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desconocia esta obra de charles dickens, por lo tanto no puedo analizar su fidelidad respecto a la novela, pero analizandola como filme diria que para su tiempo hicieron bien las cosas, aunque se me hizo demasiado extensa para lo que nos quiere contar, logra reivindicarse con un buen final.
ideal para quienes gusten de los primeros filmes de misterio.
Críticas: 2
bigladiesman
6
Una novela de misterio que Charles Dickens dejó inacabada era todo un caramelito para que la cogiera un realizador de la Universal de la era de los monstruos e hiciera lo que le rotara con ella al carecer de final.
Básicamente se trata de un cuadrángulo amoroso entre la protagonista femenina (Heather Angel) y tres maromos que le van detrás: el Edwin Drood del título, su prometido desde la cuna, un soso, estirado y esnob caballero inglés (David Manners), un tipo con pinta de ser esencialmente decente pero con graves problemas sociales y de temperamento, incluso de agresividad, que viene de Ceilán (Douglass Montgomery) y un cantor de iglesia obsesivo, tísico y yonqui, tío de Drood (Claude Rains, de nuevo haciendo de hombre complicado). Álguien o algo (hay una DANA navideña y el terreno está peligroso) se carga al sobrino cuando ya había renunciado a la chica y dejarlo en ser amiguis, le quieren colgar el muerto al de Sri Lanka, se arma la marimorena y su hermana (Valerie Hobson), mejor amiga de la prota, y él tienen que probar su inocencia y tal. Un poco culebronesco, pero en Dickens era lo habitual y era todo un maestro en ello.
Hasta aquí, por lo que sé, es bastante fiel al argumento de la novela (solo he leído un breve resumen de lo que Dickens dejó escrito y ciertas ideas para la historia que reflejó en correspondencia a amigos). El interés de la película se centra en cómo resolvieron los guionistas - encabezad@s por el gran John Balderston y la prolífica Bradley King - el misterio titular, y no os creáis que se esforzaron mucho: por algo muchos críticos e historiadores hablan de esta peli como un melodrama con elementos de thriller que otra cosa. Parece simbólico de ello que el director Stuart Walker la dirigiera entre otro Dickens (“Grandes ilusiones“) y una peli de monstruos (“El Lobo humano“). Sorprende un poco que en un argumento aparentemente tan serio se las apañen para colar unos pocos chistes (algunos con E.E. Clive, especialista en hacer de inglés tan requeteinglés que parece antecesor de las parodias de Monty Python).
Técnicamente ofrece una bella factura. Universal puso un presupuesto bastante alto en esta película y se nota sobre todo en la variedad de decorados, que pone esta película en una escala técnica ligeramente más alta de la que tenían las películas de terror de la productora de los Laemmle (“El Misterio de Edwin Drodd“, en efecto no se suele contar entre ellas pese a que guarda similitudes temáticas y estilísticas), si bien carece de su encanto.
Correcta, competente e interesante pero poco más.
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