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Tremenda película épica dirigida por Fritz Lang, y sin duda de lo mejorcito de este hombre.
Tengo la suerte de haber leído ¨El Cantar de los Nibelungos¨, en que se basa en gran parte, y la he disfrutado mucho más conociendo la historia.
La película está tremenda, hay que tener en cuenta que es 1924, esos escenarios, esas iluminaciones, esa fotografía, ese dragón tan curradísimo... me lo he pasado como un niño chico viéndola, las casi 2 horas y media que dura se me han pasado rapidísimo, y eso solo pasa cuando uno está disfrutando de verdad lo que está viendo.
La historia es bien conocida, y quien no la conozca, que se lo haga mirar. En esta película está muy resumida, como no podría ser de otra forma, pero realmente bien adaptado todo lo que se plasma en pantalla. Ganas tengo ya de ponerme con su continuación.
Épica película dividida en dos partes, y una de las cumbres de su autor, Fritz Lang, aunque la realizara al comienzo de su carrera. Es un magnífico antecedente del cine de Ray Harryhausen, pero además contiene muchos más elementos, y sobre todo, trata los comportamientos de las personas y sus actos, y las consecuencias que estos tienen. Dentro de esta película hay dos partes diferenciadas: la primera donde se desarrollan la fantasía y las aventuras (destacar la lucha con el dragón), y la segunda parte donde se prepara todo para que ocurra la tragedia. Maravilla visual, como se suele dar en todo el cine realizado por este genio, Fritz Lang.
Una joya. La fotografía excelente. Muy, muy antigua, es cierto, pero resuelta con brillantez. Cada puesta en escena parece una obra de pintura. Hay que verla con la perspectiva del tiempo que ha pasado, pero sin duda alguna un gran clásico. Muy recomendable.
Críticas: 4
Pedro Otero Serrano
10
Dividida en dos partes, inspirada tanto en el cantar legendario como en la trilogía teatral de Friedrich Hebbel, narra una historia que comienza en un inocente y solitario mundo de magia para acabar enraizando en el de los humanos, ya portadores de la llama del mal… en una historia de traición y de venganza.
El autor rueda el film en la devastada Alemania de entreguerras, no tanto para inspirar cierto fervor patriótico como para ahondar en una visión bastante pesimista de la condición humana. En la primera parte, el héroe mata al dragón y derrota a Albarico, - el rey de los duendes -; males objetivos para la humanidad, con lo que consigue en primera instancia, conocer el lenguaje de los pájaros, volverse invulnerable, un manto de invisibilidad y el tesoro de los nibelungos.
En un segundo momento, se hará también con el corazón de su amada Krimilda. Pero para lograrlo, y a instancias del pérfido Hagen Tronje, tendrá que ayudar a su rey y hermano, Gunter, a conquistar a Brunilda de Islandia; hecho que no se podrá lograr sin utilizar el engaño. De la revelación de este secreto y la debacle final, con el héroe asesinado vilmente y Brunilda suicidándose, tratara el desenlace final… todo a un ritmo de genuina aventura, con misteriosa iluminación, escenografía subyugante, y un fotograma precioso detrás de otro.
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