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Película de terror muy clásica con un magnífico Karloff haciendo 2 papeles, en una historia que, sin ser nada del otro mundo, y sabiendo desde el principio como se supone que va a acabar, resulta interesante de ver como se van desarrollando los hechos.
Tiene una fotografía en blanco y negro bastante decente, con ese viejo castillo, y por lo tétrico del protagonista.
Críticas: 2
bigladiesman
6
Karloff por partida doble en una clásica peli de gemelo malo-gemelo bueno en combinación con las de estancias malditas.
Boris Karloff interpreta a dos hermanos gemelos, hijos de un barón terrateniente, marcados por una maldición familiar: el pequeño matará al grande en el cuarto negro titular. El mayor es el malo: un obseso sexual que usa las mujeres, según confesión propia, como peras: te comes la chicha y tiras el resto a la basura. Sí, es un asesino en serie de mujeres.
El pequeño es el bueno, un hombre encantador, siempre queriendo congraciarse com tod@s. Con la idea de escapar de sus crímenes anteriores, hacer de nuevos y romper la maldición, el tipo renuncia a su título, nombra barón a su hermano y después lo mata en el Cuarto Negro para poder hacerse pasar por él. La víctima jura con sus últimas palabras que hará cumplir la maldición.
Karloff hace un triple papel interesante: malo, bueno y malo haciéndose pasar por bueno. Tres registros que cumple a rajatabla. La única secundaria destacable es la gran currante Marian Marsh como chica inocente seleccionada por ese candidato a Svengali de serie B para que sea su esposa, pero ella quiere al galán con bigotillo de turno (Robert Allen).
Arthur Strawn y Henry Myers crean una historia gótica que un Roy William Neil pre-Universal ejecuta con maestría, mostrando las maneras que lo convertirían en un clásico de la casa de los Laemmle. Se desarrolla a toda velocidad, sin adornos, y con un desenlace es un poco precipitado y previsible, pero durando menos de 70 minutos tampoco me pondré liendre.
Lo mejor a nivel técnico son las resultonas escenas donde los gemelos están juntos. Es un truco antiguo pero eficientemente ejecutado.
Interesante y con un Boris Karloff excelente. Vale la pena verla solo por su actuación. El resto, competente y más que aceptable.
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