Gracias a Dios, la tercera parte de ¨Dragon Quest¨ supera a su segunda, e incluso se podría decir que es mejor que la primera parte, aunque está última tiene un cierto encanto que hace prefiera decir que se igualan.
Tras las bajas expectativas que me trajo la segunda parte, la cual era demasiado simple para su duración, esta tercera parte me sorprendió desde el principio. Debo decir, antes que nada, que he jugado al remake de la Super Nintendo, el cual, pese haber llegado solo a Japón y estar claramente en japonés, dispone de un parche de traducción al ingles dentro de la red. Valió la pena escoger dicha versión, puesto que además de sus gráficos mejorados, contiene una intro bastante espectacular, la cual demuestra toda la potencia de la SNES, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta que la versión de SNES se lanzó el 1996. Si ya dicha escena era sorprendente, con un enfrentamiento bastante emblemático entre Ortega y un el Rey Hidra, lo que vino después era demasiado chocante.
Nada más empecemos nuestra aventura podemos seleccionar el sexo de nuestro personaje, el cual es un añadido bastante agradable, aunque claro, siendo el hombre el que se encuentra en todas las portadas, no es de extrañar que ese sea el cannon. Luego vendrá la otra sorpresa del juego, con una misteriosa voz haciéndonos un test de personalidad. Habiendo aparecido esto por primera vez en la versión de SNES y luego portado a la de la Game Boy Color, no esto muy seguro de que sea la primera vez que un juego haga un test de personalidad, algo que antes solamente llegué a ver en ¨Kingdom Hearts¨ y ¨Vampire: The Masquerade - Bloodlines¨, aunque puede que como primer juego de JRPG en incorporar esto si que lo sea. Lo curioso aquí, es que este test de personalidad sirve de mucho, puesto que dependiendo del carácter conseguido las habilidades de nuestro personaje tendrán un cierto impacto durante las batallas. Otra cosa curiosa a destacar de esta parte, es que la respuesta que le hagamos a una pregunta del test, llevará a otra pregunta distinta de la que hubiese salido si hubiésemos escogido otra. Dependiendo de las respuestas podremos jugar a una de las diversas pruebas disponibles, que a su vez, dependiendo de lo que hagamos en ellas, nos dará lugar a una de las distintas personalidades. De nuevo digo que no estoy seguro de si este es el primer juego en hacer uso de un test de personalidad, pero de seguro que es el primer juego en tener un test de personalidad tan desarrollado y que repercuta de forma notable la forma de juego.
Tras realizar el test seremos despertado por nuestra madre comenzando así la aventura. Esto puede resultar ser bastante típico y tópico en los JRPG, pero este juego tiene algo bastante peculiar con relación a esto... es el primer JRPG en el que sucede esta situación. Al igual que el primer ¨Dragon Quest¨ dio muchos elementos que fueron utilizados en JRPGs posteriores este juego también dispone de ciertas características que influenciaron a JRPGs posteriores.
Otra sorpresa viene cuando la madre nos acompaña a las cercanías del castillo. Ella nos dice que deberemos entrar en el castillo para hablar con el rey. Cuando hablamos con ella sin haber entrado en el castillo, esta nos preguntará si de verdad queremos ir. Claramente las posibles respuestas son un si o un no. Acostumbrado a la falta de iniciativa por parte del protagonista principal en los anteriores ¨Dragon Quest¨ hice la gracia de decir que no pensando que me obligaría a ir. Por sorpresa, tras mucho insistir en que no, la madre nos dirá que ya somos lo suficientemente responsables para elegir lo que queramos y que podremos hacer lo que queramos. Esto me dejo bastante perplejo. Este es un apartado bastante interesante a evaluar, puesto que se trata de un primer paso a la libre elección del jugador sobre como proseguir su aventura. El caso es que si le decimos que no, básicamente podremos seguir con nuestra aventura sin entrevistarnos con el rey y todo pasará como si nada hubiese pasado, por lo que la elección no repercutirá mucho, de hecho, apuesto a que si entras en el castillo tras negar a tu madre el hacerlo, podrás hablar con el rey como si no hubiese pasado nada. Igualmente, pese a su poca repercusión sigue siendo algo bastante curioso a tener en cuenta.
Además de este caso hay muchos otros, con solo uno, en donde se nos preguntará si perdonar o no a un bandido, obligándonos a perdonarlo. El más curioso de todos ellos es uno en el que deberemos elegir si ser rey de una ciudad que hemos salvado. Aquí, tras mucho negar el rey, que solo quiere descansar un poco de su cargo, nos dejará marchar, aunque siempre que vayamos a guardar nos preguntará si queremos tomar el puesto. El hacerlo resulta ser más divertido, y aún más si nos ponemos a hablar con la gente y vemos que no se nos deja salir para nuestra propia seguridad, aunque por suerte se puede hablar con el viejo rey para volver a nuestras andadas.
Otra característica bastante interesante en este juego es el hecho de poder crearnos un grupo desde cero entre varias profesiones. Esto no es algo original pero sigue siendo un buen añadido.
Lo gracioso en este juego es que el mundo donde se desarrolla la acción no es el mundo de los anteriores ¨Dragon Quest¨, sino más bien una versión del nuestro, con algunos países como España y Japón teniendo su ciudad. En algunas de estas representaciones podremos notar algo en la forma de hablar de o de comportarse de la gente o algo en particular que dicen que los asociaremos a ciertos países. Resulta ser bastante gracioso y aún más cuando conseguimos el mapa y nos ponemos a imaginar que países del mundo real representan estos. El mundo de los primeros ¨Dragon Quest¨ sigue estando presente, pero solamente a partir de la mitad del juego.
Otra cosa a destacar es el argumento y el desarrollo de este. Si ¨Dragon Quest II¨ tenía una historia muy simple y las ciudades carecían de situaciones muy simples, este es todo lo contrario. Cada ciudad tiene una situación a resolver y a medida que avanzamos en el juego y hablamos con los ciudadanos de cada país nos iremos encontrando con referencias al padre del protagonista y de ciertos lugares a donde ir que nos intrigarán lo suficiente para seguir avanzando. Ortega, el padre del protagonista, además de la escena de la intro dispone de una segunda escena dentro del juego el cual llega a ser bastante dramática. Es un personaje carente de desarrollo y del que poco sabemos, pero pese a esto se termina viendo algo en él que nos recuerda a lo que nosotros sentimos y vivimos cuando jugamos a un JRPG, además de que las hablidurías de la gente termina por contagiar los sentimientos que estos tienen hacía el héroe a nosotros. Es dicha escena la que termina por hacer de él un personaje bastante querido, además de un personaje al que queríamos controlar.
Otra adición del juego son las medallas esparcidas por todo el mundo que deberemos recoger. Estas se encuentran en su mayoría en sitios bastante sospechosos, y se encuentran tanto en cofres como en tierra, por lo que deberemos hacer uso del odiado comando Buscar con bastante habitualidad. Estas medallas, que luego aparecieron en bastantes juegos de la saga, sirven para desbloquear armas, armaduras e items únicos que nos ayudarán tanto económicamente (en el caso de que sus estadísticas estén obsoletas) como en la batalla. Luego tenemos las mesas de Pachinko algo que apareció por primera vez en la versión de SNES y que fue portado a la Game Boy Color. Estas mesas se tratan del típico tablero de Juego de la Oca (y tiro porque me toca), pero en tamaño grande. Se pueden acceder con tickets, y por lo general si se llega a la meta nos encontraremos con objetos que nos servirán de mucho dentro de las batallas. Cada vez que avanzamos en el juego las mesas de Pachinko se volverán más grandes y endiabladas hasta tener varios pisos y varias puertas.
La música dentro del juego esta bastante bien y, por lo menos en la versión de la SNES, los combates son más fáciles que los anteriores juegos, pero igualmente desafiantes. También podemos controlar un barco que conseguiremos de Portoga (España) y más tarde un Fénix. Gracias a Dios, y al igual que en ¨Final Fantasy¨ con el Fénix no corremos riesgo alguno de sufrir un ataque enemigo, pero lamentablemente lo usaremos poco porque no tardaremos en pasar al mundo de los ¨Dragon Quest¨ originales, que es metido aquí como una especie de supramundo.
La personalidad se puede cambiar y añadir tanto al Héroe como al resto del equipo, a través del uso de libros que nos encontraremos a lo largo de la aventura. También, el juego dispone de una serie de secretos, el más destacado siendo el que nos encontramos en el castillo de la Reina Dragón haciendo del juego más interesante de explorar.
Cabe destacar que en dicha zona secreta nos enfrentaremos con el dragón Shenlong de ¨Dragon Ball¨ el cual, si lo derrotamos, nos dará a elegir entre 3 deseos: el deseo de convertirse en un Maestro Pervertido, el de tener disponible un tablero de Pachinko de tamaño infernal, y el de resucitar al padre del protagonista, supuestamente muerto al principio del juego, siendo este último el deseo más inútil de todos.
Otra cosa a destacar es que los enemigos, los cuales se notan aún más que están diseñados por Akira Toriyama, poseen animaciones de ataque bastante chulas, claramente solo en la versión de SNES.
Por último, destacar el sorprendente giro de trama final, con el juego siendo un digno final (o principio, según se vea) de la Trilogía de Erdrick.
Jack el Destripador
8
Gracias a Dios, la tercera parte de ¨Dragon Quest¨ supera a su segunda, e incluso se podría decir que es mejor que la primera parte, aunque está última tiene un cierto encanto que hace prefiera decir que se igualan.
Tras las bajas expectativas que me trajo la segunda parte, la cual era demasiado simple para su duración, esta tercera parte me sorprendió desde el principio. Debo decir, antes que nada, que he jugado al remake de la Super Nintendo, el cual, pese haber llegado solo a Japón y estar claramente en japonés, dispone de un parche de traducción al ingles dentro de la red. Valió la pena escoger dicha versión, puesto que además de sus gráficos mejorados, contiene una intro bastante espectacular, la cual demuestra toda la potencia de la SNES, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta que la versión de SNES se lanzó el 1996. Si ya dicha escena era sorprendente, con un enfrentamiento bastante emblemático entre Ortega y un el Rey Hidra, lo que vino después era demasiado chocante.
Nada más empecemos nuestra aventura podemos seleccionar el sexo de nuestro personaje, el cual es un añadido bastante agradable, aunque claro, siendo el hombre el que se encuentra en todas las portadas, no es de extrañar que ese sea el cannon. Luego vendrá la otra sorpresa del juego, con una misteriosa voz haciéndonos un test de personalidad. Habiendo aparecido esto por primera vez en la versión de SNES y luego portado a la de la Game Boy Color, no esto muy seguro de que sea la primera vez que un juego haga un test de personalidad, algo que antes solamente llegué a ver en ¨Kingdom Hearts¨ y ¨Vampire: The Masquerade - Bloodlines¨, aunque puede que como primer juego de JRPG en incorporar esto si que lo sea. Lo curioso aquí, es que este test de personalidad sirve de mucho, puesto que dependiendo del carácter conseguido las habilidades de nuestro personaje tendrán un cierto impacto durante las batallas. Otra cosa curiosa a destacar de esta parte, es que la respuesta que le hagamos a una pregunta del test, llevará a otra pregunta distinta de la que hubiese salido si hubiésemos escogido otra. Dependiendo de las respuestas podremos jugar a una de las diversas pruebas disponibles, que a su vez, dependiendo de lo que hagamos en ellas, nos dará lugar a una de las distintas personalidades. De nuevo digo que no estoy seguro de si este es el primer juego en hacer uso de un test de personalidad, pero de seguro que es el primer juego en tener un test de personalidad tan desarrollado y que repercuta de forma notable la forma de juego.
Tras realizar el test seremos despertado por nuestra madre comenzando así la aventura. Esto puede resultar ser bastante típico y tópico en los JRPG, pero este juego tiene algo bastante peculiar con relación a esto... es el primer JRPG en el que sucede esta situación. Al igual que el primer ¨Dragon Quest¨ dio muchos elementos que fueron utilizados en JRPGs posteriores este juego también dispone de ciertas características que influenciaron a JRPGs posteriores.
Otra sorpresa viene cuando la madre nos acompaña a las cercanías del castillo. Ella nos dice que deberemos entrar en el castillo para hablar con el rey. Cuando hablamos con ella sin haber entrado en el castillo, esta nos preguntará si de verdad queremos ir. Claramente las posibles respuestas son un si o un no. Acostumbrado a la falta de iniciativa por parte del protagonista principal en los anteriores ¨Dragon Quest¨ hice la gracia de decir que no pensando que me obligaría a ir. Por sorpresa, tras mucho insistir en que no, la madre nos dirá que ya somos lo suficientemente responsables para elegir lo que queramos y que podremos hacer lo que queramos. Esto me dejo bastante perplejo. Este es un apartado bastante interesante a evaluar, puesto que se trata de un primer paso a la libre elección del jugador sobre como proseguir su aventura. El caso es que si le decimos que no, básicamente podremos seguir con nuestra aventura sin entrevistarnos con el rey y todo pasará como si nada hubiese pasado, por lo que la elección no repercutirá mucho, de hecho, apuesto a que si entras en el castillo tras negar a tu madre el hacerlo, podrás hablar con el rey como si no hubiese pasado nada. Igualmente, pese a su poca repercusión sigue siendo algo bastante curioso a tener en cuenta.
Además de este caso hay muchos otros, con solo uno, en donde se nos preguntará si perdonar o no a un bandido, obligándonos a perdonarlo. El más curioso de todos ellos es uno en el que deberemos elegir si ser rey de una ciudad que hemos salvado. Aquí, tras mucho negar el rey, que solo quiere descansar un poco de su cargo, nos dejará marchar, aunque siempre que vayamos a guardar nos preguntará si queremos tomar el puesto. El hacerlo resulta ser más divertido, y aún más si nos ponemos a hablar con la gente y vemos que no se nos deja salir para nuestra propia seguridad, aunque por suerte se puede hablar con el viejo rey para volver a nuestras andadas.
Otra característica bastante interesante en este juego es el hecho de poder crearnos un grupo desde cero entre varias profesiones. Esto no es algo original pero sigue siendo un buen añadido.
Lo gracioso en este juego es que el mundo donde se desarrolla la acción no es el mundo de los anteriores ¨Dragon Quest¨, sino más bien una versión del nuestro, con algunos países como España y Japón teniendo su ciudad. En algunas de estas representaciones podremos notar algo en la forma de hablar de o de comportarse de la gente o algo en particular que dicen que los asociaremos a ciertos países. Resulta ser bastante gracioso y aún más cuando conseguimos el mapa y nos ponemos a imaginar que países del mundo real representan estos. El mundo de los primeros ¨Dragon Quest¨ sigue estando presente, pero solamente a partir de la mitad del juego.
Otra cosa a destacar es el argumento y el desarrollo de este. Si ¨Dragon Quest II¨ tenía una historia muy simple y las ciudades carecían de situaciones muy simples, este es todo lo contrario. Cada ciudad tiene una situación a resolver y a medida que avanzamos en el juego y hablamos con los ciudadanos de cada país nos iremos encontrando con referencias al padre del protagonista y de ciertos lugares a donde ir que nos intrigarán lo suficiente para seguir avanzando. Ortega, el padre del protagonista, además de la escena de la intro dispone de una segunda escena dentro del juego el cual llega a ser bastante dramática. Es un personaje carente de desarrollo y del que poco sabemos, pero pese a esto se termina viendo algo en él que nos recuerda a lo que nosotros sentimos y vivimos cuando jugamos a un JRPG, además de que las hablidurías de la gente termina por contagiar los sentimientos que estos tienen hacía el héroe a nosotros. Es dicha escena la que termina por hacer de él un personaje bastante querido, además de un personaje al que queríamos controlar.
Otra adición del juego son las medallas esparcidas por todo el mundo que deberemos recoger. Estas se encuentran en su mayoría en sitios bastante sospechosos, y se encuentran tanto en cofres como en tierra, por lo que deberemos hacer uso del odiado comando Buscar con bastante habitualidad. Estas medallas, que luego aparecieron en bastantes juegos de la saga, sirven para desbloquear armas, armaduras e items únicos que nos ayudarán tanto económicamente (en el caso de que sus estadísticas estén obsoletas) como en la batalla. Luego tenemos las mesas de Pachinko algo que apareció por primera vez en la versión de SNES y que fue portado a la Game Boy Color. Estas mesas se tratan del típico tablero de Juego de la Oca (y tiro porque me toca), pero en tamaño grande. Se pueden acceder con tickets, y por lo general si se llega a la meta nos encontraremos con objetos que nos servirán de mucho dentro de las batallas. Cada vez que avanzamos en el juego las mesas de Pachinko se volverán más grandes y endiabladas hasta tener varios pisos y varias puertas.
La música dentro del juego esta bastante bien y, por lo menos en la versión de la SNES, los combates son más fáciles que los anteriores juegos, pero igualmente desafiantes. También podemos controlar un barco que conseguiremos de Portoga (España) y más tarde un Fénix. Gracias a Dios, y al igual que en ¨Final Fantasy¨ con el Fénix no corremos riesgo alguno de sufrir un ataque enemigo, pero lamentablemente lo usaremos poco porque no tardaremos en pasar al mundo de los ¨Dragon Quest¨ originales, que es metido aquí como una especie de supramundo.
La personalidad se puede cambiar y añadir tanto al Héroe como al resto del equipo, a través del uso de libros que nos encontraremos a lo largo de la aventura. También, el juego dispone de una serie de secretos, el más destacado siendo el que nos encontramos en el castillo de la Reina Dragón haciendo del juego más interesante de explorar.
Cabe destacar que en dicha zona secreta nos enfrentaremos con el dragón Shenlong de ¨Dragon Ball¨ el cual, si lo derrotamos, nos dará a elegir entre 3 deseos: el deseo de convertirse en un Maestro Pervertido, el de tener disponible un tablero de Pachinko de tamaño infernal, y el de resucitar al padre del protagonista, supuestamente muerto al principio del juego, siendo este último el deseo más inútil de todos.
Otra cosa a destacar es que los enemigos, los cuales se notan aún más que están diseñados por Akira Toriyama, poseen animaciones de ataque bastante chulas, claramente solo en la versión de SNES.
Por último, destacar el sorprendente giro de trama final, con el juego siendo un digno final (o principio, según se vea) de la Trilogía de Erdrick.
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