Ficha Emperor: Battle for Dune


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Curiosidades de Emperor: Battle for Dune (1)




luis barbosa

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Dune es la obra cumbre de Frank Herbert, y uno de los hitos del género de la ciencia ficción. Publicado en los años 60, no pasó demasiado tiempo hasta que la obra tomara el status de culto, y generara toda una ola de secuelas y productos de merchandising. Sin ir mas lejos, la noción que el público general tiene de Dune es, precisamente, el film de David Lynch de 1984. Pero además la obra generó continuaciones (de la pluma de Herbert), precuelas (escritas por el hijo de Herbert), juegos de mesa y, obviamente, video games.
Precisamente en el terreno de los video juegos, Dune realizó varias entregas, todas de la mano de Westwood. Si bien Dune I fue un anónimo juego de rol y estrategia, es sin dudas Dune II el juego más recordado por todos, ya que es el abuelo de los RTS (juegos de estrategia en tiempo real) y el que fundó todo un género. Dune II es un juego de culto, aunque en su época no fue muy popular (posiblemente porque no todos entendieron la mecánica del nuevo género), y recién el RTS llegaría al estrellato con la salida del fabuloso Command & Conquer. Pero esa es otra historia.

Lo cierto es que, por alguna razón inexplicable, los juegos basados en Dune nunca llegaron a obtener la popularidad que merecían. Dune II pasó casi desapercibido (excepto para las empresas de la industria de los video juegos, que tomarían y ampliarían la idea), y en pleno furor de los RTS salió un muy tibio Dune 2000, que carecía de absoluto nervio y que era incapaz de opacar al otro éxito de Westwood, C&C Red Alert. A pesar de la fidelidad a sus orígenes, la parte gráfica y sonora semejaba a jugar con ejércitos de juguete, comparado con las explosiones atómicas de C&C.
Pero, por suerte, existió otra entrega, esta vez en la época en que todos claman por engines 3D para los juegos de estrategia en tiempo real. Yo jamás he sido un fan de incluir un motor gráfico en 3 dimensiones en un juego RTS, simplemente porque los requerimientos de hardware terminan siendo enormes, los juegos siempre son lentos, y no añaden demasiado a la jugabilidad. De hecho, la computadora se encuentra más ocupada en dibujar gráficos que en realizar complejos procesos de AI, razón por la cual terminan resultando superficiales. Sin ir mas lejos, C&C Generals es un fiasco; y Dark Reign 2 arrastra los problemas de la versión 1, donde el balance de fuerzas es tan inutil - no importa el bando, hay unidades similares en cualquiera de ellos; hay que construir ejércitos gigantescos para ganar - que lastima la jugabilidad.

Pero Emperor : Battle for Dune es una agradable sorpresa. En primer lugar, supera ampliamente los problemas de Dune 2000. Las unidades grandes provocan daño masivo, los parlantes rugen con las explosiones. No es Generals (donde el apartado sonido era excelente), pero le da más vida a una serie caracterizada por cierto tono light a la hora de los combates. En segundo lugar, está el balance de fuerzas : la infantería sirve para algo, cosa que es rara en estos juegos (uno podría dedicarse a construir las unidades más poderosas todo el tiempo, pero estas tienen sus debilidades), y es necesario construir ejércitos con tropas variadas para poder ganar. Y en tercer lugar está la inteligencia artificial del juego : no es brillante, pero al menos tiene el buen tino de atacar y atacar en oleadas, lo cual es una ventaja importante en el mundo de los RTS 3D, donde suelen haber enormes tiempos muertos (sin ir mas lejos, el propio C&C Generals).


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Curiosidades: 1


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