Hacía tiempo que una película no me dejaba esa extraña sensación de desasosiego que me ha dejado “Clean, Shaven”. Es una película desgarradora, agotadora y dolorosa. Puro cine independiente, sucio y perturbador que será apreciado por cualquier persona con un interés serio en los demonios de la esquizofrenia o, en realidad, en el thriller psicológico más atrevido.
Con una edición errática y un diseño de sonido inquietante, Lodge Kerrigan nos adentra en la mente perturbada del protagonista, Peter Winter, (un magnífico Peter Greene) que acaba de salir de un hospital psiquiátrico e intenta mantener la cordura y recuperar a su hija. Pero Peter tiene un lado siniestro, se autolesiona de maneras crueles, roba autos, rompe las ventanas y las rellena con periódicos pegados con cinta adhesiva. Envuelve los retrovisores con papel, no desea ver su reflejo…y en una extraña escena, en que solo escuchamos cosas, va por una niña que se topa en las sucias calles de un barrio sórdido.
Estamos ante un sombrío relato desde las turbias profundidades de la locura. La mirada de Peter, atónita y penetrante delata su dolor. ¿Es un monstruo? ¿Es una víctima? Rechaza a la sociedad y la sociedad lo rechaza a él. Si estás dispuesto a emprender el viaje, encontrarás un thriller duro y muy bien hecho.
Miguel Arkangel
7
Hacía tiempo que una película no me dejaba esa extraña sensación de desasosiego que me ha dejado “Clean, Shaven”. Es una película desgarradora, agotadora y dolorosa. Puro cine independiente, sucio y perturbador que será apreciado por cualquier persona con un interés serio en los demonios de la esquizofrenia o, en realidad, en el thriller psicológico más atrevido.
Con una edición errática y un diseño de sonido inquietante, Lodge Kerrigan nos adentra en la mente perturbada del protagonista, Peter Winter, (un magnífico Peter Greene) que acaba de salir de un hospital psiquiátrico e intenta mantener la cordura y recuperar a su hija. Pero Peter tiene un lado siniestro, se autolesiona de maneras crueles, roba autos, rompe las ventanas y las rellena con periódicos pegados con cinta adhesiva. Envuelve los retrovisores con papel, no desea ver su reflejo…y en una extraña escena, en que solo escuchamos cosas, va por una niña que se topa en las sucias calles de un barrio sórdido.
Estamos ante un sombrío relato desde las turbias profundidades de la locura. La mirada de Peter, atónita y penetrante delata su dolor. ¿Es un monstruo? ¿Es una víctima? Rechaza a la sociedad y la sociedad lo rechaza a él. Si estás dispuesto a emprender el viaje, encontrarás un thriller duro y muy bien hecho.
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