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Más allá del misterio en sí, lo que realmente sostiene la cinta es la presencia de Gérard Depardieu, que compone a un Maigret cansado, serio y obsesivo, muy implicado emocionalmente en el caso que investiga.
La historia arranca con el hallazgo de una joven asesinada en París y, a partir de ahí, la película se centra menos en la acción y más en el proceso mental del comisario, en cómo va atando pistas, siguiendo falsos caminos y tendiendo trampas al asesino. El ritmo es irregular y en algunos tramos se vuelve algo lento, pero la atmósfera oscura, los personajes marcados por la desesperación y la fidelidad al espíritu de Simenon juegan a su favor.
Patrice Leconte apuesta por un thriller sobrio y sombrío, más psicológico que espectacular, que puede no entusiasmar a todos, pero resulta interesante y muy disfrutable para quienes busquen intriga clásica y una interpretación potente al frente.
Críticas: 2
Shyamalan
6
Depardieu como Maigret es una elección lógica y potente, aunque aquí el personaje se presenta claramente agotado, casi vencido por el peso de los años y de la vida. La cinta apuesta más por el tono melancólico y el retrato humano que por el misterio en sí, y eso se nota para bien y para mal. Hay una atmósfera muy cuidada, un París triste y decadente, y secundarios interesantes, pero la investigación avanza sin demasiada fuerza y a ratos parece que se pierde el rumbo. Se admira la intención y algunas interpretaciones, pero como thriller se queda corta y resulta algo pesada y deprimente de más.
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