parte se encuentra en que todas las cartas tienen el mismo objeto, por lo que lo que nos toca esta determinado desde que entramos en la baldosa); luego están las de los pergaminos, las cuales son entrenamientos que recibimos por parte del Ermitaño Tortuga, Mr. Popo y Karin. Estos consisten en elegir cartas con un número igual o superior de estrellas o con el mismo kanji, como es el caso de Tortuga (igual o superior) y Popo (igual), o una carta cuyo número de estrellas o kanji no sea igual al de la carta mostrada, como es en el caso de Karin. El completar dichos entrenamientos se recompensa con puntos de experiencia; luego tenemos el símbolo de interrogación, que son cosas varias. Tenemos a Gohan y a Baba con un minijuego de emparejar cartas y a Gyomao renovando nuestra baraja. Es esencial ir cayendo en dichas baldosas para mejorar de nivel nuestro personaje y conseguir provisiones con las que mantenerlo con vida. Además, es posible hacer uso de un vehículo, nube voladora incluida, para llegar de forma más rápida a los distintos puntos de interés. Cabe mencionar que a veces nos saldrán enemigos al azar al caer en baldosas que no tienen nada, estos equivalen a las baldosas de calavera.

Los combates son aún más dinámicos que los del anterior juego, con múltiples animaciones representando los distintos movimientos de los personajes, y con una buena música ambientándolos. Esta vez, sin embargo, las cartas tienen un kanji para distinguir los movimientos a los que dan lugar, en lugar de imágenes más descriptivas (por el ejemplo, el kanji de ¨necesario¨ es el que se usa para dar golpes mortales (la forma que tiene el juego de llamar a los ataques especiales) pero eso no llega a sera en absoluto ningún problema. A fin de cuentas, los combates solo se tratan de elegir las cartas con mayor número de estrellas y rezar para que sea superior a la del oponente, aunque hay ocasiones en las que el número secundario que hay en la parte inferior derecha (escrito en kanji) nos puede salvar en caso de enfrentarnos a una carta de mayor número de estrellas, siempre y cuando el número del kanji nuestro sea mayor que la del oponente. La suerte y nuestras sabias elecciones a la hora de mejorar las estadísticas de nuestro personajes será lo que determinará si ganamos o no un combate. Un personaje bien mejorado esquivará la mayor parte de los ataques del enemigo y si tenemos suerte de hacernos con una carta de golpe mortal y tener ki suficiente, podremos acabar con el enemigo de una forma más rápida. Con los combates también se ganan experiencia, y al conseguir suficiente experiencia se sube de nivel. Al subir de nivel podemos mejorar varias estadísticas a partir de los puntos que se nos da. Estas son: espíritu, poder, técnica y aguante. Los enemigos, al abarcar muchas sagas, son de lo más variados, aunque algunos llegan a ser variaciones más poderosas de otros enemigos, por lo que es difícil aburrirse a la hora de realizar los combates.

En cuanto a la historia en sí, adapta toda la serie de ¨Dragon Ball¨, desde el inicio hasta el enfrentamiento contra Piccolo hijo (llamado aquí Majunia), obviando claramente el relleno del anime y centrándose en las partes canónicas. Naturalmente, y como ya nos deja claro en un principio diciendo que el deseo de Goku es cumplir la última voluntad de su abuelo de resucitar el Tenkaichi Budokai, el juego lo adapta todo por encima. Esta vez, sin embargo, buena parte de las inventadas que aparecen en el juego van más allá de la subnormalidad pura y dura, con la tortuga del Ermitaño Tortuga llevando el bastón mágico en su búsqueda de setas, siendo asaltada y robada de este por parte de una banda de ladrones, o la Banda del Conejo, formada según la serie y el manga por cuatro matados de mierda, tomando la Capital del Oeste y tomando como rehenes a los padres de Bulma, haciéndonos preguntar si la policía de dicha capital tiene armas o sabe como usarlas. Dejando de lado estos cambios bruscos, hay algunas cosas que suceden antes o más tarde de lo que deberían suceder o sagas que han sido destripadas, modificadas, o adaptadas ligeramente para caber en el cartucho. Pese a lo dicho anteriormente, esto en verdad no es nada malo, es más, dichos cambios, por muy idiotas que en un principio parezcan, hacen que los que hayan visto la serie o leído el manga puedan jugar el juego y ver cosas nuevas.

Los segmentos de aventura conversacional llegan a ser idénticos a los del predecesor. Podemos examinar el entorno, algo que es necesario para descubrir nuevas cosas o encontrar objetos, hablar con los personajes, recoger objetos, usar objetos y, finalmente, pelear. Sin embargo, esta vez no hay momentos de muerte instantánea, aunque si que hay ciertas acciones que pueden hacer que Goku reciba daños. Tampoco hay nada rebuscado en estas secciones, por lo que la cosa se trata simplemente de leer el texto, entenderlo y realizar las distintas acciones para ver si se descubre algo.

A lo largo de la historia solamente controlaremos a Goku, con este enfrentándose en los torneos contra enemigos con los que se enfrentaron otros personajes. Sin embargo, hay un momento bastante especial, durante la saga de Baba, en la que deberemos ir en busca de Yamcha y Krilin para poder entrar en el minitorneo que hay que ganar para saber la localización de una de las bolas. Baba nos dice que necesitamos a dos compañeros para participar, y una vez llegamos con ellos nos toca enfrentarnos contra la momia Mia. Sin embargo, Krilin dice que quiere pelear primero, y luego naturalmente le toca a Yamcha. Esta es la única ocasión donde controlaremos a un personaje que no sea Goku, y si llegáis ahí será mejor que disfrutéis lo que podáis del momento, porque tanto Krilin como Yamcha serán inevitablemente yamchados, valga la redundancia, ya que, literalmente, no pueden hacerle nada a la momia. Curiosamente Krilin no tiene ninguna carta con el kanji de ¨necesario¨ (claramente porque no tiene técnicas), aunque Yamcha sí, pero sale pocas veces, pudiendo hacer con él la técnica del lobo. Es gracioso sentir la sensación de que hemos hecho uso de Krilin y Yamcha como meros objetos en nuestro afán por avanzar en el juego.

Una última cosa a mencionar sobre el juego son las partes de exploración de mazmorras, que ya aparecían en el predecesor. Aquí solo hay dos veces donde salen estos y, al igual que el predecesor, forman parte de los segmentos de aventura conversacional. La primera vez es fácil al disponer de un mapa, pero la segunda vez, que tiene naturalmente lugar en el castillo de Piccolo, es un lío bestial. En dichas partes hay que abrir las distintas puertas y acabar con los enemigos para recoger cualquier cosa de valor que tengan y entrar en la puerta donde se encuentra el jefazo. El hecho de que la mazmorra se vea a través de una minipantalla y que todo sea lo mismo hace de las cosas bastante liosas. La mazmorra del castillo de Piccolo anima al jugador a coger un lápiz y un papel para dibujar el trayecto, o a ver algún vídeo de Youtube para saber el trayecto a seguir.

Los combates contra jefes no llegan a ser muy difíciles, y hay dos jefes secretos opcionales más difíciles que se pueden combatir tras terminar el juego.

Al final, ¨Dragon Ball 3: Gokuuden¨ se trata de un juego bastante disfrutable, con combates por turnos basados en cartas que enganchan con facilidad, un tablero a explorar, y una trama lo suficientemente aceptable como para animarnos a seguir, todo ello conseguido gracias al perfeccionamiento de la mecánica de juego de su predecesor. De hecho, se podría considerar como el primer clásico videojueguil de ¨Dragon Ball¨, o si clásico suena muy fuerte, como el primer juego de ¨Dragon Ball¨ que de verdad vale la pena.



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