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El imaginario del black metal está repleto de ocultismo, sacrificios rituales e invocaciones demoniacas. En torno a ese imaginario se construye la tercera película de la directora, guionista y productora argentina Jimena Monteoliva. “Bienvenidos al infierno”, (una referencia a un tema clásico de Venom) es protagonizada por Lucía una joven embarazada que huye de los cuatro integrantes de una banda de black metal, quienes la persiguen para convertirla en el sacrificio de un ritual con invocación demoniaca incluida.
El ritmo es ralentizado, hay momentos en que no pasa nada digno de mención, en los que Monteoliva se toma su tiempo para presentar a sus personajes, especialmente a Lucía, una chica marginada que vive en una humilde cabaña con su abuela muda y que tiene la mala suerte de quedar embarazada de un metalero trucho, machista y líder sectario.
En general, la película rinde cierto homenaje al cine de explotación setentero y un subtexto contra la violencia de género. Las cosas mejoran en el tramo final, con violencia, sorpresas brujeriles y demoniacas y un maquillaje artesanal truculento que vale la pena resaltar.
Críticas: 2
lmbc
5
Una película argentina que se ve que está hecha con cuatro duros y cuyo principal punto en contra es el ritmo tan pausado y contemplativo que tiene, para una historia que no tiene demasiado. De hecho no hay sorpresas practicamente, puedes predecir la parte final tranquilamente.
La película gira en torno a una chica, una groopie, que se hace al lider de una banda de black metal y a partir de este momento el tipo la manipula, la domina y la usa para sus intenciones y las de su grupo. La historia en si no tiene mucho más.
La apruebo porque la parte final me ha gustado, el tono y estética de secta que se le imprime a este grupo de black metaleros, el personaje de la abuela, los efectos del gore están bastante bien...
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