Café Flesh, dirigida por Stephen Sayadian (bajo el seudónimo Rinse Dream), es una de las obras más trasgresoras surgidas de la intersección entre el cine de explotación y el porno. Ambientada en un futuro postapocalíptico tras una guerra nuclear que ha dejado a la mayoría de la humanidad “sexualmente negativa“ (incapaz de tener contacto sexual físico), la película construye una trama cruda sobre el voyeurismo y la alienación. Su estética es puro cyberpunk de serie B: escenarios industriales decadentes, neones sucios y una banda sonora de sintetizadores minimalistas. Significó un paso audaz dentro del cine para adultos.
No podemos negarle sus intenciones de sátira social y vanguardista, con un diseño artístico creativo que logra compensar su bajo presupuesto con una estética plástica, vestuarios excéntricos y maquillajes cargados. Su reparto incluye a Michelle Bauer (con una sorprendente escena explícita). Tiene cierta reputación, pero, sinceramente, las secuencias porno no son nada del otro mundo y su erotismo es moderado, destacando más bien por su puesta en escena bizarra; por ejemplo, la escena del lechero-ratón y la ama de casa desesperada.
Miguel Arkangel
5
Café Flesh, dirigida por Stephen Sayadian (bajo el seudónimo Rinse Dream), es una de las obras más trasgresoras surgidas de la intersección entre el cine de explotación y el porno. Ambientada en un futuro postapocalíptico tras una guerra nuclear que ha dejado a la mayoría de la humanidad “sexualmente negativa“ (incapaz de tener contacto sexual físico), la película construye una trama cruda sobre el voyeurismo y la alienación. Su estética es puro cyberpunk de serie B: escenarios industriales decadentes, neones sucios y una banda sonora de sintetizadores minimalistas. Significó un paso audaz dentro del cine para adultos.
No podemos negarle sus intenciones de sátira social y vanguardista, con un diseño artístico creativo que logra compensar su bajo presupuesto con una estética plástica, vestuarios excéntricos y maquillajes cargados. Su reparto incluye a Michelle Bauer (con una sorprendente escena explícita). Tiene cierta reputación, pero, sinceramente, las secuencias porno no son nada del otro mundo y su erotismo es moderado, destacando más bien por su puesta en escena bizarra; por ejemplo, la escena del lechero-ratón y la ama de casa desesperada.
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