Ambiciosa adaptación de la obra de teatro epónima, dirigida por uno de los directores más prestigiosos de la época, Mervyn LeRoy, y con el mismo reparto que en Broadway.
Una de las grandes películas de terror no fantástico (aunque tiene ciertas trazas de especulación psicológica), su trama es simple: una sombra de sospecha en una familia perfecta causa tales trastornos que la convierten su vida diaria en una carrera por ver quién está más loco o menos cuerdo. Quién es el psicópata aquí? No lo sabremos hasta el final.
Con unas interpretaciones excelentes (hubo nominaciones al Oscar para Nancy Kelly como actriz principal y para Patty McCormack y Eileen Heckart como actrices secundarias). Kelly y McCormack interpretan con maestría el papel de psicóticas. La combinación de muecas simiescas, grititos histéricos y, paradójicamente, la frialdad y el cinismo propios del sociópata de la pequeña Patty causan auténtico pavor, y le hacen pensarse a uno lo de tener hijos… McCormack, que ya había hecho varios papeles ante las cámaras; no era una novata y demostró el talento que la ha llevado a ser una gran estrella de la televisión americana. Por lo que respeta a Kelly, también actriz infantil en su momento, representa la lenta caída hacia los abismos de la locura de manera mesurada, desde la tranquilidad hasta el paroxismo de la histeria a lo largo de 129 minutos. Y eso que su carrera cinematográfica hasta entonces no pasaba de discreta. Heckart es una pobre madre que ha perdido a su hijo, cosa que la ha vuelto alcohólica y chiflada. Al trío femenino se la añade el importante secundario Henry Jones como un conserje esquizoide que habla solo todo el rato (en realidad está rompiendo el cuarto muro, pues en todo momento se dirige a los espectadores, papel muy propio del teatro, hecho que muestra claramente que nos encontramos ante una obra de teatro).
La impresionante intensidad dramática que se alcanza aquí se ha visto en pocas películas de terror. Hay que paladearla lentamente, disfrutar de estos fantásticos intérpretes, que se comen el también impecable aspecto técnico: la fotografía fue nominada a un Oscar, la música añade inquietud (no es esperéis un Bernard Hermann, pero está muy bien)...
Aunque para los cánones actuales las interpretaciones quizá se vean demasiado influenciadas por el por la versión teatral, eso acerca al espectador a la acción, logrando LeRoy que nos sintamos subidos en un escanario. Eso lo han logrado pocos directores (Capra, Mankiewicz, Brannagh…).
Imprescindible. Ha superado de largo todas mis expectativas. Hay momentos en que la respiración se me ha entrecortado. Vilo en estado puro… Y sin una traza de violencia visible.
bigladiesman
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Ambiciosa adaptación de la obra de teatro epónima, dirigida por uno de los directores más prestigiosos de la época, Mervyn LeRoy, y con el mismo reparto que en Broadway.
Una de las grandes películas de terror no fantástico (aunque tiene ciertas trazas de especulación psicológica), su trama es simple: una sombra de sospecha en una familia perfecta causa tales trastornos que la convierten su vida diaria en una carrera por ver quién está más loco o menos cuerdo. Quién es el psicópata aquí? No lo sabremos hasta el final.
Con unas interpretaciones excelentes (hubo nominaciones al Oscar para Nancy Kelly como actriz principal y para Patty McCormack y Eileen Heckart como actrices secundarias). Kelly y McCormack interpretan con maestría el papel de psicóticas. La combinación de muecas simiescas, grititos histéricos y, paradójicamente, la frialdad y el cinismo propios del sociópata de la pequeña Patty causan auténtico pavor, y le hacen pensarse a uno lo de tener hijos… McCormack, que ya había hecho varios papeles ante las cámaras; no era una novata y demostró el talento que la ha llevado a ser una gran estrella de la televisión americana. Por lo que respeta a Kelly, también actriz infantil en su momento, representa la lenta caída hacia los abismos de la locura de manera mesurada, desde la tranquilidad hasta el paroxismo de la histeria a lo largo de 129 minutos. Y eso que su carrera cinematográfica hasta entonces no pasaba de discreta. Heckart es una pobre madre que ha perdido a su hijo, cosa que la ha vuelto alcohólica y chiflada. Al trío femenino se la añade el importante secundario Henry Jones como un conserje esquizoide que habla solo todo el rato (en realidad está rompiendo el cuarto muro, pues en todo momento se dirige a los espectadores, papel muy propio del teatro, hecho que muestra claramente que nos encontramos ante una obra de teatro).
La impresionante intensidad dramática que se alcanza aquí se ha visto en pocas películas de terror. Hay que paladearla lentamente, disfrutar de estos fantásticos intérpretes, que se comen el también impecable aspecto técnico: la fotografía fue nominada a un Oscar, la música añade inquietud (no es esperéis un Bernard Hermann, pero está muy bien)...
Aunque para los cánones actuales las interpretaciones quizá se vean demasiado influenciadas por el por la versión teatral, eso acerca al espectador a la acción, logrando LeRoy que nos sintamos subidos en un escanario. Eso lo han logrado pocos directores (Capra, Mankiewicz, Brannagh…).
Imprescindible. Ha superado de largo todas mis expectativas. Hay momentos en que la respiración se me ha entrecortado. Vilo en estado puro… Y sin una traza de violencia visible.
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