Otro gran cortometraje del canadiense Boivin, este hombre tiene talento, de los cortos que he visto suyos, me han ido gustando. En este caso, el director nos ofrece un desolado paisaje post-apocalíptico en el que, a pesar de la áspera dureza del frío y demás inclemencias del tiempo climatológico, el personaje encuentra amistad en un perro. Todo, acompañado de una música más que correcta, triste y melancólica. Además, la fotografía y los exteriores son de alguien que se nota que es profesional en esto. Me ha gustado bastante.
tallero
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Otro gran cortometraje del canadiense Boivin, este hombre tiene talento, de los cortos que he visto suyos, me han ido gustando. En este caso, el director nos ofrece un desolado paisaje post-apocalíptico en el que, a pesar de la áspera dureza del frío y demás inclemencias del tiempo climatológico, el personaje encuentra amistad en un perro. Todo, acompañado de una música más que correcta, triste y melancólica. Además, la fotografía y los exteriores son de alguien que se nota que es profesional en esto. Me ha gustado bastante.
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