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En esta ocasión Amando de Ossorio cambia a los templarios ciegos muertos vivientes por brujos vudú muertos vivientes, acompañados por una especie de mujeres-leopardo que corren a cámara lenta (efecto que a lo largo de la película se mueve un poco entre lo ¨guay¨ y lo ridículo xD).
La idea general es ligeramente interesante, pero la forma en que avanza la película acaba haciéndose algo lenta y poco atractiva. Aún así, hay algunas muertes interesantes y las escenas de ¨desnudar a latigazos¨ hay que reconocer que es de lo más original que he visto. Vale para ver una vez, al menos.
Solo ví la mala calificación media que tiene, y la verdad es que me esperaba lo peor. No me fije en el reparto ni nada. Solo sabía que era española y también el director que la filmaba, nada más. Pero ahora mismito que acabo de terminar de verla, entiendo perfectamente lo mal puntuada que está. Y es que esta peli es fantaterror en estado puro. O sea: Una peli malísima. Cantidad de errores o gazapos. Presupuesto híper limitado. Malas actuaciones (no es el caso de ésta), etc. Y a mí, este subgénero 100% español tan ¨subterráneo¨, o underground - para que se entienda. Y sobre todo, tan personal y peculiar. Pues eso, que me encanta. Y ésta no ha sido la excepción.. Aquí nos presentan un popurri de leyendas locales, que termina uno haciéndose la picha un lío. Solo comentaré que me encantó la secuencia de casi 10 minutos que hay a la media hora, donde se nos muestra el llamado por los lugareños ¨El caldero de los brujos¨. Y como dicho lugar, va cobrando sustancia poco a poco: Con una densa bruma. Espíritus vengativos, que convertidos en zombis vuelven del más allá. Si a todo esto le sumamos unas cabezas decrépitas empaladas.. También veremos a un par de vampiresas leopardo. Incluso veremos a Jack Taylor convertido en un zombi (toma ya...) . En conclusión: Si te gustan y apasionan las pelis de terror españolas añejas; hechas con cuatro duros, super cutres a rabiar, de los setenta -la inmensa mayoría-. Entonces es que te apasiona el fantaterror, por lo que consecuentemente no te la puedes perder. Si no es así, entonces ni te acerques a élla
Irregular film del gran Amando de Ossorio, autor de la gran tetralogía de los templarios zombies (“La Noche del Terror Ciego”, 1972; “El Ataque de los Muertos Sin Ojos”, 1973; “El Buque Maldito”, 1974; “La Noche de las Gaviotas”, 1975) y “Las Garras de Loreley” (1974).
Bumbasa, 1910. El profesor Jonathan Grant comanda un safari que ha viajado hasta el África Occidental dispuesto a investigar las extrañas desapariciones de elefantes en la jungla. Entre los exploradores que le acompañan está un experto cazador llamado Rod Carter, dos mujeres Elisabeth y Carol, y una sirvienta llamada Tunika. La misma noche en que acampan, una de las mujeres desaparecerá, siendo secuestrada por una tribu de zombies que practican voodoo y que la ofrecerán en sacrificio.
Tras la buena acogida del clásico del Fantaterror “La Noche del Terror Ciego” (1972), primera entrega de la tetralogía de templarios zombies, el director gallego Amanda de Ossorio une fuerzas con el productor Ricardo Mulez Suay para filmar esta estrafalaria y freak película que combina, sin el menor de los escrúpulos y lógica, zombies, vampiros y shamanismo en el África, que sin embargo contiene algunos elementos que la convierten en un espectáculo, al menos, digno de ser visto, y por qué no, con la condescendencia del público, resultar entretenida por momentos.
Con un guión ridículo y colmado de incoherencias, desarrollado por el propio De Ossorio, “La Noche de los Brujos” (1973) tiene un inicio “prometedor”, por decirlo de alguna manera, cuando en una escena surrealista en el África Occidental, una bella chica amarrada es azotada hasta el punto de dejarla desnuda y luego decapitada en una mesa ceremonial, para cumplir con un ritual profano de sangre. Toda una declaración de principios del mismo film, que no tendrá el menor de los empachos en exponer a bellas actrices vestidas con atuendos sexies (o de plano, desnudas) para ser sacrificadas en pantalla. Sin embargo, se trata de un detalle que no se le puede criticar demasiado a su director, ya que éste sólo responde a las exigencias de la cinematografía cutre de su época.
Por supuesto que los clichés de la época no se quedan sólo en chicas azotadas y ceremonias interrumpidas (por cierto, mencionar la “habilidad” del negro que azota a la primera víctima para lacerarla en la espalda aunque ésta esté de frente a él, y el contraste día y noche en la misma secuencia) sino que la trama se trasladará hasta el presente (los 70s) en donde el guión presentará personajes mal estructurados y poco atractivos, los miembros de una expedición “científica” de importancia relativa (desaparición de elefantes) pero que curiosamente tienen todo tipo de mañas estereotipadas, a decir como lo es la chica caprichosa que se cree diva porque su padre paga la expedición “científica”, la fotógrafa demasiado curiosa que termina muerta, el galán de turno que sólo lo mueve el sexo y la mujer de ascendencia nativa seductora.
No se necesitará de nada realmente especial para que un lugareño advierta a los visitantes sobre la maldición de la mujer leopardo-zombie-vampira, quien irá reproduciendo su maldición al seducir a otras chicas y llevarlas al lado oscuro para mantener vivo el culto y el ritual, contando para ello con la pragmática ayuda de los brujos zombies que saldrán de sus tumbas para llevar a cabo el ritual de azote y decapitación las veces que sean necesarias.
Entre tanto, el guión sigue mostrándose como un conjunto de ideas surrealistas, con una que otra gracia, pero muy inestable en cuanto a lógica. A las preguntas que surgen en las escenas iniciales sobre la chica sacrificado, su origen y el hecho de siendo decapitada aparezca luego como si nada convertida en mujer leopardo, habrá que agregar la “extraña” costumbre de los brujos zombies de descansar sobre la tumba y no en ella (debajo de las piedras) y por qué no se puede identificar cuando los brujos están en “estado” zombie y cuando en “humano”, por la falta de maquillaje y lógica en mostrarlos siempre activos, bailando, como si no estuvieran muertos (se trata de zombies, no lo olvidemos).
De cualquier forma, resulta al menos destacable cómo De Ossorio aprovecha al máximo el miserable presupuesto del que dispone, incluso menor que el utilizado en “La Noche del Terror Ciego” (1972). No deja de sorprender de agarre un puñado de actores semiprofesionales y un grupo de brujos interpretados por estudiantes universitarios de intercambio, interactuando en dos o tres parajes al sur de Madrid, una que otra escena de documental de África con animales y ya “introduce” al espectador en la selva africana, en que las mujeres son leopardos en el día y vampiras en la noche, siempre bajo el alero de las prácticas del vudú que luchan por engrosar las hordas de secuaces.
A pesar de que los típicos errores de lógica entre día y noche, amén del mal montaje de Antonio Ramírez de Loaysa que incluso corta la música de forma grosera en muchas de las escenas, De Ossorio se da maña de rodar algunas escenas de surrealismo visual que recuerdan –obviamente, guardando las proporciones– el gótico británico e italiano de los 60s (Fisher, Bava, etc.) utilizando recursos de la ralentización, con tintes azules y oscuros y cambios de negativos, que le dan uno que otro toque fantasmal a la película, aunque no se trate precisamente de una historia de espectros. Recursos que De Ossorio ya había utilizado en “La Noche del Terror Ciego” (1972) y que aquí replica, aunque con menos gracia.
La música, que me ha parecido desesperante si bien estoy consciente que es el tipo de banda sonora incidental que caracterizaba los años 70, estuvo a cargo de prolífico compositor Fernando García Morcillo, habitual colaborador de Jesús “Tío Jess” Franco, caracterizándose por sonidos repetitivos minimalistas, que como ya comenté alteran los sentidos.
Las actuaciones son, en general, malas y exageradas, comenzando por Bárbara Rey (“El Buque Maldito”, 1974) como Agnes, la líder de las mujeres vampiro; Simón Andreu (“Días de angustia”, 1970; “La mujer ensangrentada”, 1972) como el profesor Rod Carter; María Kosti (“Exorcismo”, 1975; “La Noche de las Gaviotas”, 1975) como Elizabeth; Loreta Tobar (“Una vela para el diablo”, 1973; “Las garras de Loreley”, 1974) como Carol Harris; y Kali Hansa (“The Possessed”, 1975) como Tunika. Probablemente, el único que cumple es el eterno Jack Taylor (“El Conde Drácula”, 1969; “El Buque Maldito”, 1974), quien interpreta al profesor Jonathan Grant.
En resumen, una película estrafalaria y bastante irregular, aunque bastante atípica para el Fantaterror Español por su temática vudú, que tiene uno que otro momento entretenido, pero que no se encuentra entre lo mejor de su director Amando de Ossorio.
LA NOCHE DE LOS BRUJOS
No me ha atrapado a casi nada,la idea era buena como para haberla trabajado más.Las vampiras tigre tarzanas,vudú y la tribu africana sepultada por haber cometido rituales espirituales daban para algo más.Las interpretaciones son nulas,salvando quizás a Maria Costy, porque lo que es Barbara King...Como que deja mucho que desear.Ossorio seguiría con la misma técnica de rodaje con la tetralogía de los templarios,es decir,cámaras lentas y algún despendolen que otro.
Esta...Me ha parecido aburridilla.
extraño filme de amado de ossorio sobre unas mujeres tigre-vampiros que se mueven lentamente por la selva, es un producto extraño pero no deja de ser atractivo para todo quien le guste el cine de este director (que hizo peliculas como la saga de los zombies templario, las garras de lorelei, serpiente marina, entre otras).
que van a ver algo distinto, se los aseguro, ahora no estamos ante una joya ni nada por el estilo.
recomendable a quienes quieran incursionar en el cine de este director y el fantaterror
A mi me gustó bastante la película, aunque varias cosas para criticar, como el amor incondicional al estilo telenovela mexicana, actuaciones, aunque si bien es de los 70, demasiado sobreactuadas y el final bastante corto de imaginacion y algunas cosillas mas como cortar la cabeza y el cuerpo vuelve, no entiendo bien, pero igualmente se puede ver.
hmm.... un poco rollo, pero bueno, es atractiva la mezcla bizarra de mujeres tigre-vampiro, voodoo, zombies... todo ello en Africa. Montón de despelotes, terror cutre y poco más... destaca solo por su alto nivel de frikismo.
Este tipo de películas son muy dificiles de puntuar o clasificar, ya que nas allá de la calidad cinematgráfica, que es mas bien poca o inexistente, se deben valorar otro tipo de cosas, como la atmósfera, el estilo o como cada uno quiera llamarlo. El cine de terror español de los 70 en lineas generales eran productos de bajisimo presupuesto, que frecuentemente eran rodadas en ingles porque tenian mas exito fuera de nuestras fronteras que dentro de ellas. Seguramente ese estilo peculiar sea lo que atraia a los espectadores de otros paises a este tipo de productos. La noche de los brujos, vista ahora, es una película destinada a amantes del terror hispano de esa época o coleccionistas de rarezas. Los que busquen otra cosa se abstengan de verla, ya que seguramente les defraudará. A mi personalmente me gusto bastante, asi como casi toda la filmografía de Amando de Ossorio.
Críticas: 9
Miguel Arkangel
6
Amando de Ossorio se olvida de los caballeros templarios zombis y los cambia por chicas en bikinis de piel de leopardo, tambores selváticos, vudú y sangre en su exótica película de 1974, La Noche de los Brujos.
La trama nos lleva a una jungla africana donde un grupo de expedicionarios termina topándose con una tribu de brujas caníbales que, tras ser ejecutadas, regresan de la muerte convertidas en vampiras sedientas de sangre. Los amantes del pulp y del cine de explotación disfrutarán de un cóctel irresistible de chicas semidesnudas siendo azotadas, rituales paganos, violencia tribal y vampirismo salvaje.
Kali Hansa, María Kosty y la siempre explosiva Bárbara Rey convierten cada escena en un festín de cuerpos sensuales, miradas lascivas y gritos desgarrados. Ossorio no disimula sus intenciones: explotar el erotismo, el miedo y el exotismo en cada plano. Los efectos especiales son modestos, pero la atmósfera, descarada y provocadora, lo compensa con creces.
Si eres fan de la serie B española, del universo de Ossorio y disfrutas del cine setentero atrevido, esta película es un viaje que merece la pena.
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