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Cuando uno piensa en un giallo ¨básico¨, uno piensa en una película así. Tiene prácticamente todos los elementos básicos del subgénero: un asesino desconocido, un buen puñado de personajes, con sus intrigas por medio, de modo que no sabes quién puede ser víctima y quién el asesino, música al más puro estilo Goblin (aunque en este caso no sean ellos los encargados de la bso...), si algo hecho en falta, son mejores muertes, y es que en un buen giallo siempre apetece ver un poquito de gore, aunque alguna muerte (sobre todo la de la chimenea) está genial.
He de decir que me veía venir de lejos la resolución de la película, aunque también había muchos cabos sueltos cuyo misterio desvelado me ha sorprendido al final.
Un giallo ¨básico¨ que, sin ser ninguna maravilla, ofrece lo que pretende, y con eso a mí me basta.
un buen giallo que lamentablemente fue algo predecible para mi, sin embargo destaco mucho lo bien llevado que estan las herramientas del giallo, las muertes estan muy bien, me llama la atencion que no sea reconocido este filme dentro del subgenero, pues tiene todo lo que a uno le gusta ver dentro de estas peliculas.
recomendable a los completistas de este subgenero italiano
Segundo y último film de lo que en Italia se conoce como el duo giallo de Antonio Bido, director que ha permanecido casi en el anonimato dentro del subgénero y que, en ambas películas demuestra un nivel increíble.
Un film 100% fiel al subgénero, con una ambientación genial, un nivel interpretativo muy alto, un asesino 100% giallesco y un final bastante bueno e imprevisto.
Muy bueno sin duda, los amantes del subgénero quedarán muy contentos con esta obra. Sinceramente me parece extraño que la mia sea la primera crítica.
Críticas: 4
Miguel Arkangel
6
El italiano Antonio Bido solo dirigió dos gialli: Il gatto dagli occhi di giada (1977) y Solamente nero (1978). Este último, ambientado en Venecia, narra la historia de un joven escritor que regresa a la ciudad para visitar a su hermano sacerdote y termina envuelto en una serie de asesinatos rituales que sacan a la luz secretos oscuros ligados a la Iglesia y a la vida familiar. Bido construye una atmósfera cargada de misterio y decadencia, poblada de personajes inquietantes como el conde Mariani, un aristócrata adinerado y homosexual, o la señora Nardi, una partera clandestina que oculta a un hijo esquizofrénico en su hogar.
La banda sonora de Goblin aporta una energía vibrante y moderna que potencia la tensión del relato. Si bien Solamente nero no alcanza el virtuosismo visual de los grandes maestros del giallo, reúne con eficacia muchos de los elementos que definen al género: erotismo contenido, crítica social implícita y una escalada de violencia que culmina en un desenlace perturbador. En conjunto, se trata de una obra que merece ser reivindicada, tanto por los seguidores del cine de terror italiano como por quienes buscan un giallo sólido más allá de los autores más reconocidos.
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