¨Dragon¨s Lair¨ es un juego que se ha servido de la nostalgia y de la magía de sus dibujos para ganarse el corazón de mucha gente.
Y es que el juego básicamente vive de eso, y si un nuevo jugador lo prueba, se quedará tan prendado de la magia que transmite sus dibujos, que no pasará mucho tiempo hasta que este juego le de nostalgia.
Es un juego muy innovador. Estamos hablando de 1983 y que ya hubiese un juego que no se sirviese de pocos pixeles, pese a que este juego es de dibujos, ya es decir demasiado. Eso por no decir, que fue el juego que implanto ese sistema tan usado hoy en dia en los videojuegos de pulsar el botón en el momento adecuado, y es que de eso se trata el juego. Debes pulsar el botón adecuado en el momento adecuado.
En la versión arcade era casi impensable pasar del momento de las cuerdas, puesto que debías averiguar el momento en el que el protagonista debía cogerse de la cuerda, y el momento en el que debía pasar de cuerda. En el caso de pulsar el botón antes de hora, Dirk se caía. Por su parte, la versión casera de FX trata de ponerlo fácil a los jugadores de una forma que el juego siga siendo un desafío pero que a su vez estos sean capaces de terminarlo.
Se puede activar una especie de guía que te marca el botón a marcar. Esto lo hace bastante fácil, pero eso no quita que nos terminemos el juego a la primera, puesto que a pesar de esta facilidad se necesitan unos reflejos de oro para realizar las acciones. En el caso de que no lo activemos deberemos guiarnos por unas lucesitas que aparecen de vez en cuando indicando el lugar donde ir y, en el caso de que solo haya un camino, de nuestro sentido común. Pese a la cantidad de veces que podemos fallar, especialmente en la persecución del rey Lagarto y el Dragón, el juego no se vuelve frustrante. Las animaciones de muerte son tan divertidas que llegan a ser una autentica recompensa, una mayor recompensa de lo que te ofrece el final, muy simple para mi gusto.
Resulta curioso, pero este juego da igual las veces que lo juegues, siempre será como la primera vez. Algo bastante similar sucede, por lo menos para mi, con los Metal Slug y los Mortal Kombat.
Claramente, si profundizaremos más en el juego, encontraremos con cosas que no nos convencen mucho, como el hecho de repetir los mismos niveles pero de forma invertida con la intención de rayar al espectador.
Pero si profundizamos aún mejor, alabaremos al juego por saber como meter al jugador de lleno en la aventura. Te crees tanto que estas dentro del juego, que en el momento en que Dirk se sube al caballo, sientes la velocidad de este. Es esto lo que hace que el juego tenga una capacidad de atracción que no se puede ver en muchos otros juegos.
Por último debo destacar su intro, además de un doblaje español de la hostia que contribuye ha formentar la nostalgia del juego, especialmente el del narrador de la intro.
Poca cosa más hay que destacar del juego. Es un juego que hay que jugarlo uno mismo para poder entender a la perfección toda la parrafada que he soltado aqui.
Jack el Destripador
8
¨Dragon¨s Lair¨ es un juego que se ha servido de la nostalgia y de la magía de sus dibujos para ganarse el corazón de mucha gente.
Y es que el juego básicamente vive de eso, y si un nuevo jugador lo prueba, se quedará tan prendado de la magia que transmite sus dibujos, que no pasará mucho tiempo hasta que este juego le de nostalgia.
Es un juego muy innovador. Estamos hablando de 1983 y que ya hubiese un juego que no se sirviese de pocos pixeles, pese a que este juego es de dibujos, ya es decir demasiado. Eso por no decir, que fue el juego que implanto ese sistema tan usado hoy en dia en los videojuegos de pulsar el botón en el momento adecuado, y es que de eso se trata el juego. Debes pulsar el botón adecuado en el momento adecuado.
En la versión arcade era casi impensable pasar del momento de las cuerdas, puesto que debías averiguar el momento en el que el protagonista debía cogerse de la cuerda, y el momento en el que debía pasar de cuerda. En el caso de pulsar el botón antes de hora, Dirk se caía. Por su parte, la versión casera de FX trata de ponerlo fácil a los jugadores de una forma que el juego siga siendo un desafío pero que a su vez estos sean capaces de terminarlo.
Se puede activar una especie de guía que te marca el botón a marcar. Esto lo hace bastante fácil, pero eso no quita que nos terminemos el juego a la primera, puesto que a pesar de esta facilidad se necesitan unos reflejos de oro para realizar las acciones. En el caso de que no lo activemos deberemos guiarnos por unas lucesitas que aparecen de vez en cuando indicando el lugar donde ir y, en el caso de que solo haya un camino, de nuestro sentido común. Pese a la cantidad de veces que podemos fallar, especialmente en la persecución del rey Lagarto y el Dragón, el juego no se vuelve frustrante. Las animaciones de muerte son tan divertidas que llegan a ser una autentica recompensa, una mayor recompensa de lo que te ofrece el final, muy simple para mi gusto.
Resulta curioso, pero este juego da igual las veces que lo juegues, siempre será como la primera vez. Algo bastante similar sucede, por lo menos para mi, con los Metal Slug y los Mortal Kombat.
Claramente, si profundizaremos más en el juego, encontraremos con cosas que no nos convencen mucho, como el hecho de repetir los mismos niveles pero de forma invertida con la intención de rayar al espectador.
Pero si profundizamos aún mejor, alabaremos al juego por saber como meter al jugador de lleno en la aventura. Te crees tanto que estas dentro del juego, que en el momento en que Dirk se sube al caballo, sientes la velocidad de este. Es esto lo que hace que el juego tenga una capacidad de atracción que no se puede ver en muchos otros juegos.
Por último debo destacar su intro, además de un doblaje español de la hostia que contribuye ha formentar la nostalgia del juego, especialmente el del narrador de la intro.
Poca cosa más hay que destacar del juego. Es un juego que hay que jugarlo uno mismo para poder entender a la perfección toda la parrafada que he soltado aqui.
Muy recomendable.
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