Pues esto es… “La naranja mecánica” mal rodada en un cuchitril neoyorquino (su archifamosa Factory) por Andy Warhol. Los personajes aparecen y desaparecen sin moverse de sitio y la extravagancia del artista supura a cada momento.
Es de justicia decir que en mi opinión el poeta y cineasta Gerard Malanga, discípulo y amigo de Warhol, no lo hace mal del todo como Victor, el trasunto de Alex DeLarge en esta película. Lo hace tan a desgana al principio y acaba tan hecho puré que incluso encaja con el adolescente sociópata y cínico convertido en corderete de la novela. La auto-malograda musa de Warhol y Vogue Edie Sedwick se lo mira todo sin decir nada, reaccionando en silencio a lo que ve. Una voz (¿Warhol?) recita los créditos en voz alta a media película. Están todos con un colocón etílico-lisérgico del carajo.
Rodada solo dos o tres secuencias escasas, supura con sado no simulado y bondage masculino por todas partes, despreocupación total por como va a salir e improvisación pura. El sonido es malísimo, pero la acción se puede seguir bien si se ha leído la novela. Es cine totalmente desnudo, hecho solo para consumo personal. A veces le viene a uno la risa tonta con lo van haciendo los personajes.
Mención aparte para la excelente banda sonora (obviamente “en directo”, con álguien poniendo discos fuera de plano o, directamente, la radio: o lo que es lo mismo, este supuesto mérito parece ser más producto de la casualidad que otra cosa) con Martha & The Vandellas, los Kinks, los Isley Brothers y los Rolling Stones.
Una parida extravagante para fans de Warhol, curiosos que quieran ver una primeriza adaptación de la famosa novelita de Anthony Burgess o se quieran meter entre pecho y espalda una sesión de sado gay mal filmado o amigos del underground en su vertiente más literal. Para el público general que busque algo parecido, recomiendo encarecidamente “Scorpio Rising” de Kenneth Anger, que toca un tema similar y está mucho más lograda artísticamente.
bigladiesman
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Pues esto es… “La naranja mecánica” mal rodada en un cuchitril neoyorquino (su archifamosa Factory) por Andy Warhol. Los personajes aparecen y desaparecen sin moverse de sitio y la extravagancia del artista supura a cada momento.
Es de justicia decir que en mi opinión el poeta y cineasta Gerard Malanga, discípulo y amigo de Warhol, no lo hace mal del todo como Victor, el trasunto de Alex DeLarge en esta película. Lo hace tan a desgana al principio y acaba tan hecho puré que incluso encaja con el adolescente sociópata y cínico convertido en corderete de la novela. La auto-malograda musa de Warhol y Vogue Edie Sedwick se lo mira todo sin decir nada, reaccionando en silencio a lo que ve. Una voz (¿Warhol?) recita los créditos en voz alta a media película. Están todos con un colocón etílico-lisérgico del carajo.
Rodada solo dos o tres secuencias escasas, supura con sado no simulado y bondage masculino por todas partes, despreocupación total por como va a salir e improvisación pura. El sonido es malísimo, pero la acción se puede seguir bien si se ha leído la novela. Es cine totalmente desnudo, hecho solo para consumo personal. A veces le viene a uno la risa tonta con lo van haciendo los personajes.
Mención aparte para la excelente banda sonora (obviamente “en directo”, con álguien poniendo discos fuera de plano o, directamente, la radio: o lo que es lo mismo, este supuesto mérito parece ser más producto de la casualidad que otra cosa) con Martha & The Vandellas, los Kinks, los Isley Brothers y los Rolling Stones.
Una parida extravagante para fans de Warhol, curiosos que quieran ver una primeriza adaptación de la famosa novelita de Anthony Burgess o se quieran meter entre pecho y espalda una sesión de sado gay mal filmado o amigos del underground en su vertiente más literal. Para el público general que busque algo parecido, recomiendo encarecidamente “Scorpio Rising” de Kenneth Anger, que toca un tema similar y está mucho más lograda artísticamente.
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