Ficha Enforcer: Police Crime Action


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Críticas de Enforcer: Police Crime Action (1)




Jack el Destripador

  • 20 Dec 2016

8


¨Enforcer¨ se trata de un juego bastante curioso. Se ve inacabado, y vacío, muy vacío, eso por no decir que ha sido completamente abandonado por su desarrolladora y su publicadora, pero igualmente llega a ser un juego bastante rejugable y muy disfrutable... por lo menos para el que no le importe jugar un juego incompleto y carente de soporte.

El juego comienza en un autobús, con el jugador pudiendo elegir entre dos personajes, un hombre y una mujer (ambos hermanos), y la dificultad. Los personajes no ofrecen ningún cambio significativo a la hora de controlarlos o en el juego en sí (salvo las ropas que puedes hacer que lleven), simplemente actúan como un avatar, con el jugador eligiendo el personaje con el que se sienta más cómodo o a gusto de controlar. La dificultad, en cambio, si que influye. Mientras que la dificultad estándar es ideal para los que quieran comenzar a familiarizarse con el juego y no quieran tener muchas cosas de las que preocuparse, la dificultad difícil llega a ser más realista en lo que respecta la salud del personaje. En dicha dificultad el personaje solo puede recibir 2 tiros. Una vez haya recibido dichos tiros la partida se borra y el jugador debe comenzar de nuevo... lo que comunmente se conoce como muerte permanente. Este nivel de dificultad ayuda mucho en la rejugabilidad del juego, puesto que llega a servir como un modo supervivencia. Llega a ser bastante divertido ver cuantos días sobrevives antes de olvidarte de recargar el arma.

Una vez elegido personaje y dificultad se nos presentará lo poco de historia que tiene el juego, una especie de cinemática en la que nuestro personaje le da un contexto al juego a través de su monólogo. Tras ello apareceremos a las puertas de nuestra casa, no sin antes saltarnos una ventana emergente con todos los controles disponibles en el juego, los cuales hay que repasar detenidamente. Hay opción de controlarlo todo con un mando de 360, pero después de ver los controles hay que ser idiota como para pensar que todas las opciones que te mete el juego pueden caber en un mando (al parecer esta opción existe por pedido de los jugadores), y aunque por algún motivo decidamos probarlo, el hecho de que no podamos movernos por los menús con el mando nos quitará las ganas de probar, y créeme si te digo que hay muchos menús en este juego, especialmente cuando se controla el tráfico.

Dentro de la casa nos encontraremos con un ordenador portátil, donde podremos leer dos correos electrónicos, uno apareciendo minutos después de entrar en ella. El chiste de estos mensajes es que serán los únicos que recibiremos en todo el juego. En el mismo ordenador también hay una tienda donde podremos comprar mobiliario para decorar el hogar a partir de nuestro sueldo de policía. La única función de dicho mobiliario es la de darle un poco de alegría macarena a la casa, además de servir como reflejo de nuestra posición como policía. No hay que hacerse muchas ilusiones con esto, puesto que al ser un simulador de policias (ejem, un simulador de policias inacabado y sin soporte) solo hay dos variantes a comprar por cada mobiliario, cada una más lujosa que la anterior. La otra opción es la jubilicación. Puedes jubilarte cuando quieras, incluso nada más entrar en la casa (algo no muy realista, pero bueno).

Llevando del portátil, el resto de cosas que se puede hacer en casa son: comer, que disminuye el hambre del personaje; dormir, que aumenta su energía (puedes elegir las horas que quieres que el personaje duerma, para así evitar el no asistir a un turno); cambiarte la ropa de paisano o ponerte el traje de policía (empezando así el turno); o llamar a alguien. En lo que respecta a llamar a alguien, se trata de una forma de disminuir el nivel de estrés. Puedes quedar con tu hermano/a, con tu madre o con tus abuelos para pasar el rato con ellos. Nuevamente no hay que ilusionarse mucho con esto, puesto que, en el caso de que el personaje al que llamemos coja el teléfono, solo veremos una imagen estática de nuestro personaje con dicho familiar. Podemos encontrar la casa de nuestra madre y de nuestros abuelos en el pueblo, pero no veremos ni rastro de dichos personajes. Tras la quedada nos encontraremos en medio de la nada y deberemos abrirnos camino a casa para descansar o ponernos el uniforme. Naturalmente estamos a tomar por culo, y no podemos entrar en nuestro coche de policía (lo mismo sucederá cuando terminemos el turno de policía), pero por suerte podemos llamar a un taxi para que nos recoja y nos lleve, naturalmente a cambio de algo de dinero.

Sin embargo, hay una forma aún más efectiva y menos muermo de recuperar la energía y bajar el nivel de estrés (y lo mejor de todo es que es gratuita), y consiste en salir de la partida y volver a entrar. Tras ello solo deberemos preocuparnos del medidor de hambre y creo que también el de salud.

Una vez nos ponemos el uniforme de policía y salimos por la puerta se nos dará a elegir entre varios escenarios. Al principio llega a ser conveniente ir al primero, que es la zona central del pueblo, ya que es en él donde nos encontraremos con los distintos puntos de interés a conocer, desde el hospital (donde se va a la hora de recuperar salud) hasta la mismísima comisaria, donde compramos munición y acabamos el turno. Es la zona central, y por la tanto, todo el resto de zonas están conectadas a ellas, y en el caso de que no lo estén, están conectadas a otras (el caso es que se puede acceder al resto de escenarios cuando se quiera, dando así al juego el elemento de mundo abierto). De normal, siempre que se comienza un turno se nos da una misión de transito. Este tipo de misiones van desde poner multas a coches mal aparcados hasta meter cámaras de tráfico y hacer controles de alcoholemia. Ocupan la mayor parte del juego y cuando comenzamos a aburrirnos de ellas es cuando recibimos una llamada sobre algún crimen que se ha cometido y empieza lo bueno. Este esquema se repite continuamente, con más misiones por turno saliendote a medida que subes de rango. Es por eso que, aunque el juego en un principio parezca repetitivo, no nos aburriremos con tanta facilidad, menos aún cuando lo ambientamos con música del ordenador, siendo Californication la que más bien le para.

Naturalmente también tenemos vehículos a nuestra disposición. El primero que tenemos es un coche de policía del cual podremos cambiar ciertas partes además de la capa de pintura. Cuando hayamos subido suficiente de rango tendremos la moto a nuestra disposición. También hay un confesionario donde podemos comprar coches para cuando vayamos de paisano, aunque al ver los precios y estando la opción de salir de la partida y entrar hay pocas posibilidad de que probamos a comprarlos. El conducirlos se siente muy bien, especialmente la moto.

Pero el vehículo policial no solo sirve para conducirlo. En su maletero tenemos todas las herramientas necesarias para el control de tráfico, desde las cámaras de transito que sacarán fotos de forma automática a los coches con exceso de velocidad, hasta los inútiles conos que sirven para hacer controles de transito. Digo inútiles porque su uso no es necesario. Puedes simplemente ponerte en medio de una carretera y los coches pararán. A la hora de hacer los controles, podemos ver si el coche tiene un defecto o si el defecto está en el conductor. Lo bueno es que, cuando llevemos bastante tiempo en el juego podemos darnos cuenta de cuando algo va mal con un coche mucho antes de revisarlo. Por ejemplo, los coches con exceso de velocidad se notan por el humo que hacen al tomar carrerilla y por su velocidad en comparación con otros vehículos, y los conductores ebrios o con algún defecto en los frenos se notan al conducir el vehículo como el culo, chocándose cada dos por tres con algo. Una vez hacemos el control a un vehículo y en función de los resultados, podemos proceder a ponerle una multa, hacerle bajar al conductor, llamar a la grúa y, en el caso de que el conductor sea alguien buscado, haya decidido huir a la hora de hacerle la inspección (muchas veces sin un motivo en particular) o este ebrio mandarlo a la cárcel.

El mandar a la cárcel a alguien se puede hacer de dos formas: o detenerle y llevarle en coche a la comisaría (ganando así más puntos) o detenerle y llamar (irónicamente) a la policía para que vayan a por él.

También se les puede hacer un checkeo a los peatones, los cuales vienen en 4 colores: blanco, negro, amarillo y latino, con algunos guardando alguna que otra sorpresa. Por norma general, y tratándose este juego de un simulador, los chinos (especialmente las mujeres) serán los que habrá que tener en cuenta a la hora de controlar el transito, siendo los que más problemas con el coche llegan a tener, y los negros y los latinos son los que más probabilidades tienen de tener un arma o ser buscados. Naturalmente tampoco hay que bajar la guardia con los blancos, especialmente con el viejo anoréxico.

Los controles y los menús en el juego son muy intuitivos y fáciles de aprender, por lo que en menos de 1 hora habremos aprendido como movernos por el juego, algo de lo que estoy seguro que muchos simuladores pueden llegar a envidiar.

En cuanto a las misiones de crímenes, son las misiones más emocionantes del juego, especialmente cuando nos enfrentamos contra los vendedores de estupefacientes, y aún más especialmente si jugamos en la dificultad difícil. El tipo de misión muchas veces dependerá del rango de nuestro personaje y del escenario, con las zonas residenciales albergando por lo general misiones de cómplice de un sospechoso, o secuestrador a ser detenidos (en estas misiones el juego te dice de que vayas a la comisaria para tomar una orden judicial y así entrar en la casa sin ninguna perdida de puntos, pero como dicha perdida no es tan grande, la mejor idea siempre será mandar la puerta a tomar por culo), mientras que las zonas más aisladas albergan a borrachos problemáticos o a vendedores de estupefacientes. Como ya dije antes, cuando menos nos lo esperemos, nos saltará una de estas misiones, por lo que es muy difícil de que nos aburramos del juego, habiendo así un buen equilibrio entre las misiones de transito y las de crímenes.

Hay que tratar de tener mucho cuidado a la hora de lidiar con dichos criminales. No vale por nada del mundo dispararles desde lejos. En caso de que no quieras que te quiten 500 puntos de golpe por disparar sin asegurarte (aunque te hayan señalado previamente su posición) debes acercarte a ellos y apuntarles con la pistola, y en el caso de que te sigan apuntando, ir moviéndote de un lugar para otro para que no te alcancen los tiros y dispararles de paso. Eso si, hay que tener en cuenta que la mayor parte de las muertes que suframos en este juego serán por olvidarnos de cargar el arma o de ir al hospital para recuperar salud. Por lo que hay que tener cuidado. Además, la IA de los enemigos llega a ser bastante buena, lo suficiente como para que se aprovechen cuando recarguemos para fusilarnos.

Hay otras armas en el juego a parte de las pistola, como una ametralladora y una pistola táser bastante molonas, y los puñetazos, que molarían si tuviesen algún pacto con la física o con los PNJs. En su lugar parece que les hagas un masaje.

Ah, claro, también hay una opción en la que el personaje se pone a hacer señas. Supongo que es para controlar el tráfico, pero hasta donde yo he probado lo único que se consigue con ello es hacer el gilipollas, ya que los PNJs no reaccionan a esto.

Claramente no podemos hablar de un simulador sin hablar de sus bugs, y este juego viene cargado con un montón de ellos, lo suficientes como para hacernos de nuestras partidas menos aburridas. Por ejemplo, si corremos directos hacía un coche / camión en movimiento y saltamos al tropezar con él, además de que no nos matará por atropello, lo podremos volcar e incluso mandarlo volando por los aires. Eso si, al igual que los gatos dichos vehículos siempre caerán de pie. Cuando conducimos, muy especialmente en la moto, podremos hacer piruetas increíbles y movimientos que no siguen las leyes de la física, más aún con la imposibilidad de volcarse. No miento cuando digo que el conducir la moto ha sido una de las experiencias más hilarantes que he experimentado en un juego, y es por ello que es mi vehículo de preferencia. Por suerte, y como podréis apreciar, los bugs, más que joder el juego, lo hacen aún más divertido.

Por último cabe mencionar el interior de cualquier hogar o edificio que no sea el nuestro. Todos están bastante vacíos, al igual que se siente extraño el hecho de no poder ver ningún compañero policía por el vecindario.

Al final ¨Enforcer¨ termina siendo un juego que basa su rejugabilidad y atractivo en la rutina. Es un juego donde, a través de dicha rutina, nos relajaremos y pasaremos un buen rato. Puede que se vea un poco vacío y el pueblo no se note tan vivo como debería, y también puede que la parte de paisano no tenga los suficientes incentivos como para probarla, o incluso puede que no se haya aprovechado todo su potencial, más aún teniendo en cuenta que a fechas en las que esta hecha esta crítica no hay ningún otro simulador de policías (aunque he llegado a escuchar que van a sacar un con buena pinta), pero sin duda llega a ser un juego bastante especial, que con su encanto llegará nuestro corazón (de hecho me gusta tal como está y, salvo el tema de los puñetazos, no quiero que cambie, aunque entiendo que otros si).



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