Ficha Horrors of Malformed Men

5.16 - Total: 5

  • No la has puntuado
  • No has insertado crítica
  • No has insertado curiosidades
  • No has insertado ningun error

Ver Horrors of Malformed Men online


Logotipo de JustWatch


También puedes comprarla en formato físico en Amazon.



Críticas de Horrors of Malformed Men (2)




Mad Warrior

  • 15 Jun 2024

6



Una isla donde se ocultan secretos terribles, sueños imposibles y deseos capaces de destruir cualquier cosa por cumplirse.
El audaz imaginario de Ranpo Edogawa, con sus sombras, monstruos, misterios y sorpresas cobra vida de la manera más curiosa gracias a Teruo Ishii...

...Y de nuevo por cuenta del productor Shigeru Okada, quien pensó que había llegado la hora de dar carpetazo a su larga saga de obras centradas en el erotismo y la violencia extrema antes de que la crítica endureciera aún más sus ataques contra Toei. Este canto del cisne se planificó con una costosa obra de terror que, por desgracia, nunca llegó a filmarse; en su lugar, gracias a la libertad que le concedían, Ishii prefirió crear una historia donde se unieran varios relatos de Edogawa, su autor favorito. Sin embargo el gran entusiasmo del que hacía gala no fue compartido de igual modo por su equipo durante el difícil rodaje, ubicado en la península de Noto.
Pero “Kyofu kike Ningen“ se inicia, casi como un presagio, con una mirada de absoluta locura, la de esa joven que esgrime un puñal en el interior de una celda donde otras mujeres son presas inconscientes de su enfermedad ante el alucinado Hirosuke; comienza así esta extrañísima epopeya dividida en dos actos a su vez, se podría decir, divididos en dos partes. Y todo el 1.er acto se centra en el gran misterio de la identidad de este hombre y del motivo que le ha llevado a estar en un manicomio; alrededor de él operan una serie de pistas indescifrables, recuerdos de tal vez una vida pasada, una isla remota que perturba sus sueños y una especie de aterrador hombre-criatura que la domina...

En realidad todo esto es referencia directa a “Panorama-to Kitan“, pero se reimagina en un contexto distinto del texto original, donde también Hirosuke suplantaba la identidad del fallecido Genzaburo, heredero de la adinerada familia Komoda; el guión toma a este personaje y sigue su plan pero complica hasta lo indecible las cuestiones del gran parecido físico, añadiendo Ishii de por medio las pesadillas, las intrigas y esa atmósfera de opresión que roza la grima sórdida y desesperante. La 2.ª parte del 1.er acto tiene lugar en la residencia Komoda, y Teruo Yoshida, lejos de ser el impulsor de la acción, adopta la mirada del espectador y queda atrapado en un laberinto de secretos sin aparente solución.
Los repelentes individuos que pivotan a su alrededor, desde sirvientes a familiares, se mueven en la sospecha continua; entonces, la aparición de dos seres entre bestias y humanos lleva la historia a un universo distinto. Literalmente, salimos del decorado interior para viajar a otro mundo. El 2.º acto tiene lugar en esa isla que desde hace tiempo se nombra y es objeto de la obsesión de Hirosuke; el mayor cambio con respecto a “Panorama-to Kitan“ es que a éste se le quita el sueño que su álter-ego quería hacer realidad en dicha isla, un paraíso utópico donde crear arte por medio de la acción humana transgrediendo las reglas de la naturaleza.

Este deseo de expresión extrema de la belleza pierde por completo su significado pues pasa a ser el sueño de otro, concretamente del que se podría decir era el villano de “Koto no Oni“; esta otra historia de Edogawa cruza su argumento con “Panorama-to Kitan“, perfecto, ya que las segundas partes de ambas están ambientadas en islas. Pero la de “Koto no Oni“ era una isla de maldades ocupada por un demonio, que aquí, gracias a las ocurrencias de Ishii, se convierte en un personaje de pleno derecho (encarnado por el rompedor artista de danza y coreógrafo Tatsumi Hijikata).
Éste, Jogoro, pasa a ser un hombre deformado que se ha visto consumido por la locura y ha decidido, cual dr. Moreau (la influencia es obvia) usar ese apartado lugar para crear seres mitad humanos, mitad monstruos (mitad lo que quiera que sea). Esta parte es realmente poderosa y el director logra algunas de las imágenes más impactantes del cine japonés, una visita guiada por los deseos de una mente enferma extrapolados a la realidad en un indescriptible espectáculo de cuerpos que se contonean, retuercen, gimen y rugen; la expresión de la belleza de “Panorama-to Kitan“ se tergiversa por formas de ataque a la naturaleza sin ningún propósito salvo el dolor...

No hay otra intención, ni siquiera la científica como predicaba el chiflado personaje de la novela de Wells. Pero para que todo no quede en mera exposición de mal gusto y en secuencias aberrantes, el guión se sale por la tangente del “thriller“ psicológico e inventa un elaborado pasado para el repelente Jogoro, además de concederle un lazo familiar absolutamente increíble con Hirosuke (increíble no por ingenioso, sino por absurdo). Todo esto es lo que define la historia, que ya no es tanto un cuento de terror sino de locura originada por el dolor, la tristeza, el rechazo y la infidelidad.
Lo malo es que Ishii no acierta en el desarrollo de la enorme cantidad de argumento que el guión ha insertado con calzador en los estertores de la película. No es de extrañar, claro, que “Kyofu kike Ningen“ fuera un absoluto fracaso de taquilla (y de crítica, por supuesto) en su momento; ni siquiera estoy seguro de que merezca el estatus de culto que ha acabado ganando con el tiempo...



Me gusta (0) Reportar

EvilRaider

  • 19 Jul 2017

8


Teruo Ishii te suene o no, es considerado un director de culto, pero no tan recordado. Cine chirriante entre el terror más psicodélico y la fantasía oscura, todo ello embadurnado en censuras y un grupo de espectadores selectos le cierran un poco las puertas. Nada he podido contemplar de este hombre sino la obra que nos ocupa, en esas a tu propio juicio queda ya creerte o no lo anterior.

Ya sea por leerse la sinopsis o tras ver la peli uno no puede decir sino “esto me suena”. “La isla del doctor Moreau” como estamos acostumbrados a escucharla, o más bien “La isla de las almas perdidas” si tenemos en cuenta la primera versión de 1932 (de esto hay una saga) trataba de cómo un científico loco lideraba una isla de deformes y blablablá. En fin, todos conocemos la peli. Lo sorprendente es escucharle a Ishii que su película no estaba influenciada por las pelis americanas, esto, cierto o falso se quedará para la posteridad, pues molestar el alma de los difuntos nunca atrae buena suerte. En estas, voto por desempatar y, preguntar por el amigo Edogawa (co-guionista junto con Ishii), el Edgar Allan Poe japonés, cuya historia original salió de su puño y letra un día de 1926. No creo que haya que decir quien fue el primero, ¿verdad? Bien, una vez aclarado ese punto el siguiente sería hablar sobre la censura. ¿Por qué fue baneada durante tantos años en Japón? Sencillo, el tabú. Ese país tan maravilloso y de costumbres poco ortodoxas a ojos occidentales mantiene una máxima social (entre tantas otras) acerca de los deformes. Los “freaks” como se les llaman en inglés (de ahí la palabra “friki”). No verás a ningún actor interpretando a un personaje con algún hándicap (cine, tv, etc). Su cultura, sus reglas, así que ya puedes hacerte una idea del revuelo que produjo esta cinta.

En nuestra historia, un médico llamado Hitomi (nombre de mujer) interpretado por el famoso Teruo Yoshida (Body snatchers from hell) se despierta en un sanatorio mental, mientras una nana algo familiar le resuena en la cabeza. Consigue escapar en pos de descubrir el origen de esa canción, y ello le llevará a desentrañar un misterio mayor del que andaba buscando. Ya de entrada, al comienzo de la obra te percatas de que pasa algo raro, no tienen sentido algunas cosas y comportamientos como por qué en ese sanatorio pueden deambular los pacientes de celda en celda, enfoques gratuitos a los pechos de las mujeres, escenas de violencia desmedida, etc.

Durante gran parte del metraje la peli transcurre de forma tranquila, sin prisas, donde el espectador disfruta de lo que ve. Sin sobresaltos algunos y con hasta toques de humor pasa la primera hora volando, cosa que la segunda mitad no tolerará. Aquí es donde nuestro protagonista y espectador se enfrentan al hueso duro de la cinta, lo grotesco, danzas extravagantes y sinsentido, exotismo e ir terminar con crudeza explícita. Nada de gore ni cuchillos al aire cortando cabezas, sino lo comentando más arriba, deformes. Una fotografía y música cuidada con sumo detalle realza dichas escenas (en varias ocasiones transmitiendo algo de la realidad del personaje malvado), junto con una edición surrealista embellece lo que a priori no significa nada, nada para Hitomi, pero sí para el antagonista. Es la forma que tiene la peli de que veas la mente perturbada del deforme y comprendas el porqué de lo que ha hecho, es un loco, de eso no cabe duda.

Como consecuencia y de todo el entramado que va descubriendo el protagonista, el final es el típico donde un personaje del que ni te acordabas da su discurso y explica la trama un poco. Depende de cómo se trate dicha escena puede tratarse de un monólogo aburrido donde cuenta un chiste malo o como bien expone nuestra película, se utiliza para valorizar dicho personaje y que el guión aprovecha para ir avanzando (de la otra forma se quedaría encallado hasta que ese personaje parara su discurso).

Un filme con más sorpresas de las que uno se imagina y nada que ver con lo que te vende la grotesca portada. Ya digo, lo más zarpado son las imágenes de deformes y los experimentos que lleva a cabo del mad doctor (que de doctor tiene poco pero bueh). Además que, como viene siendo típico de este tipo de cine nos regalan una pequeña crítica social con moraleja de por medio. Un drama perfectamente llevado a cabo y una idea original revolucionaria para su época. Desde luego una obra a tener en cuenta.

8/10



Me gusta (0) Reportar

Críticas: 2


Escribir crítica