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Segunda colaboración en menos de un año entre William Castle y Robert Bloch. Otro thriller psicológico que tiene como tema los sueños y su influencia en la psique humana.
El ex-matrimonio formado por Barbara Stanwyck y Robert Taylor protagoniza esta vez la pieza como Irene y Barry, esposa y abogado de un excéntrico, indeseable y obsesivo personaje ciego (Hayden Rourke) que posee un extraño laboratorio y que vive obsesionado por los sueños húmedos de su señora con un misterioso caballero (Lloyd Bochner, secundario en literalmente centenares de películas y series y actor de doblaje de gran prestigio en EE.UU.). Se cree que el par le está poniendo los cuernos, cosa que no es así, aunque el personaje de la Stanwyck, un poco tocada por tanta vigilancia, se lo empieza a creer. Tras una discusión de la pareja, el laboratorio explota con su propietario dentro. Pero el cadáver no aparece y ella empieza a tener sueños cada vez más inquietantes… ¿O no son sueños? El caso es que la pobre se va volviendo cada vez más tarumba. Taylor, por su parte, se dedica a hacer el detective para esclarecer algo sobre este extraño asunto. Ningún actor hace un gran trabajo, pero sí lo hacen de manera convincente y cubriendo su expediente con corrección.
Bloch nos propone un thriller romántico con ligeros elementos de ciencia-ficción donde realidad y sueño se soslayan para obtener una experiencia onírica y desconcertante. Hay alguna notita de humor para aligerar el conjunto. Si tengo que buscarle un defecto es que el misterio se resuelve como en 30 segundos y ya después son más de 20 minutos de clímax. A pesar de no tener escena alguna de acción, el ritmo de esta película es altísimo y el interés no decae ni al resolverse el asunto.
Esta película sí que tiene el sello Castle: hay imágenes sugestivas (de terror, malpensaos, que tenéis la mente más sucia que el delantal de Chicote), y algunos fantasmones. Todo muy serie B. Vic Mizzy, el compositor del inolvidable tema de La Familia Addams, hace el primero de sus tres trabajos con William Castle, ofreciéndonos un buen puñado de bonitas melodías románticas ideales para escuchar tomando una copichuela en un día de lluvia, un leit-motiv de misterio que se repite en exceso y alguna pieza de acojonar.
Nada mal: corta pero intensa, si bien no especialmente memorable, ideal para sesiones dobles. William Castle realiza de nuevo un producto sencillo, fácil de vender y pensado solo para el entretenimiento. Buen trabajo.
vaya entrevereo de pelicula que nos dio william castle en esta oportunidad, no es lo mejor de su filmografia pero se deja ver, la trama me recordo a muchos filmes mas contemporaneos, incluso por meros momentos a freddy krueger, con esto de los sueños.
el filme comienza prometedor con toda esa parafernalia surrealista sobre sueños, seguida de una trama influenciada en los filmes de hitchcock pero con algunos delirios que no sabemos si es sueño o que.
muy bien por parte de castle, me parecio digna y recomendable a quienes quieran incursionar en sus filmes.
Críticas: 3
Miguel Arkangel
6
Thriller psicológico dirigido y producido por William Castle, escrito por Robert Bloch y protagonizado por Robert Taylor, Judith Meredith y la maravillosa Barbara Stanwyck en su último papel cinematográfico. Fue también la última película en blanco y negro realizada por Universal Pictures.
La historia arranca con una premisa prometedora: una mujer atormentada por sueños cada vez más inquietantes tras la muerte de su marido, atrapada entre la realidad y lo onírico. La trama se resiente por un ritmo irregular y un exceso de diálogos explicativos que diluyen la tensión en lugar de potenciarla. Aun así, Castle logra en varias secuencias crear atmósferas inquietantes e intrigantes, mientras que la presencia magnética de Barbara Stanwyck aporta credibilidad y elegancia.
La trama resulta enrevesada, pero sumamente entretenida. Además, culmina con una revelación insospechada del villano y no con uno, sino con dos monólogos de mentes maestras malvadas.
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