El diablo en la señorita Jones (1973) es un filme sobre la liberación extrema de una represión, y es narrado de manera oscura y por momentos densa para luego huir hacia lo existencial. Justine Jones es una solterona (Spelvin tenía casi cuarenta cuando hizo el papel) que se acaba de suicidar a la usanza más simplona: se corta las venas con una hoja de afeitar mientras se da un baño de tina. Por suicid + a el cielo le está vedado. Para poder cumplir con las normas del purgatorio, elige la lujuria como modo de saldar sus cuentas espirituales. "Si lo hubiera sabido, habría vivido la vida de otro modo", dice Justine. "Habría hecho todo aquello que me dijeron que no hiciera", y es cuando el diablo le da la oportunidad de regresar a la tierra y hacer lo que le venga en gana. Ella se muestra de acuerdo y conoce a su instructor.
Y es así como Justine, en el reverso del personaje de Sade, emprende la mejor de sus lecciones, en una suerte de purgatorio de placer donde a partir de su primer conocimiento del falo, comienza a empoderarse con aquello que nunca gozó. Justine comienza su "educación sentimental" hurgando en diversos cuerpos y posibilidades (oral, anal, de a tres, de a cuatro), siendo aún más atrevida y sinuosa que una Simone en la Historia del ojo de Bataille (si cambiamos los huevos por mangueras, plátanos o serpientes). Justine pasa de virgen a ninfómana célebre en unas cuantas secuencias.
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Miguel Arkangel
The Devil in Miss Jones, junto a Deep Throat y Behind the Green Door, definió la “edad de oro del cine porno” en los años 70. A diferencia de sus contemporáneas, se distingue por su tono sombrío, deprimente y a veces perturbador, así como por su calidad técnica. Tras el éxito comercial de Deep Throat, Damiano decidió alejarse de la comedia ligera para explorar el deseo y la culpa. Estructuró la película como una obra existencialista sobre... (seguir leyendo)