Dos mujeres que comparten una habitación de la hiper-poblada Manhattan, son las próximas víctimas de un asesino psicópata y fetichista.
Con la premisa de que Nueva York es la ciudad más peligrosa del mundo, la historia temporalmente transcurre a fines de la década del setenta, con tomas de calles y avenidas bulliciosas o vacías, taxis amarillos atascados en el tráfico, clubs nocturnos, etcétera.
Tiene la apariencia de un documental de la época porque mezcla bien escenas diurnas y nocturnas de la gran ciudad y los personajes de la trama se fusionan con las imágenes de archivo.
Es una producción alemana de bajo presupuesto, pero nunca rodada en Nueva York y que nos traslada a la época dorada (o más bien maldita) de los asesinos en serie en norteamérica.
La música se mezcla con multitud de tipeos de máquinas de escribir en el ámbito del detective del caso y las sirenas policiales crean una atmósfera de jungla de cemento constante.
Misoginia, drogas, bondage, maniquíes, mucha sangre, cuchillos brillando en la oscuridad y guiños al giallo.
Un mediometraje ágil que se merece por lo menos una mirada.
Gerpro
5
Dos mujeres que comparten una habitación de la hiper-poblada Manhattan, son las próximas víctimas de un asesino psicópata y fetichista.
Con la premisa de que Nueva York es la ciudad más peligrosa del mundo, la historia temporalmente transcurre a fines de la década del setenta, con tomas de calles y avenidas bulliciosas o vacías, taxis amarillos atascados en el tráfico, clubs nocturnos, etcétera.
Tiene la apariencia de un documental de la época porque mezcla bien escenas diurnas y nocturnas de la gran ciudad y los personajes de la trama se fusionan con las imágenes de archivo.
Es una producción alemana de bajo presupuesto, pero nunca rodada en Nueva York y que nos traslada a la época dorada (o más bien maldita) de los asesinos en serie en norteamérica.
La música se mezcla con multitud de tipeos de máquinas de escribir en el ámbito del detective del caso y las sirenas policiales crean una atmósfera de jungla de cemento constante.
Misoginia, drogas, bondage, maniquíes, mucha sangre, cuchillos brillando en la oscuridad y guiños al giallo.
Un mediometraje ágil que se merece por lo menos una mirada.
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