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una copia descarada del santo, argoman es un luchador que termina siendo agente secreto al estilo james bond, pues si viste peliculas del santo ya mas o menos sabes a lo que te enfrentas.
argoman no es un producto bueno, pero entretiene lo justo para una tarde muy aburrida, aunque siempre existen mejores opciones...
Una pelicula muy simpatica y entretenida, que para ser de los sesenta y española esta bastante bien conseguida. Un argumento simplon, y unos personajes antiguos en su estetica pero efectivos. Es muy curiosa de ver, porque trata de exprimir tecnica y modernidad en una España de los sesenta, que se hallaba todavia bajo la dictadura franquista, pero que el esfuerzo por hacer esta pelicula y acercarse al cine comercial americano es encomiable. Ademas, es un film en color, que contiene accion, malos y buenos, escondite en una isla perdida, robots, naves, chica buena, chica mala.... todo esto en contraste con la estetica sesentona, los magnetofonos, maquinaria antigua, coches antiguos.... La cinta ha quedado en su formato algo distorsionado al pasarla a dvd porque el cinemascope hace que quede un zoom demasiado marcado, pero bueno..... Muy curiosa y entretenida, pero al verla no la compareis con Superman,¡¡¡por dios!!!, que esto es una produccion barata y española.
Críticas: 3
bigladiesman
5
[Al igual que con sus primas mexicanas, aplico un criterio especial para esta película de luchadores. Lo que digo debe ser juzgado dentro de los cánones del subgénero]
Psicotronia europea con la primera de las dos entregas del intento italiano - aquí con la colaboración de los estudios Balcázar de Barcelona - de crear su propio cine de luchadores enmascarados. Superargo es un fabuloso wrestler del que solo se sabe que es un veterano de su ejército y prisionero de guerra. Un día mató accidentalmente a un adversario. El remordimiento lo llevó a decidir que su penitencia sería unirse al servicio secreto de su país (pinta que hablamos del Tío Sam y la OTAN, pero no los llaman por nombre) y combatir el crimen. Y ahora allá va, a luchar contra el maléfico Diabolikus.
El cachas y hierático hasta la extenuación Ken Wood (que alternó papeles con su nombre real Giovanni Chianfriglia) no era un novato en esto del cine: ya llevaba años siendo el doble de acción - su empleo habitual - de Steve Reeves y haciendo papeles secundarios en películas italianas de todo tipo. Este fue el único papel protagonista en su dilatada carrera de 60 años. Todo un currante de la industria. En el papel de su novia, una tipa fría, tenemos a Mònica Randall, especialmente recordada por su trabajo en “La Escopeta nacional“. Gérard Tichy es el villano Diabolikus, que va de genio pero es más tonto que bailar la música del Telediario.
El guion de Jesús Balcázar combina elementos de pelis de luchadores y de superhéroes (Superargo es ligeramente sobrehumano, y recuerda más al Hombre Enmascarado - The Phantom - de Lee Falk que a Santo, Blue Demon o Tinieblas) con Eurospy, y es más bien en este último género donde se engloba la película. Dirige Nick Nostro, director italiano de serie B con una breve y discreta pero variada carrera.
Técnicamente mejor que la mayoría de las películas de luchadores de la época, sobre todo en lo que respecta a temas como montaje, dirección artística o música, no rezuman el mismo encanto que éstas y, sobre todo, las escenas de acción como pueden ser las luchas resultan a mi juicio inferiores. Y cuando la clave de este tipo de películas son estas escenas, pues mala cosa.
Cutrilla - menos que las mexicanas, pero no mucho - y tirando a mala, pero no me ha llegado a aburrir. Eso sí, le falta ese knack de lo rodado en Churubusco o en la Arena México. La pasaremos.
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