Ficha Los Demonios

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Críticas de Los Demonios (6)




[email protected]

  • 20 Dec 2018

9


Peliculón!! Me encantó!!
La película más loca y exacerbada que vi de Ken Russell hasta la fecha, un director que me fascina por cierto.
La cinta está basada en hechos reales, no tal como te lo cuentan ya que es un completo delirio de LSD, pero hechos similares han sucedido.
Es muy entretenida y no decae en ningún momento. Mantener un film todo el tiempo allá arriba, como es este caso, es algo muy difícil de lograr.
Toda la secuencia final, el tercer acto mejor dicho, te angustia y deprime ya que es increíble a lo que se puede llegar por un caso de histeria colectiva.
La estética es magnífica!
Sinceramente me gustó mucho! Muy recomendable!



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mahotsukai

  • 25 Aug 2016

9



Sorprendente e interesante film británico, que bien podríamos llamar ¨joya¨, del director Ken Russell, conocido también por películas como ¨Woman in Love¨ (1969), ¨Tommy¨ (1975) y ¨Gothic¨ (1986), y basado en los eventos verídicos en el pueblo francés de Loudon, en el siglo XVII, en el que es considerado el más importante de los casos de posesión diabólica colectiva.

La película recrea de manera fiel y realista los sucesos que involucraron a las monjas ursulinas del convento local y al padre Urbain Grandier, cuando la madre superiora de la orden, Jeanne de Belciel, comienza a experimentar episodios de histeria y desorden mental asociados al sexo, junto con sus subordinadas, acusando al padre Grandier, bajo tortura, -a quien nunca conoció directamente, por cierto- de corromperla psicológica y sexualmente. En un ¨juicio¨ decididamente falso y sin pruebas, Grandier fue torturado y condenado a la hoguera, sentencia que se concretó el 18 de agosto de 1634.

Una película cruda, que mezcla realidad con un surrealismo erótico muy interesante y que generó en el momento de su estreno controversia y la aplicación de la censura, tanto ideológica como sexual, es la que nos regala Russell, y que podríamos definir como un drama místico sexual, con psicópatas lujuriosas, lascivia, posesiones demoníacas, brujería, exorcismos y fanatismo religioso, todo en un contexto escalofriante de conspiraciones políticas y el infame accionar de la Inquisición.

Con guión de Ken Russell basada en la obra de John Whiting “The Devils” (1960) y el libro “The Devils of Loudun” (1952) de Aldous Huxley, es interesante reparar un poco en el contexto de los hechos, ya que la fuerza argumentativa del film está en recrear, denunciar y hacer reflexionar al espectador sobre el fanatismo religioso, el sexo y, sobre todo, el poder. Es la Francia de 1634 y el país se encuentra hundido en una guerra religiosa entre católicos y protestantes hugonotes, durante el reinado de Luis XIII (1601-1643). La disputa, que no sólo es religiosa sino también política, tiene en el centro del huracán al Padre Grandier y al poderoso y controversial Cardenal Richelieu, principalmente por la impronta del Cardenal de deshacerse de un enclave protestante (Grandier, protestante, no sólo era el sacerdote, sino que ejercía como gobernador de la ciudad). Con la excusa de unir a Francia bajo el catolicismo, Richelieu pretende demoler la fortaleza de Loudon, intención que Grandier rechaza tajantemente. Además de ello, Grandier, había tenido problemas con un agente de Richelieu, Jacques de Thibault, y el fiscal real Louis Trincant, amigo del Cardenal, cuya hija, se decía, había sido embarazada por Grandier.

Grandier era considerado un hombre atractivo, culto y elegante, siendo objeto de deseo de muchas mujeres de la época, que buscaban sus favores sexuales. Los rumores de que Grandier se relacionó sexualmente con muchas de ellas parecen tener cierto sustento en el hecho de Grandier condenó el celibato en la iglesia, y se dice que se casó en secreto con Madeleine de Brou. Parece ser que el padre Grandier llevaba una vida ¨desordenada¨ para ser sacerdote, en aquel tiempo. El rechazo de Grandier a Jeanne de Belciel para ser el director espíritual del convento, que sólo buscaba tener al padre cerca para seducirlo, hará que la despechada madre superior lo acuse falsamente de brujería y herejía.

Sea como sea, Jean de Laubardemont, enemigo también de Grandier y familiar de la ¨poseída¨ Jeanne de Belciel junto con el párroco Tranquille, informaron a Richelieu que los exorcismos no habían funcionado, además de enseñarle un supuesto tratado satírico de Grandier en el que ridiculizaba a Richelieu. No es de extrañar, entonces, que después de ver esta rivalidad católica-protestante y esta prueba, Richelieu hay ordenado arrestarlo y condenarlo a muerte. Otros ¨engendros religiosos¨, como el Padre Mignon, primo de Trincant, nuevo director espiritual de los monjas, y el demente Padre Barre, completan los secuaces que terminan con Grandier.

Y en ese sentido, la película no escatima en ridiculizar a la Iglesia y su poder en el Estado en la figura de Richelieu, su influencia en el Rey Luis XIII y el accionar de los obispos, párrocos y agentes religiosos que encontraron en la ¨debilidad sexual¨ de Grandier una excusa para destruirlo. La película, entonces, no teme deambular por esta ironía de la vida, la doble moral de los franceses poderosos y del pueblo, en general, y nos entrega una interesante radiografía de los hechos, de las formas de pensamiento, de la psique social, y como ya he destacado, la conspiración. Porque la historia de Grandier es la historia de Gilles de Rais, de Hans Böhm, de Giordano Bruno y tantos otros, que murieron por la excusa de la herejía, pero que pagaron caro enfrentarse política y religiosamente a otros poderosos.

Además, la película se nutre de la tremenda fotografía de David Watkin y de la dirección artística de Robert Cartwright, para mostrarnos la Francia de inicios del siglo XVII. La recreación de la campiña francesa sembrada de ejecutados pudriéndose en las cientos de ruedas alzadas en los caminos, las surrealistas alucinaciones de la madre superiora y su obsesión sexual con Grandier, sin quiera haberlo tenido al frente alguna vez, las orgías sexuales de las monjas en el convento, corriendo desnudas y masturbándose con una crucifijo (antes de ¨The Exorcist¨, 1973), las escenas de la tortura a la madre superior y posteriormente a Grandier, así como su ejecución, cuentan con el realismo y el impacto necesario, en el que, hay que decir, Russell prescinde del morbo, lo que hubiese sido esperable, de cualquier forma. La escena de la ejecución de Grandier es realmente brutal y refleja una verdad histórica que la Iglesia Católica se ha cansado de no asumir.

Russell nos lleva a este viaje a la perdición de Grandier de forma ascendente, con pausas correctas y la profundización del tema de fondo, conspiración y sexualidad reprimida, con diálogos inteligentes, que están lejos de ser relleno para un film que si bien es de carácter ¨nunexplotation¨, no comete el pecado de serlo meramente para mostrar desnudos, sino para criticar la religión y los alcances del fanatismo de las masas, y la conspiración, siempre oculta debajo de la doble moralidad y los intereses de los poderosos.

Las actuaciones están bastante correctas, aunque hubiese sido deseable tener a un Richelieu más perverso y maquiavélico. Con todo, contamos con el legendario Oliver Reed, que en sus primeros años apareció en películas de la Hammer (¨Two faces of Dr. Jeckyll¨, 1960; ¨Curse of werewolf¨ (1961) para luego colaborar con Russell en sus más emblemáticas películas (¨Women in love¨, 1969; ¨The Devils¨ (1971); y ¨Tommy¨, 1975). Reed está realmente convincente como el Padre Grandier, un hombre cuyo principal error, a aparte de oponerse al poderoso Richelieu, fue no olvidar que era un hombre, al final de cuentas. Por otra parte, la ganadora del Óscar, Vanessa Redgrave (¨Murder on the Orient Express¨, 1974; ¨Julia¨, 1977) , como la Madre Superiora Jeanne de Belciel, acomplejada por su joroba, consumida por sus deseos sexuales por Grandier, a quien sólo vio desde su prisión religiosa, y la demencia generada por ello, tiene una actuación correcta.

Dentro de todos los secundarios, que hay que decir estuvieron bien, destacan Murray Melvin (¨The Boy friend¨, 1971) como el Padre Mignon, debatido por su odio y recelo por Grandier, quien había rechazado el puesto de director espiritual que él tenía ahora; Christopher Logue (¨Jabberwocky¨, 1977), como el frívolo y poco maquiavélico (aquí) Cardenal Richelieu, que pudo haber tenido un mayor protagonismo y perversidad; pero por sobre todo, Michael Gothard (¨Lifeforce¨, 1985), como el demente y fanático Padre Barre, acaso el más espantoso y desesperante enemigo ideológico de Grandier, quien conduce el proceso inquisitorial y ejecución del desventurado.

En resumen, un film que decididamente tuvo la valentía de criticar ácidamente al Vaticano y su pasado criminal. Prueba de ello es que la película fue duramente censurada (hasta ahora no aparece la versión ¨uncut¨), especialmente en Italia, en donde recién se les permitió el ingreso al país en 1974 a los protagonistas del film, aparte de tildar a Russell de director blasfemo. De seguro, Richelieu lo hubiese quemado en la hoguera si estuviese vivo. La evalúo con un 9.5.



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rocksteady

  • 13 Feb 2014

10


Infravalorada joya que es una pelicula que mezcla drama-terror-subrealismo con una premisa extremadamente provocadora para su tiempo de como la religion para expander su poder se aprovecha del fanatismo religioso y la ignorancia.La historia de un padre al cual acusan de pacto con el demonio y de las pasiones bajas de varias monjas para poder tomar el control de un pueblo.La pelicula cuenta con excelentes actuacciones como excelente fotografia y escenografia.Vale la pena.



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Orlak

  • 16 Apr 2012

9


Un film desbordante de psicodelia, atrevido, provocador, con escenas realmente delirantes que culminan en un maravilloso surrealismo. Por momentos grotesco, pero no por eso deja de ser interesante; al contrario te sumerge más en ese muladar que era la Iglesia en aquella época (escenografía muy buena, por cierto). Una joya trepidante, recomendable para todos aquellos que les gusta el tema de la religión, lo maniqueo, sin duda de lo más demencial y delirante que he visto en cuanto a esta temática.



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Necromaster:

  • 5 Apr 2010

8


Uno de los primeros films del director Ken Russell, y también uno de sus logros mas importantes. Se trata de un clarísimo ataque contra la inquisición y el catolicismo en general. (también contra cualquier fanatismo religioso) Si os gusta el estilo visual de este alucinado director, vais a disfrutar esta joya del cine... algo difícil de clasificar;pues aquí hay varios estilos mezclados: drama,horror,cine histórico... (basada en hechos reales). Todo en un estilo barroco,espectacular,delirante... a veces lo es tanto, que pierde un poco el norte y en algunos momentos el estilo visual llega a ser verdaderamente caótico. (por no decir carnavalesco, -típico de su director-) Pero también hay muchas escenas sobrias y dramáticas, las cuales funcionan muy bien. El reparto es magnífico: Oliver Reed,Vanessa Redgrave,Michael Gothard... y el resto cumple bien su cometido; con unos diálogos bastante acertados. También muy buena fotografía y ambientación; de gran calidad. Sin duda, es una película Ideal para ver en semana santa. Punt: 8`5.



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Lowell Freeman

  • 5 Oct 2009

9



De estética visual absolutamente desbordante y sobrecogedora...con una potencia en los colores y unos planos dignos de considerarse de muy alta calidad.

Fotografía sublime, como he dicho, pese a que el colorido es resaltante, el blanco y el negro resalta muchísimo...los muros de la fortaleza, los hábitos de las monjas y de los sacerdotes y el fondo de las paredes combinan los colores blanco y negro de una forma muy sutil y cuidada...aparte del colorido ya resaltado.

Destacar varias escenas que me recordaron a pinturas y cuadros...sobre todo a Salvador Dalí...digno del mejor surrealismo y horror: los cadáveres apilados de los enfermos, el sendero con las ruedas clavadas en una estaca y los cuerpos de los protestantes sujtos en ellos torturados...que son como los árboles del camino...árboles metafóricos de horror; y sobre todo la secuencia final, realmente horrorosamente poética, co esa monja elejéndose por un camino entre las ruinas...en las que visualmente, uno no sabe si es algo bello...o terrorífico.

Por lo demás...es un film fascinante...sexo, lujuria, violencia, fanatismo, surrealismo, psicodelia...es como una vidriera de colores...en este caso de géneros indefinidos que convierten a la película en un viaje fascinante.

Un film donde no se sab quien es el bueno o el malo...donde realmente no se acaba de apreciar si hay o no posesión...aunque la posesión y la herejía la acaba determinando la iglesia oficial católica para justificar un fin político: acabar con el protestantismo. Por tanto, todo es del color del cristal del que se mire.

Las visiones de la monja Jeanne, podrian concebirsse como la lucha entre sus deseos sexuales de naturaleza humana, y su condición de religiosa (la secuencia de Jesucristo encarnado en el Padre Grandier es sobrecogedor).

La entrada de los exorcistas y del Rey Luis XIII en el convento con las monjas poseídas es todo un acontecimiento carnavalesco, surrealista y bizarro...(aunque como algún guiño nos muestra, quizá no estuvieran poseídas).

Y por supuesto, la quema en la hoguera del hereje Grandier es de lo más dramático y traumático que he visto en un film...y así se puede entender como la Iglesia conseguía que muchos confesaran lo que en realidad no eran...aunque interesaba que sí lo fueran.

Para mí, uno de los films más sorprendentes que he descubierto...y que los definiria como: ¨una obra que te cala hasta los huesos¨.



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Críticas: 6


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