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un correcto filme setentero de vampiros con pocos recursos pero ideal para los amantes de los chupasangres del ayer y del hoy, aunque es un filme japones, no tenemos aquellos vampiros saltarines de las peliculas japonesas que tanto inundaron las estanterias en aquellos años, estos son una especie de vampiros mas europeos pero a la japonesa.
admito que tiene sus fallos pero como rareza esta mas que bien.
ver y olvidar.
Críticas: 2
Miguel Arkangel
6
Chi o sou bara (conocida como Evil of Dracula), dirigida por Michio Yamamoto (quien trabajó como asistente del mismísimo Kurosawa), es la culminación de la “Trilogía de los Vampiros“ de los estudios Toho. Representa uno de los intentos más interesantes del cine japonés por trasladar la mitología vampírica europea y el estilo de la Hammer a un Japón setentero, creando una atmósfera híbrida entre el Japón moderno y un terror gótico que, por momentos, roza lo kitsch.
La historia comienza con el profesor Shiraki (Toshio Kurosawa) llegando a un pueblo rural para aceptar un puesto en una escuela privada para chicas, sin saber que hay un vampiro acechando, cuya historia de origen nos es mostrada mediante flashbacks. El vampiro, interpretado por Shin Kishida, es una clara herencia de Christopher Lee: espigado, imponente y de pocas palabras. Este ser no es un yokai (espíritu tradicional), sino una entidad extraña que parece representar la influencia occidental alimentándose de la sangre y la juventud de las estudiantes. Por cierto, a las chicas que caen ante el chupasangre no las muerden en el cuello, sino en el pecho izquierdo.
Aunque ha sido maltratada por la crítica, en realidad es la mejor entrega de la trilogía. Me parece que demostró la universalidad del mito del vampiro, pero filtrada por la visión especial del cine de explotación japonés de los años 70.
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