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Si en la primera parte la trama se centraba en el heroísmo de Sigfrido, en esta segunda se centra en la majestuosidad de Krimilda. Tan solo la escena donde esta se presenta en el salón del trono de los Hunos, con ese porte, y el efecto que tiene sobre Atila... ya dice todo.
Si la anterior se centraba en las aventuras de Sigfrido, esta se centra en la venganza, en la guerra. ¡Y qué guerra!, es totalmente impresionante lo de esta película, esas escenas de batalla multitudinaria, donde estás viendo a decenas de personas a la vez, que te faltan ojos para verlo todo, es realmente exquisito, tremendo, en una palabra y que lo define perfectamente, épico.
El drama y la venganza en su máximo esplendor. Digna de verla, sí señor.
Uno de los documentos cinematográficos más importantes de la historia. En esta segunda parte, Krimilda lleva a cabo la venganza por la muerte de su querido Sigfrido. Más lenta que la primera parte, pero merece la pena esperar para ver la batalla final y el desenlace. Cine clásico con mayúsculas, cubierto de oro, para rescatar del olvido, recuperar y disfrutar con su visionado. Desde aquí reivindico este cine, en blanco y negro, e incluso mudo, porque es el origen, y la originalidad, de todo lo que en la actualidad nos llega. Cada vez que veo uno de estos clásicos me gustan más que la mayoría de los estrenos del siglo XXI.
Pues la misma crítica que para la anterior. Genial. De todas formas el DVD que han sacado de "Los Nibelungos" también incluye esta segunda parte. Disfrútenla.
Críticas: 4
Pedro Otero Serrano
10
Tras la muerte del héroe, su esposo, Krimilda pide justicia a su hermano, Gunter, pero este no se la puede otorgar… ya que el asesino Hagen Tronje actuó por mandato suyo. Horrorizada, la princesa de luengos cabellos accede a contraer un segundo matrimonio nada menos que con Atila, rey de los hunos, a condición de que la ayude a perpetrar su venganza.
A diferencia de la anterior, film con mucho de luminoso y aventurero, este es un relato claustrofóbico de muerte y locura. La fidelidad de sus hermanos al asesino llegará hasta el punto de que, en la celebración del nacimiento del hijo de Krimilda y Atila, Tronje asesina a su niño a las primeras de cambio… pero ellos siguen defendiendo a la bestia. El bárbaro Atila, apabullado por tanta maldad, entra en shock durante parte del metraje…. por lo que es ella, la antaño inocente princesita, la que dirige las huestes hunas en tremenda matanza.
Amén de los temas a la vista; la maldad congénita de Tronje y la obcecación en defenderle de los hermanos, contra natura y razón; destacamos el amor verdadero y apasionado que se lleva hasta las últimas consecuencias. En los últimos minutos Atila reconoce que nunca fue suya realmente y ella que no vivió siquiera tras la pérdida de su amado Sigfrido. Dicho esto, corona con su suicidio la escabechina final.
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