Ficha La Llorona

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Críticas de La Llorona (5)




mahotsukai

  • 2 Oct 2019

7



Discreto y correcto thriller sobrenatural mexicano, dirigido por el director cubano Ramón Peón, que a la postre correspondió a la primera adaptación sonora de la leyenda de La Llorona.

Un extraño desasosiego persigue a un anciano aristócrata respecto al destino de su pequeño nieto, preocupación que su yerno tildará de exagerada, pero que cambiará rotundamente cuando el abuelo le cuente la antigua leyenda de la Malinche y su maldición sobre todos los primogénitos mexicanos descendientes del conquistador Hernán Cortés, quien deshonrara a la indígena mexicana.

De todas las leyendas hispanoamericanas de fantasmas y espectros, probablemente La Llorona constituya la más importante y divulgada en Las Américas, teniendo incluso un origen en el México prehispánico, en los mitos de deidades como Auicanime (purépechas), Xonaxi Queculla (zapotecos) Cihuacóatl (nahuas) y Xtabay (mayas) que hablan de espectros femeninos que perdían y asesinaban a hombres en los caminos. Sin embargo, la principal referencia descansaba en Cihuacóatl, en tanto diosa de la tierra (Coatlicue), de la fertilidad y del parto (Quilaztli), guerrera (Yaocíhuatl) y madre (Tonatzin), que de acuerdo a la leyenda emerge del Lago Texcoco para lamentar y vaticinar el 6° presagio de la devastación de la cultura mexica, a manos de conquistadores venidos desde el mar.

Posteriormente, se sumaría una contribución española, al incorporar la complicada relación entre Doña Marina (Malinche) y Hernán Cortés, cuya trágica historia de amor y traición llevará al infanticidio, para vengar la deshonra del español sobre la mujer indígena; u otras versiones, en las hablan simplemente de una princesa indígena que resulta traicionada por el noble español con quien ya tenía hijo y quien le había prometido desposarla, cuando éste se casa con una noble española que ignora la relación.

Si bien la industria mexicana del cine se había mostrado bastante prolífica durante la época silente, principalmente con Joaquín Coss (“Alma de sacrificio”, 1917; “El automóvil gris”, 1919), Eduardo Urriola (“Del rancho a la capital”, 1926; “Una catástrofe en el mar”, 1927; y Guillermo “Indio” Calles (“De raza azteca”, 1921; “El indio yanqui”, 1926; “Raza de bronce”, 1927) nunca se había aventurado a llevar al público alguna historia de su rica tradición de fantasmas, brujas y monstruos, siendo en realidad el punto de inflexión la versión estadounidense que la Universal rodó para el público hispano, “Drácula” (1932) de George Melford. Y siendo sinceros, ello también se debía a que el público mexicano, que nunca estuvo alejado del cine ya que el mismísimo Porfirio Díaz había llevado la noticia del descubrimiento en 1897, tampoco mostraría interés en el cine de terror.

Como fuese, para muchos, la primera película de terror mexicana la rodaría el cubano Ramón Peón (“La Virgen de la Caridad”, 1930), con guión de Antonio Guzmán Aguilera, quien propone una adaptación en forma de antología de tres episodios de la leyenda de La Llorona, expuesto de forma no lineal ni cronológica, sino más bien en importancia argumentativa, comenzando con el México actual (los años 30s), luego hacia 1633 en plena época colonial y finalmente después de la Conquista de México, hacia 1521. De esta forma, el primer contexto histórico, a la postre prólogo y epílogo narrativo, ocurrirá en la actualidad, de ahí que el film insista en sus créditos que ésta se trata de “una versión moderna de la popular leyenda”, con lo que además insiste en el carácter atemporal y mítico de esta historia mexicana tan popular, que tiene diversas versiones en América Latina, como también el rol de la superstición en la psique del mexicano y, más aún, el poder la maldición, aquella que es capaz de traspasar las décadas y los siglos, mostrándose inmisericorde y letal aunque se tomen las precauciones pertinentes.

Así, Peón, en la práctica, presentará una nueva versión del eterno enfrentamiento entre la superstición y la ciencia, entre el hombre crédulo y el ilustrado, entre el destino y la acción del hombre. A pesar de estructurar el film en episodios, Peón demuestra tener oficio para narrar en forma dinámica la historia, haciendo que está resulte interesante y entretenida durante la mayor parte del metraje, aunque sí no se preocupa tanto de que el espectador advierta los límites de cada episodio. De esta manera, Peón, cuya formación de director de cine mudo queda de manifiesto en la importancia que le otorga a lo visual por sobre lo interpretativo, no guarda licencias a la hora de caracterizar cada episodio con una característica visual determina, comenzando con un estilo oscuro y depresivo en el México de los 30s, uno barroco y sobrecargado en el episodio colonial y finalmente uno muy simple casi minimalista para el episodio en que Malinche maldice a Hernán Cortés. Es preciso, además, comentar que esta estructuración es deudora evidente del teatro, cuya esencia el director no está dispuesto a renunciar.

Otros elementos que denotan el carácter teatral del film y de los que le cuesta desprenderse, tienen que ver la tendencia evidente a la cámara estática y un escenario bastante simple, que demuestra un tipo de cine algo rezagado a las incursiones vanguardistas que ya en Alemania se llevaban a cabo y ello evidentemente encuentra explicación a la impronta estadounidense de insistir con esta técnica, de la que el cine mexicano se servía de guía.

Un elemento que causó cierta polémica en esta película fue el trabajo de efectos especiales, a los que Peón no recurre más que para simbolizar el abandono del alma de las mujeres que perpetuarán la maldición de La Llorona, pero que a ojos de los más críticos del film refleja un poco ambición del director de llevar la leyenda de La Llorona a parámetros narrativos más audaces, y en donde otros ven una intención evidente del director de mostrar la cinta más bien como un thriller sobrenatural que un film de terror, lo que a la postre resulta tal.

Las actuaciones resultan pertinentes si bien algo teatrales y estáticas, incluso para su época, pero destaca Ramón Pereda (“Sanctury”, 1933; Romance en Puerto Rico”, 1962) en una doble interpretación, primero como el Dr. Ricardo de Acuña (México de los 30s) y Don Diego de Acuña (México, 1633), el noble que primero salva a Don Rodrigo y luego lo reta a que le responda a Doña Ana; Virginia Zurí (“El prisionero de la Bastilla”, 1943) es Ana María de Acuña, la joven y bella esposa del Dr. Acuña; Adriana Lamar (”Sagrario”, 1933; “No matarás”, 1937) es la princesa Ana Xicontecátl, quien tiene una actuación poco carismática, incluso en un film en donde abundan, como ya dije, las actuaciones melodramáticas; Alberto Martí (”Madre querida”, 1935) es el canalla Rodrigo de Cortés, descendiente de Hernán Cortés, quien deshonra a Ana; y María Luisa Zea (“Cuando habla el corazón”, 1943) es la Malinche, en una muy breve aparición. Esperanza del Real es Nana Goya, un personaje aparentemente secundario o hasta terciario, que toma protagonismo hacia el clímax.

En resumen, un film efectivo en términos narrativos, que aborda la leyenda de La Llorona por primera vez en el cine, que más bien funciona como drama pasional con final trágico que como película de terror, en especial, por su verdadera esencia.

https://cineramica.blogspot.com/



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Skorpyo88

  • 16 Feb 2015

8


La forma en que es contada la historia y la dirección de los actores nos deja más con la sensación de estar viendo una obra de teatro, sin embargo no por eso es mala, muy por el contrario podemos decir que es una excelente película, a la cual como pasa todo en la vida, la ha superado el tiempo.
El argumento pretende mostrarnos como lo dice desde un principio una ¨versión moderna¨ de la historia clásica del México Colonial y lo logra, ahora recordemos que en la época en la que fue realizada las personas eran más susceptibles de creer cualquier cosa que se les pusiera enfrente, imagino que no falto quien tembló en su butaca al presenciar los desdoblamientos astrales de los personajes que interpretaron a la llorona.
Obligada para aquellos que disfrutan el cine clásico aún y con todas las fallas técnicas que pueden tener más los estragos que el tiempo ha causado en las cintas originales.



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sting

  • 18 Jun 2014

6


primera peli de terror mexicana que nos cuentan 3 historias bajo el mismo argumento, esta peli que cuenta con muchas falencias en su desarrollo con actuaciones exageradas y técnicamente no esta bien hecha creo que justificada por falta de experiencia en este tipo de films
merece todo los créditos por iniciar el cine de terror hecho en mexico tomando como tema principal la leyenda de la llorona



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ragman

  • 12 Sep 2012

7


Es la primer película de terror mexicana allá por los 30s, tomando en cuenta esto y viendo el producto debo decir que esta muy bien, se pasa volando la historia, nos mete en 3 tiempos diferentes en el tiempo contando el trasfondo de la llorona y de donde viene la maldición, etc.

La película tiene ese peso que se gana con el paso del tiempo que le da mas valor, ademas que no es un producto malo, es aceptable para los años que corrían... eso si, el final me pareció muy rápido pero solo eso.

Recomendable a los cazadores de películas de antaño de siempre.



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Orlak

  • 3 Feb 2012

7


A pesar de que tiene muchos defectos de audio (los movimientos de la boca no concuerdan con el sonido) resulta interesante ver a una de las películas pioneras del cine mexicano y quizá de Latino-América. Se queda por debajo de ¨Dos monjes¨ y de ¨El fantasma del convento¨, pero igual sí pasa la prueba, tiene sus pequeños momentos para la época en que fue hecha.



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