René Clair, tras unos inicios dadaístas, cimentó su reputación de director imaginativo con su primera fantasía cómica. Se trata de una comedieta de enredo, picaresca, persecuciones y desenfado, de argumento simple pero bien construída y muy bien rodada, destacando unos espléndidos planos en la Torre Eiffel.
Quizá su notable influencia en la evolución del cine francés de la época no se note mucho hoy en día, pero sigue siendo un visionado agradable.
Críticas: 2
Pedro Otero Serrano
7
PARIS QUE DUERME (René Clair, 26-12-1924) - * * *
Temprana muestra de fantaciencia fílmica en los márgenes de lo que se dio en llamar “Cine Figurativo”, con el guarda nocturno de la afamada Torre Eiffel recorriendo la ciudad, para encontrarse con todos los habitantes paralizados por un misterioso rayo. Pese a lo inquietante que pueda parecer esto, el film viene a ser un festejo de la libertad de los ciudadanos, aunando dicha libertad a los avances de la ciencia… tras la euforia de los recientes descubrimientos tecnológicos.
Como parte de la vanguardia tan en auge en la época, viene a ser una optimista muestra de progreso, lo que en general no ha envejecido muy bien, a no ser que queramos interpretarlo como un hallazgo naif. Los personajes aún “despiertos”, que se unen al guarda del inicio para disfrutar de la ciudad, digamos que resultan poco considerados con la legislación “paralizada”.
A medio camino del realismo poético, - del que luego el autor sería principal exponente -, y la especulación sociológica, - con la quimera fantacientífica como excusa -, pasó bastante desapercibida en su momento… al menos si la comparamos con “Entr´acte”… gracias a cuyo enorme éxito consiguió finalmente estrenarse.
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