Hace tiempo que no veo una película que no me deja nada. Ni sonrisas, ni aprendizajes, ni lágrimas. Nada. Ni asco en la excesiva sangre sin sentido del mismo homicidio.
Destaco la buena ambientación y caracterización de los actores en un medio como el rural, boscoso. Especialmente las mujeres -el cine nos las muestra bajo kilos de maquillaje-. Aquí uno puede acercarse un poco al contexto.
No me dieron ganas de pensarla, y eso es feo en una película. Las explicaciones a borbotones no me convencen, pues complican el seguimiento de la historia, que para cualquier expectador es sobreentendido. El final está de más.
Las actuaciones me agradaron, particularmente el hombre con problemas mentales y su madre -la señora del bastón-. El problema es la historia, rápida, corta y confusa. Termina dando la idea de un imperio latifundista, más que la de una familia organizada para el crimen moral -no discuto sobre cuchillos-.
Nunca lo digo, pero no se necesita un gran presupuesto para que una historia sea coherente; no hablamos de efectos especiales ni grandes explosiones, eso es anexo.
Incluso, si uno planteara la película desde la vivencia de los sujetos, aún así, resulta incoherente. Pero, tendríamos una escapatoria si lo viéramos desde la inconsciencia por el dolor de los muchachos y muchachas masacrados.
Aún con el fanatismo religioso imperante en aquella casa, hacia el expectador, no termina siendo llamativa en ningún sentido.
Danielitus
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Hace tiempo que no veo una película que no me deja nada. Ni sonrisas, ni aprendizajes, ni lágrimas. Nada. Ni asco en la excesiva sangre sin sentido del mismo homicidio.
Destaco la buena ambientación y caracterización de los actores en un medio como el rural, boscoso. Especialmente las mujeres -el cine nos las muestra bajo kilos de maquillaje-. Aquí uno puede acercarse un poco al contexto.
No me dieron ganas de pensarla, y eso es feo en una película. Las explicaciones a borbotones no me convencen, pues complican el seguimiento de la historia, que para cualquier expectador es sobreentendido. El final está de más.
Las actuaciones me agradaron, particularmente el hombre con problemas mentales y su madre -la señora del bastón-. El problema es la historia, rápida, corta y confusa. Termina dando la idea de un imperio latifundista, más que la de una familia organizada para el crimen moral -no discuto sobre cuchillos-.
Nunca lo digo, pero no se necesita un gran presupuesto para que una historia sea coherente; no hablamos de efectos especiales ni grandes explosiones, eso es anexo.
Incluso, si uno planteara la película desde la vivencia de los sujetos, aún así, resulta incoherente. Pero, tendríamos una escapatoria si lo viéramos desde la inconsciencia por el dolor de los muchachos y muchachas masacrados.
Aún con el fanatismo religioso imperante en aquella casa, hacia el expectador, no termina siendo llamativa en ningún sentido.
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