¨Beast Wrestler¨ se trata de un juego de acción que sufre de muchas irregularidades y que si hay una razón por la que apruebe por los pelos, es por su interesante propuesta.
Dicha propuesta se basa en el poder dopar a nuestra bestia para que sea lo suficientemente fuerte como para poder estar preparada para enfrentarse a sus siguientes rivales, además de que existe la posibilidad de poder mezclara con otra bestia anteriormente derrotada y lograr mayor poder. Lamentablemente, dicha propuesta, que hace del juego completamente original, falla en bastantes aspectos.
Uno de estos aspectos es a la hora de mezclar los monstruos. El fallo aquí se encuentra en que la opción de monstruos con que mezclar es completamente escasa, y no se nos ofrece una vista previa del resultado final, por lo que tendremos que elegir uno cualquiera y conformarnos con el resultado final. También falla en que solamente podremos mezclar nuestro monstruo con otro dos veces, y la segunda vez se mezclará automáticamente con un monstruo cualquiera, habiendo aquí más cambios en la forma de combate (por lo menos con el monstruo que me tocó mezclar), ya que parecía practicamente imposible realizar el ataque especial haciendo más difícil la derrota de los enemigos, aunque por suerte, conseguí acabar el juego.
Y así es, la clave de la victoria se encuentra en el uso de nuestros ataques especiales. Le damos tres puñetazos a nuestro rival y luego hacemos dicho ataque, y en el caso de que se levante, seguimos con el mismo plan, hasta que a nuestro rival le de un ataque epiléptico y acabe la primera ronda.
En un principio esto nos costará bastante, pero tras dopar bien a nuestra bestia, esta se convertirá en un autentico Chuck Norris y el juego parecerá mejorar, pero... bueno, cuando hacemos la segunda mezcla todo se va a la mierda. La forma de manejar a nuestro dragón mierdoso (seamos sincero, cada vez que lo mezclamos, el monstruo mola menos) cambia completamente, hasta el punto de que resulta ser imposible el ejecutar los ataques especiales, y haciendose el juego bastante difícil, aunque dicha dificultad es bastante inferior a la de otros juegos de la Mega Drive. La gracia vendrá cuando descubramos el último jefazo es un simple dragón y nos preguntamos si de verdad fue necesario mezclar los dragones, algo que es preciso en el juego porque según el entrenador, (un tio super cachas que se dedica a meterle jeringas a nuestro dragón) nuestro dragón puede morir si no lo hacemos.
Y así es. Tras comprar en la tienda las inyecciones y los esteroides para nuestro dragón, deberemos elegir que queremos que el entrenador le meta, para que así sea más senzillo derrotar a los dragones, cuyas formas monstruosas resultan ser autenticamente bizarras.
Es curioso ver como antes de los combates nos muestran el careto del entrenador del dragón, pero que este no nos ofrezca ningún tipo de conversación. Hubiese sido bastante interesante conocer más a fondo a nuestro rival.
El juego, además de lo dicho anteriormente, peca de que las luchas carezcan de emoción y se hagan repetitivas. Dicho esto es irónico pensar que un juego como ¨International Karate¨ resulte ser más divertido y emotivo y para nada repetitivo y aburrido siendo solo un golpe el necesario para derrotar a nuestro rival, mientras que un juego tan original y con gráficos bastante buenos como lo es ¨Beast Wrestler¨ pueda llegar a aburrir y aun más en el principio, en el que no tienes la suficiente fuerza como para derrotar a tu rival a la primera, y en la parte final en la que no puedas usar specials, puesto que las luchas durarán más y se harán más insoportables.
Por lo demás, se trata de un juego único y que como tal merece la pena echarle un vistazo a pesar de que al final no llegue a ser la gran cosa.
Jack el Destripador
5
¨Beast Wrestler¨ se trata de un juego de acción que sufre de muchas irregularidades y que si hay una razón por la que apruebe por los pelos, es por su interesante propuesta.
Dicha propuesta se basa en el poder dopar a nuestra bestia para que sea lo suficientemente fuerte como para poder estar preparada para enfrentarse a sus siguientes rivales, además de que existe la posibilidad de poder mezclara con otra bestia anteriormente derrotada y lograr mayor poder. Lamentablemente, dicha propuesta, que hace del juego completamente original, falla en bastantes aspectos.
Uno de estos aspectos es a la hora de mezclar los monstruos. El fallo aquí se encuentra en que la opción de monstruos con que mezclar es completamente escasa, y no se nos ofrece una vista previa del resultado final, por lo que tendremos que elegir uno cualquiera y conformarnos con el resultado final. También falla en que solamente podremos mezclar nuestro monstruo con otro dos veces, y la segunda vez se mezclará automáticamente con un monstruo cualquiera, habiendo aquí más cambios en la forma de combate (por lo menos con el monstruo que me tocó mezclar), ya que parecía practicamente imposible realizar el ataque especial haciendo más difícil la derrota de los enemigos, aunque por suerte, conseguí acabar el juego.
Y así es, la clave de la victoria se encuentra en el uso de nuestros ataques especiales. Le damos tres puñetazos a nuestro rival y luego hacemos dicho ataque, y en el caso de que se levante, seguimos con el mismo plan, hasta que a nuestro rival le de un ataque epiléptico y acabe la primera ronda.
En un principio esto nos costará bastante, pero tras dopar bien a nuestra bestia, esta se convertirá en un autentico Chuck Norris y el juego parecerá mejorar, pero... bueno, cuando hacemos la segunda mezcla todo se va a la mierda. La forma de manejar a nuestro dragón mierdoso (seamos sincero, cada vez que lo mezclamos, el monstruo mola menos) cambia completamente, hasta el punto de que resulta ser imposible el ejecutar los ataques especiales, y haciendose el juego bastante difícil, aunque dicha dificultad es bastante inferior a la de otros juegos de la Mega Drive. La gracia vendrá cuando descubramos el último jefazo es un simple dragón y nos preguntamos si de verdad fue necesario mezclar los dragones, algo que es preciso en el juego porque según el entrenador, (un tio super cachas que se dedica a meterle jeringas a nuestro dragón) nuestro dragón puede morir si no lo hacemos.
Y así es. Tras comprar en la tienda las inyecciones y los esteroides para nuestro dragón, deberemos elegir que queremos que el entrenador le meta, para que así sea más senzillo derrotar a los dragones, cuyas formas monstruosas resultan ser autenticamente bizarras.
Es curioso ver como antes de los combates nos muestran el careto del entrenador del dragón, pero que este no nos ofrezca ningún tipo de conversación. Hubiese sido bastante interesante conocer más a fondo a nuestro rival.
El juego, además de lo dicho anteriormente, peca de que las luchas carezcan de emoción y se hagan repetitivas. Dicho esto es irónico pensar que un juego como ¨International Karate¨ resulte ser más divertido y emotivo y para nada repetitivo y aburrido siendo solo un golpe el necesario para derrotar a nuestro rival, mientras que un juego tan original y con gráficos bastante buenos como lo es ¨Beast Wrestler¨ pueda llegar a aburrir y aun más en el principio, en el que no tienes la suficiente fuerza como para derrotar a tu rival a la primera, y en la parte final en la que no puedas usar specials, puesto que las luchas durarán más y se harán más insoportables.
Por lo demás, se trata de un juego único y que como tal merece la pena echarle un vistazo a pesar de que al final no llegue a ser la gran cosa.
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