Único film futurista que se conserva, muy a duras penas, a tenor de las pésimas copias que circulan por ahí. La mujer fatal, en este caso, como símbolo de la concupiscente velocidad de la época; que va a todas partes, - esos automóviles que viajan en barcos -, que vive intensamente todas esas locuras que apenas es consciente de disfrutar, y que acaba deteniéndose, - los caballos fulgurantes siempre acaban en caída -, no frenada por el remordimiento, - inocuo en un mundo sin tiempo para valores -, sino por el hastío.
Aunque en aquellos años predominara el optimismo en este tipo de ponencias, deslumbrados por los avances de todo tipo, se distinguen dos partes en el film; la exposición alocada de las vivencias, - amoral rayo de la juventud -, pero luego una toma de consciencia de lo inane, insignificante, e inservible que resulta la propia vida…
En esa parte final, predominio de la forma geométrica, - el pensamiento abstracto -, con el que la protagonista toma consciencia de una existencia estragada por la acelerada e indolente acumulación de vida, de “trofeos”… que, al menos en su representación, se anticipa a las premisas expresionistas y los sondeos del inconsciente del surrealismo.
Pedro Otero Serrano
7
THAIS (Anton Giulio Bragagli, 4-10-1917) - * * *
Único film futurista que se conserva, muy a duras penas, a tenor de las pésimas copias que circulan por ahí. La mujer fatal, en este caso, como símbolo de la concupiscente velocidad de la época; que va a todas partes, - esos automóviles que viajan en barcos -, que vive intensamente todas esas locuras que apenas es consciente de disfrutar, y que acaba deteniéndose, - los caballos fulgurantes siempre acaban en caída -, no frenada por el remordimiento, - inocuo en un mundo sin tiempo para valores -, sino por el hastío.
Aunque en aquellos años predominara el optimismo en este tipo de ponencias, deslumbrados por los avances de todo tipo, se distinguen dos partes en el film; la exposición alocada de las vivencias, - amoral rayo de la juventud -, pero luego una toma de consciencia de lo inane, insignificante, e inservible que resulta la propia vida…
En esa parte final, predominio de la forma geométrica, - el pensamiento abstracto -, con el que la protagonista toma consciencia de una existencia estragada por la acelerada e indolente acumulación de vida, de “trofeos”… que, al menos en su representación, se anticipa a las premisas expresionistas y los sondeos del inconsciente del surrealismo.
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