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¨Nudie¨ donde una abuela y un licántropo llevan una escuela de señoritas que resulta ser una tapadera para una destilería clandestina.
En el reparto destaca el experto en cine bizarro Bob Cresse, bastante gracioso en el papel de abuela loca, junto a 20 señoritas de muy buen ver que son, por supuesto, la principal atracción de la película, enseñandolo casi todo. Las hay de todo tipo.
El guion es inconexo pero los chistes malos y gamberrotes (para la época) se dan por doquier, y mira por donde algunos llegan a tener su gracia.
La película tiene muchos altibajos en el ritmo, lo que es habitual en un nudie, por lo que no vamos a ser puñeteros. La música, de un semidesconocido llamado Pierre Martel, es muy buena: divertida y con mucho ritmo, ideal para este pastiche.
Un ¨nudie¨ sorprendentemente más divertido que la media, que al menos ofrece además de las mazurcas y las nalgas, que sean en los 60 o actualmente siempre se agradece, un encanto y un gancho especiales. Pasable, en serio.
Un clasico del nudie y un frikada tan delirante que hay que verla para creerla. Tias despelotadas y los monstruos clasicos como reclamo publicitario, aunque eso si, aparecer, aparecen muy poco. Para recordar el baile erotico que una señorita le realiza al mismisimo Frankenstein. Si es que solamente al director de Black Gestapo se le podria ocurrir algo asi.
Críticas: 3
Miguel Arkangel
4
Debut en la dirección del legendario Lee Frost, incansable cineasta de serie B, cultivador de todos los subgeneros del exploitation desde el drama policiaco hasta el WIP, pasando por el blaxploitation y el sexploitation.
Pero en 1962 lo que daba dinero a los osados y jóvenes directores era rodar las escandalosas y populares películas “nudies”, diseñadas para mostrar la mayor cantidad de escenas de señoritas en toples o desnudo parcial para deleite de los voyeuristas o simples curiosos que copaban las salas de cine de barrios bajos, pueblos rurales o las funciones de media noche en apartados autocines.
En este film abundan las jóvenes y sexis actrices debutantes con aspiraciones a convertirse en estrellas del cine B o por lo menos en famosas pin-ups. Chicas nada tímidas a la hora de mostrar sus encantos naturales. Esa era la esencia de las películas “nudies” y que aportaron a preparar el camino para la revolución sexual que viviría EEUU en los 70.
El aporte original de Frost es que sumó a la trama la presencia de tres monstruos clásicos: Dracula, el Hombre Lobo y Frankestein, en realidad tres tipos con unos disfraces penosos y que aparecen en la divertida fiesta al final.
La película no tiene ninguna otra aspiración que mostrarte chicas semidesnudas; y a mí, tanta escena sin sentido y tantas tetas al aire cada cinco minutos, por lo menos me causaron gracia y me hicieron ameno su visionado.
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