“Night Shoot“ presenta un intrigante punto de partida: un grupo de estudiantes de cine se embarca en un proyecto documental universitario que rápidamente se tuerce al encontrarse con una enigmática comunidad de personas que vive en lo profundo del bosque. La tensión se intensifica a medida que los estudiantes se dan cuenta de que, en un giro inesperado, son ellos los sujetos bajo vigilancia.
Sin embargo, la promesa de este núcleo narrativo se desvanece en una ejecución que recurre a los clichés del cine de terror de serie B. La película se estanca en una sucesión de asesinatos predecibles, careciendo del atractivo necesario para elevarse por encima de su naturaleza genérica. El suspenso está trabajado fatal, mejor dicho el suspenso es inexistente. El antagonista, aunque implacable en su sed de sangre, no logra trascender el arquetipo del villano caricaturesco que acuchilla sin discernimiento.
Los diálogos, carentes de complejidad, junto con efectos de sangre al óleo que no convencen, contribuyen a una atmósfera que roza lo amateur. A esto se suma una actuación que, aunque esforzada, no alcanza a compensar las deficiencias del guion. Encima intenta sorprendernos con un final supuestamente inesperado.
Night Shoot es una experiencia olvidable y tediosa.
ilustrador.tk
3
“Night Shoot“ presenta un intrigante punto de partida: un grupo de estudiantes de cine se embarca en un proyecto documental universitario que rápidamente se tuerce al encontrarse con una enigmática comunidad de personas que vive en lo profundo del bosque. La tensión se intensifica a medida que los estudiantes se dan cuenta de que, en un giro inesperado, son ellos los sujetos bajo vigilancia.
Sin embargo, la promesa de este núcleo narrativo se desvanece en una ejecución que recurre a los clichés del cine de terror de serie B. La película se estanca en una sucesión de asesinatos predecibles, careciendo del atractivo necesario para elevarse por encima de su naturaleza genérica. El suspenso está trabajado fatal, mejor dicho el suspenso es inexistente. El antagonista, aunque implacable en su sed de sangre, no logra trascender el arquetipo del villano caricaturesco que acuchilla sin discernimiento.
Los diálogos, carentes de complejidad, junto con efectos de sangre al óleo que no convencen, contribuyen a una atmósfera que roza lo amateur. A esto se suma una actuación que, aunque esforzada, no alcanza a compensar las deficiencias del guion. Encima intenta sorprendernos con un final supuestamente inesperado.
Night Shoot es una experiencia olvidable y tediosa.
Me gusta (1) Reportar