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Ni a Connie Stevens ni a Max Steiner les satisfizo la película. Al principio Stevens consideró que el guion era estúpido, si bien realizable, y que se hubiera beneficiado, y mucho, de un presupuesto más holgado. De todas maneras le alegró que le supusiera un contrato de siete años con Warner a William Conrad.
Steiner fue mucho más claro: dijo que no era una peli sino un aborto y que en la guillotina debían haber puesto a Conrad. Qué majete eras, Max…
Curiosidades: 2
bigladiesman
Los exteriores de la mansión encantada son el castillo Benedict del municipio californiano de Riverside, mientras que los interiores son sets reciclados de My Fair Lady.
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