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Subproducto neoyorkino de culto, rodada años atrás y estrenada con un mas que aprovechado título. Rodada con una cámara 8mm de cineasta de autor que parece de la escuela de directores como Abel Ferrara o los Findlay, nos venden una oscura historia lenta con siniestros personajes que son simples y tristes divagando en filosofía de generación perdida. La bso es lo mas terrorífico que tiene, con melodías y sonido de ambiente a base de notas del Hammond mas malrollero que había. El ambiente es violento y hay que esperar para ver su gran escena de tortura-ejecución extremadamente gore, llegando a limites insospechados y que esta vez las imagenes si que pueden conseguir apartar la mirada de la pantalla. Se hace pesada pero no por ello interesante, mas sabiendo que fue mutilada en montones de escenas, utilizando pseudonimos y teniendo la leyenda de pelicula maldita.
Un tal Terrence Hawkins, se cree que traficar con drogas es algo normal. Por eso cuando lo pillan y le condenan a solo un año de carcel, pues parece que él lo ve tan sumamente mal que decide, una vez cumplida su condena, hacer el peor mal posible a la sociedad. Este mal lo utilizará mediante grabaciones de pelis snuff. La peli yo la he visto con una calidad de imagen de lo peorcito, pero me imagino que tampoco poseerá una buena fotografía. Hasta los tres cuartos de hora me estaba aburriendo de lo lindo. Pero desde ese punto, la cosa comienza a ponerse interesante ya hasta su mismo final. La secuencia de seis minutos, justo al pasar la hora, de la chica en la cama, atada y torturada hasta la extenuación es bastante buena. Yo creo que para ser una serie z qué lo que pretende es ser lo más enfermiza posible, simplemente cumple. Podrían incluso habérselo currado un poco mejor. Pero no está nada mal.
Pelicula no apta para cualquiera, tenemos dosis de gore, surrealismo, psicodelica, escenas bien nastys al mejor estilo grinhouse y una ambientacion sucia y degradante.
la pelicula para su epoca esta muy bien, con ese aire a manson family que le da su toque especial, hoy en dia quizas no logre su cometido y resulte un poco defectuosa pero no quita que en su momento pudo impactar.
lo mas destacable a mi parecer es el gore que muestra incluso para los setentas que era una epoca donde habia buen contenido gore.
solo la recomendaria a todos aquellos que se aguantan de peliculas nefastas y degradantes a peliculas gore, surrealismo, y de pandillas.
demasiado rara esta pelicula pero a la vez agradavle por todaesa sangre q brota. una peli bastante sugestiva. pero no recomendable para sencibles. =9
Críticas: 5
Miguel Arkangel
7
The Last House on Dead End Street es una película mítica por diversos motivos. Roger Michael Watkins es el cerebro detrás de este proyecto fílmico, en el que desempeñó las funciones de director, guionista, productor y protagonista, aunque acreditado bajo distintos seudónimos. Originalmente, la película se tituló The Cuckoo Clock of Hell, pero a partir de 1978 se le cambió el nombre para aprovechar el éxito del mítico film de Wes Craven The Last House on the Left.
El presupuesto de la película fue de apenas tres mil dólares, que, según el propio Watkins, se gastaron en su mayor parte en la compra de drogas, alegremente consumidas por el equipo durante el rodaje. La filmación se realizó entre 1972 y 1973, pero la cinta no se estrenó hasta 1977, en un reducido número de cines grindhouse. El retraso se debió a que ninguna distribuidora quería adquirir la película y a las acciones legales que una de las actrices emprendió contra Watkins.
La idea original del film surgió cuando Watkins leyó sobre los crímenes de la Familia Manson, quienes afirmaban haber filmado asesinatos reales. Ese mito contribuyó al nacimiento del fenómeno de las snuff movies y despertó el interés de algunos cineastas audaces, entre ellos Watkins, quien escribió el transgresor guion en apenas unos días.
Terry Hawkins (interpretado por el propio Watkins) es un hombre recién liberado tras cumplir un año de prisión por tráfico de drogas, que siente un profundo resentimiento hacia la sociedad. Se considera un artista y decide iniciar una carrera como cineasta en los circuitos underground, afirmando haber rodado varias películas pornográficas que no logró vender. Convencido de que el público desea —y está preparado— para ver algo más extremo que todo lo filmado hasta entonces, decide rodar snuff movies. Las víctimas son atraídas a un edificio abandonado, donde son asesinadas de manera escabrosa y cruel. Destaca especialmente la brutal y gore escena del descuartizamiento de una mujer sobre una mesa de operaciones.
Logra crear y transmitir una atmósfera malsana, sucia y sórdida, con un guion demencial y escenas surrealistas y delirantes, donde la violencia es un elemento central, complementado con desnudos femeninos y sexo trash. Estamos ante una película maldita y precursora en varios aspectos, que deleitará a los fanáticos del cine grindhouse setentero, violento, sucio y bizarro.
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