Kate es una estudiante universitaria que luce satisfecha con la acogedora casa que acaba de alquilar. Al menos eso le cuenta a su interlocutor por teléfono, hasta que comienza a escuchar ruidos y sentir una presencia que le provoca pánico.
A partir de allí, todo va ser un caminar y deambular por habitaciones de planta alta y baja, con nula musicalización y los suspiros de Kate. Ella se queda dormida en un sofá y una sombra aparece, con una mano bien real que la acaricia y le roba el teléfono móvil.
Poco después, la aparición (sólo una mano blandiendo un cuchillo) habla con voz manipuladora a Kate, quien conoce a su acosador.
El misterio y clave del filme a descubrir es, como se refiere el título, sobre un muchacho (asesino) que acosa en sueños.
Sofía Papuashvili es la única protagonista, el único rostro de la película y, como es de esperar, la mano es del creador absoluto del filme, Jamie Grefe, quien recurre habitualmente en sus trabajos a acosadores del sueño y una o más jóvenes actrices algo sensuales.
Gerpro
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Kate es una estudiante universitaria que luce satisfecha con la acogedora casa que acaba de alquilar. Al menos eso le cuenta a su interlocutor por teléfono, hasta que comienza a escuchar ruidos y sentir una presencia que le provoca pánico.
A partir de allí, todo va ser un caminar y deambular por habitaciones de planta alta y baja, con nula musicalización y los suspiros de Kate. Ella se queda dormida en un sofá y una sombra aparece, con una mano bien real que la acaricia y le roba el teléfono móvil.
Poco después, la aparición (sólo una mano blandiendo un cuchillo) habla con voz manipuladora a Kate, quien conoce a su acosador.
El misterio y clave del filme a descubrir es, como se refiere el título, sobre un muchacho (asesino) que acosa en sueños.
Sofía Papuashvili es la única protagonista, el único rostro de la película y, como es de esperar, la mano es del creador absoluto del filme, Jamie Grefe, quien recurre habitualmente en sus trabajos a acosadores del sueño y una o más jóvenes actrices algo sensuales.
Para evitarla absolutamente: 2.5.-
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