Ficha The Nasty Rabbit


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Críticas de The Nasty Rabbit (1)




bigladiesman

  • 7 Feb 2026

3


El inefable Arch Hall Sr. produce otro vehículo para su hijo. Tras la bizarrada del cavernícola despertado por el rock de “Eegah“ y la sorprendentemente buena “The Sadist“, ahora le da por parodiar la Guerra Fría y las pelis de espionaje con una comedieta sobre un espía de un país no nombrado donde se ve que todos beben vodka en una misión secreta que tiene que soltar un conejo con un virus mortífero en territorio yanqui, y cuando llega ya tiene esperando a los mismos yanquis y a una coalición internacional de espias con un nazi, un charro mexicano, un japonés de esos que se perdían en las islas, una Mata-hari inglesa de saldo y un enano del Mosad. Se encuentran todos en un rancho y se arma.

Michael Terr (alias Mischa Terr o Manuel Francisco) es el espía en cuestión, amén del compositor de la banda sonora. Arch Hall Jr. co-protagoniza haciendo [otra vez] de joven cantante de pop al que el Tío Sam captó y que parece se enteró del lagomórfico asunto cuando estaba de gira en el país no nombrado donde se ve que todos beben vodka. La stripper y actriz - una de las musas de John Waters - Liz Renay es una glamourosa espía internacional. Finalmente, el mismo Arch Hall Sr. se reserva el papel de villano: un mariscal del país no nombrado donde se ve que todos beben vodka y que parece salido de un tebeo de los de Bruguera. Bueno, y está el conejo. Que resulta que habla. El conejo que tiene que destruir la civilización occidental habla, mire usted qué bien (bueno, en realidad una voz de pitufo nos dice lo que piensa, más bien, pero qué coño…). Como detalle, Richard Kiel vuelve a trabajar con los Hall en un pequeño papel.

James Landis vuelve a dirigir para los Hall, mientras que el mismo Arch Hall Sr. se encarga del guion junto a Jim Critchfield, uno de los guionistas del mítico Show de Rocky y Bullwinkle (del que soy bastante fan), que era, en efecto, una parodia de las historias de espías de la Guerra Fría. Chistes malísimos, ruidos aleatorios, paros en la acción y aburrimiento general.

La música incidental corre a cargo de Terr, pero las canciones pop son de unos jóvenes Lolly y Pat Vegas, que en los 70 lograrían grandes éxitos con su grupo Redbone. Otra promesa, en este caso de la cámara, Vilmos Szigmond, se encarga de la fotografía.

Mala de solemnidad. Hay escenas que incluso lo ponen a uno nervioso, pero al menos no me he aburrido. Después de esto vino un western trágico y ya se pudo decir que Arch Hall Sr. lo había probado todo para colocar a su hijo en la industria del espectáculo, así que lo dejó en paz para que pudiera dedicarse al pilotaje de aviones.



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