Jesús Franco, un ¨cineasta¨ del cual los españoles deberíamos estar avergonzados de tenerlo en nuestras filas. Una muestra más de este país de pandereta, castañuelas, toros y tortilla de patatas. Somos el hazmerreir de Europa, en muchos aspectos, eso está claro. Además, centrándonos en la película en cuestión, está totalmente desprovista de la aureola mágica y de la tenebrosidad que desprende la novela de Bram Stocker. En el apartado técnico, qué decir, me parece que a estas alturas ya sabemos todos de qué pie cojeaba nuestro amigo Jess. No tenía ni puta idea de lo que era el cine. Se dedicaba simplemente a filmar bodrios de estar por casa, como el presente, entre sus más allegados amigos, uno detrás de otro, y a velocidad meteórica, sin factura técnica ninguna ni guiones. Disfrazados de seudopelículas eróticas, (que era lo que se llevaba en la época), enseñando tetas y culos... llegó a vivir bastante bien de ello, seguramente.
vertoni
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Jesús Franco, un ¨cineasta¨ del cual los españoles deberíamos estar avergonzados de tenerlo en nuestras filas. Una muestra más de este país de pandereta, castañuelas, toros y tortilla de patatas. Somos el hazmerreir de Europa, en muchos aspectos, eso está claro. Además, centrándonos en la película en cuestión, está totalmente desprovista de la aureola mágica y de la tenebrosidad que desprende la novela de Bram Stocker. En el apartado técnico, qué decir, me parece que a estas alturas ya sabemos todos de qué pie cojeaba nuestro amigo Jess. No tenía ni puta idea de lo que era el cine. Se dedicaba simplemente a filmar bodrios de estar por casa, como el presente, entre sus más allegados amigos, uno detrás de otro, y a velocidad meteórica, sin factura técnica ninguna ni guiones. Disfrazados de seudopelículas eróticas, (que era lo que se llevaba en la época), enseñando tetas y culos... llegó a vivir bastante bien de ello, seguramente.
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