Ficha El desafío de Hércules

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Críticas de El desafío de Hércules (4)




mahotsukai

  • 17 May 2024

5


Entretenido y casposo TV film ítalo-americano dirigido por Luigi Cozzi y protagonizado por Lou Ferrigno.

Hércules es enviado desde los cielos por Zeus para combatir al Rey Minos y a su malvada hija Arianna, que intentaban someter a todo el género humano. Por su parte, el Rey Augelius, impresionado por su fuerza, le otorga el honor de ser el guardián de su hija Cassiopea.

En plena fiebre por éxitos taquilleros como la trilogía clásica de “Star Wars” (1977-1983) de George Lucas y “Conan the barbarian” (1982) de John Milius, la productora Golan-Globus abordaría un intento por revivir el casi extinto peplum italiano fusionándolo, precisamente, con la ciencia ficción en una de las películas más bizarras que estrenaría durante el periodo comprendido entre 1979 y 1987, cuando sus propietarios, los israelíes Menahem Golan y Yoram Globus, compraran a sus primos Dennis Friedland y Christopher C. Dewey lo que quedaba de la mítica productora Cannon, en medio millón de dólares. Y es que, desde principios de la década de 1980, Golan-Globus adoptaría la estrategia de comprar guiones baratos de diferentes géneros y ponerlos en producción. Si bien este período, al contrario de lo que se cree, traería grandes éxitos financieros a la nueva Cannon, como las tres secuelas del clásico “Death Wish” (1974) de Michael Winner estrenadas en 1982, 1985 y 1987, la trilogía “Ninja” (1981-1984) y la trilogía de Chuck Norris “Missing in Action” (1984), “Invasion U.S.A.” (1985) y “The Delta Force” (1986), también serían decenas de bodrios infumables, pero involuntariamente divertidos como el film que hoy nos convoca.

Como ya mencioné, una de las claves para que surgiera la idea de reflotar la figura del semidios griego Hércules fue el gran éxito de “Conan the barbarian” (1982), que produjo, podríamos decir, una suerte de pequeño renacimiento del peplum entre 1982 y 1990. La productora Golan-Globus daría así paso a la producción del peplum “I sette magnifici gladiatori” (1982) que terminó dirigiendo Bruno Mattei y donde actuarían Lou Ferrigno, Sybil Danning, Brad Harris y Dan Vadis, estos dos últimos viejas glorias del peplum italiano de los 60. Pero en el camino, Golan y Globus dieron luz verde también al proyecto de “Hercules” (1983) que primero asignarían a Bruno Mattei (“Robowar”, 1988) como director, con Claudio Fragrasso (“Troll 2”, 1990) como guionista e incluso Ennio Morricone como compositor, para luego dárselo completo a Luigi Cozzi, quien terminaría dirigiendo y reescribiendo el guión original de Ricardo Ghione. Cozzi venía de filmar el casposo clásico de terror y ciencia ficción “Contamination” (1980) y aunque Mattei y Fragasso no eran precisamente el dúo dinámico del cine italiano de explotación, el futuro director de “Nosferatu a Venezia” (1988), “Paganini Horror (1989)” y “Il gatto nero” (1989), en mi opinión, asomaría como una mejor opción para hacerse cargo de “Hercules” (1983).

El prólogo es un adelanto de las “libertades creativas” que Luigi Cozzi se toma de la mitología griega y herculiana, cual de todas ellas más desapegada a la tradición y la lógica dentro de lo ilógico. Para comenzar, tenemos una descripción de la creación del universo y los dioses. El universo inicia a partir de una explosión de la cual emerge el Fuego del Caos, el cual se funde en la oscuridad y da forma a los 4 “elementos” Noche, Día, Materia y Aire“. Del resplandor cósmico surge una jarra espacial con luces que concentra la esencia del bien y el mal. Esta es la jarra de Pandora (no confundir con la caja de Pandora) que termina estallando también y de cuyos pedazos surgen los planetas y los dioses, que viven en la Luna y no en el Monte Olimpo. Esta explicación claramente es un mero y largo relleno, que además está adornado con una gran cantidad de efectos especiales de luces y explosiones, que no han envejecido muy bien la verdad, pero que son propios de su época. De cualquier forma, resulta entretenido como Cozzi deforma toda la tradición mitológica griega, cambiando, omitiendo o agregando elementos de otros mitos de Grecia e incluso de otras religiones, creando en cierta forma su “propia mitología cozziana” desfachatada y surrealista.

Después de esto, se podría pensar en que al menos seguiría la lógica narrativa del personaje protagónico, Hércules. Sin embargo, el director de “Star Crash - Scontri stellari oltre la Terza Dimensione” (1978) se saca del bolsillo su propia concepción del semidios griego, con el cual sólo compartirá el nombre y los músculos, en un pastiche sin pies ni cabeza. Sí, porque en esta versión del semidios griego, Hércules no es hijo de Zeus y Alcmena, producto de las innumerables infidelidades del rey de los dioses, sino que, de los reyes de Tebas, que son asesinados por orden del rey Minos. En una decisión narrativa surrealista y absurda, Cozzi explica en el guión que el héroe es hijo de los reyes de Tebas, pero se convierte por decisión divina en hijo de Zeus. Así, Hércules “(re) nace” de una lluvia dorada (como sí nació otro héroe griego, Perseo) luego que Zeus decida otorgarle poderes especiales siendo bebé, para defender al mundo del mal. Por supuesto, esto contradice y anula cualquier explicación del porqué Hera odia tanto y busca destruir a Hércules como en el mito original, aunque no por ello en el guión de Cozzi la reina de los dioses deje de buscar perjudicarlo simplemente para contrariar a su esposo. Como sea, Hércules se “convierte” en hijo del rey de los dioses y este se preocupará de otorgarle la fuerza, los poderes y la protección que todo padre debe dar a sus vástagos.

Hay que reconocerle a Cozzi que a partir de ahí la película no para en ofrecer acción y locuras surrealistas, por lo que no aburre. Tras la “elección” de Hércules como hijo de Zeus, y el asesinato de los padres reales del héroe, el comandante Valcheus se convierte en rey de Tebas y la princesa Ariadna, una sexy Sybil Danning en el papel, roba el poder de la espada que detiene el fuego, reliquia sagrada de Tebas, apenas custodiada por dos enclenques guardias. Hércules se salva de la matanza en Tebas gracias a su nodriza y, tal como Moisés, es introducido en un canasto río abajo para ser encontrado por un matrimonio de campesinos que no pueden tener hijos, luego, por cierto, de estrangular a dos serpientes de goma que Hera envió para asesinarlo. Hércules crece fuerte, musculoso y barbón y logra sortear un nuevo ataque de Hera quien le envía un gran oso (cuya aparición son en un 80% imágenes de un documental de animales y un 20% un actor debilucho vestido de oso), que mata al padre adoptivo del héroe. Furioso, Hércules mata al oso y lanza su cadáver (un oso de peluche) al espacio para crear la constelación de la Osa Mayor.

La locura no para. Para ganarse el favor de Hera, Minos busca la ayuda de Dédalo para matar a Hércules. A esta altura ya no importa que Dédalo sea un científico transgénero/andrógino que vive en la Luna y le ofrezca a Minos tres “monstruos” mecánicos que caben en la palma de su mano y que se supone la atmosfera terrestre hará crecer a un amaño bestial, sino que Cozzi lleva la narrativa a otro nivel como ya adelanté, al mezclar el peplum con la ciencia ficción. Uno de estos monstruos, un moscardón gigante mata a la madre adoptiva del héroe, pero este lo despacha con un tronco delgado. Sin motivo para quedarse en casa, decide buscar respuestas al origen de su descomunal fuerza. Entre tanto, como faltaba una excusa para poner un interés amoroso a Hércules, Cozzi lo soluciona poniéndolo en una competición de gladiadores (donde los vence a todos mediante espadazos electrónicos y un solo tronco grueso, además de destruir carros con cuchillos usando sus piernas). El organizador de “estos juegos”, el rey Augías, le concede el honor de ser guardaespaldas de la hermosa hija Cassiopea, luego de una última prueba, limpiar los establos de Cibeles (donde no caben más que 10 caballos de los 1.000 que debería albergar) que Hércules hará desviando el curso de un río para no ensuciarse las manos. La princesa le había prometido quitarse el velo si lo lograba (con compromiso matrimonial de por medio) y al hacerlo, el héroe queda prendido de la belleza de la joven, interpretada por la hermosa Ingrid Anderson. Cuando se besan, Zeus interviene, pero noquea a la pareja y Ariadna aprovecha de secuestrar a Cassiopea.

Parece que Cozzi no ha tenido suficiente hasta ahora, y se le ocurre que Atlantis sea la capital de la isla de Thera y que el malvado rey Minos pretenda sacrificar ahí a Cassiopea al pájaro Fénix, que el monarca retiene en un volcán gracias al poder de la espada que detiene el fuego. Por supuesto, nunca nos dicen por qué planeó semejante acto, pero esto sirve de excusa para meter a Circe, la bruja de la Odisea que sedujo y ayudó a Ulises y que aquí no está interesada en un macho, sino en la sangre de Hércules y sus poderes, ya que es una anciana debilitada. Con unos efectos espantosos de rejuvenecimiento, el guión introduce a otra bella actriz, Mirella D“Angelo, la versión joven de Circe. La misión para poder salir de la isla de Circe (ella no “puede”, pero Hércules sí hubiese podido) es ir al inframundo a buscar el talismán de Atenea. En ese lugar, Dédalo envía una hidra mecánica, que es una mala mezcla de un caballo e hidra tricéfala (que recuerda a King Ghidorah), bestia que escupe rayos cósmicos de fuego y que el semidios destruye con el reflejo de su escudo de papel de aluminio. Cozzi seguirá metiendo mitos de otras religiones y en el trayendo hacia el inframundo aparecerá una versión del puente el Bifröst, que unía Midgard y Asgard, según la mitología escandinava.

La parte final se vuelve demencial, pero también un poco cansina, porque tras el encuentro con Caronte y el lago, y no el río, Estigia, la historia termina por caerse a pedazos. Después de ir al mismísimo infierno y recuperar el talismán, Circe le confiesa a Hércules que no sirve para ir a Thera por Cassiopea. Pero no importa porque en el mismo lugar está el carro de Prometeo con el que sí puede llegar a su destino, pero antes tiene que hacerle un favor a Xenodama, el rey de África, que consiste en separar al continente negro de Europa y así se forma el estrecho de Gibraltar. Y aunque el carro de por sí no sirve porque necesita de la fuerza del semidios, finalmente llegan a Thera, donde Circe le confiesa que se ha enamorado de él y ha perdido sus poderes de sacerdotisa. Finalmente aparece el tercer monstruo mecánico, un cancerbero que mata a Circe y Hércules destruye con un ancla que estaba tirada ahí de casualidad. Lo que sigue no le hace justicia a la mayor parte de las locuras narrativa de Cozzi porque dentro de lo absurdo se vuelve predecible y anticlimático, con laberintos y un ave fénix que no existen, propuestas de engendramiento de super hombres y un enfrentamiento justo entre un fisiculturista y un anciano rey.

En cuanto a Lou Ferrigno, he de decir que termina sorprendiendo al ofrecer una interpretación por sobre lo espantoso que cualquier cinéfilo esperaría. Tomando en cuenta que todos quienes interpretaron el papel hasta la fecha fueron seleccionados por su entonces presente fisiculturista (Steve Reeves en 1957 y Arnold Schwarzenegger en 1969) y no por sus habilidades interpretativas, Ferrigno se las arregla para encarnar a un aceptable y entrañable Hércules, repitiendo el papel dos años después. Este film sería su debut en la gran pantalla, ya que hasta ese momento sólo había interpretado al icónico monstruo Hulk en la serie “The Incredible Hulk” (1978-1982), en cualquier caso, convirtiéndose en una leyenda viviente de la TV para los que éramos niños en aquel tiempo. Ferrigno se sometió a un entrenamiento con espada antes de que comenzara la producción del film, luego de pasar por tortuosos entrenamientos físicos para contar con la musculatura perfecta, asistido por fisicoculturista y productor Joe Weider. En una entrevista de la época, el legendario Hulk confesaría que idolatraba al personaje de Hércules y al primer actor que lo encarnó, Steve Reeves, cuando era un niño. Incluso llegó a decir que fue más significativo para él interpretar a Hércules que al monstruo Hulk.

Como ya adelanté, Ferrigno es acompañado por tres bellas actrices, Sybil Danning (“Battle Beyond the Stars”, 1980) como Ariadne, Ingrid Anderson (“More tan murder”, 1984) como Cassiopea y Mirella D’Angelo (“Caligula”, 1979) como Circe. Los veteranos Brad Harris (“Samson”, 1961) y William Berger (“5 bambole per la luna d“agosto”, 1970) encarnaron a los reyes Augias y Minos, respectivamente. Claudio Cassinelli (“Vendetta dal futuro”, 1986), Rossana Podestà (“Helen of Troy”, 1956) y Delia Boccardo (“Nostalghia”, 1983) interpretaron a los dioses Zeus, Hera y Atenea. John Garko (“Kapò”, 1959) y Eva Robbins (“Tenebrae”, 1982) encarnaron a Valcheus y Dédalos. Demás está decir que ninguno destaca por sus interpretaciones.

“Hércules” (1983) costó US$6 millones, una cantidad no despreciable para la época y para ser una película de serie B. Se estrenó en Estados Unidos el 26 de agosto de 1983 en Showcase Cinemas. A pesar de su horrible y lunático guión y sus cuestionables efectos especiales, la película resultó ser rentable recaudando US$11 millones, tanto como para una secuela, “Le avventure dell“incredibile Ercole” (1985) con Ferrigno y Cozzi nuevamente como protagonista y director, respectivamente.

El versátil y consolidado compositor italiano Pino Donggio (“Carrie”, 1976) fue el encargado de escribir la música para el film, que cumple satisfactoriamente con la epicidad de un peplum, sin ser por supuesto uno de sus mejores trabajos.

En resumen, aunque casposa y absurda, estamos frente a una TV Movie que entretiene por todas sus falencias narrativas y técnicas. Evidentemente, no se le debe tomar en serio, aunque sus intenciones eran serias.



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Parnaso

  • 6 Oct 2015

3


EL DESAFIO DE HERCULES

Una chusquilla más de parte del italiano Luigi Cozzi donde una vez más muestra su repertorio ultra colorido de efectos especiales y que por otra parte es lo más entretenido del film, lo que es la historia es bastante sosaina y anódina con lo que no engancha apenas nada, quien interpreta al Dios Hércules es Lou Ferrigno quien tiene que desafiar retos comandados por Minos. Chusca, atrezzos de cartón piedra y un aura molona ochentera que no termina por satisfacer por como está llevada la historia, eso si, menudo flipe con los Fx.



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BEOWULF

  • 30 Jan 2010

6


Divertida y ¨especial¨ historia de Hercules, con alguna de sus 12 pruebas incluidas y luchando con seres mecánicos al más puro estilo ¨Furia de Titanes¨.
Con la presencia de la guapa Ingrid Anderson en el papel de ¨Cassiopea¨. Buena película de aventuras para la colección.



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captain eo

  • 19 Sep 2008

4


Al principio bien pero despues el argumento se vuelve flojo y los efecctos especiales peor. Se puede ver pero no creo que mas de una vez.



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Críticas: 4


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